Qué bella y hermosa tristeza me genera desde siempre esta canción, qué perplejidad ante la palabra que se enlaza, con mucho tiento y un poco de azar, con la siguiente para hacer frases insinuantes más que significativas. Que ansía de huir, que sumisión al destino. Que rebeldía ante el dios que nos pide sacrificios para tan solo concedernos algún deseo de vez en cuando. Qué ganas de romper las cadenas de la racionalidad para vivir en el mundo de la imaginación que linda con el de la locura y la existencia tras el espejo. No apagues aun la luz de la candela, de la palabra y el verso escrito que es de lo poco que aun nos alumbra. Pero no te adormezcas, amigo, por la palabra estilizada y hermosa; no pienses que todo lo curará la poesía, hay lágrimas inevitables que todavia hay que llorar al despertar.
La letra es de Raul Torres la cantó Milanés en directo una noche en la que yo andaba por el alfeizar de la vida contando estrellas
Necesitas una fuga, catatónica, nocturna, un viento breve Al edén de un sábado, donde un ave miope te espera leve, De las malas colisiones, no te puedes escapar, candil de nieve, Y es que si lo ves volando sobre el labio de otra flor Te encolerizas, te ruborizas candil de nieve.
Enciéndete clavel, cuando amanecer veas la razón De lo que te faltó, luego no alcanzó, más tu corazón. No pienso que sufrir es aquella opción Que nos dio algún dios para salvarnos; No apagues el candil O la nieve te hunde en el centro del dolor.
Necesitas una fuga hacia un mundo verdadero, de locura Y cuando vengan por ti no sólo ha de deslumbrarte la hermosura. Otras lágrimas te esperan cual angustias pasajeras en tu camino Y otras musas más ligeras pintarán y tocarán otro destino Sal a buscarlas candil de nieve.
Enciéndete clavel, cuando amanecer veas la razón De lo que se te dio, luego no alcanzó más tu corazón. No pienso que sufrir, es aquella opción Que nos dio algún dios para salvarnos. No apagues el candil O la nieve te hunde en el centro del dolor.
Los seguidores del otro blog ya sabeis que de vez en cuando me da por traducir, más bien versionar, canciones a mi bola. Y los seguidores de éste, también sabeis que tengo una etiqueta poco frecuentada de canciones contadas que es escribir un cuento basado en una canción. En este caso no he hecho ni una cosa ni la otra y como este año ha quedado esto un poco lánguido he colgado aquí en lugar de en el otro lado este divertimento dominical.
El testamento.Una canción de mi admirado Brassens que me gusta y me hace reir.
Abraaaazuchos!!
Cuando venga mi angel de la guarda a visitarme,
cansado ya del farragoso trabajo de cuidar mis pasos;
cuando por muy tarde que sea,
me diga eso de "tira pa´rriba que te esperan",
me haré el remolón seguro
como adolescente a las tres en domingo de resaca.
Le pondré excusas bellas y banales para demorar mi viaje:
¿Dónde iran los pajaros del viejo roble
que ha de servir de madera a mi ataud?
¿A qué fuego de amantes ingratos
condenarán sus ramas que aun lucen explendor?
No obligues que se derramen cielo y tierra por mi ausencia
ni que el sauce del camposanto se torne llorón
¿Por qué tanto empeño en quererme ahora
el dios que de siempre me olvidó?
Cuando me indiques el camino al cementerio
dejame elegir, al menos, el camino más largo
y así poder deleitarme (auque sea un momento)
en todos mis pecados ya prescritos
contra el sexto mandamiento.
Déjame que haga novillos
en la clase aburrida del juicio final,
si total tengo el suspenso garantizado, que más da.
No creo que moleste al enterrador
que demore un ratillo mi presencia,
seguro que hay políticos y tertulianos
que pueden cubrir mi ausencia.
Mientras tanto, te aseguro, que no perderé el tiempo
e iré a despedirme de todas mis amantes
para que el rigor mortis no sea la última rigidez
de mi último lamento
y que podamos deshojar la margarita del bien y del mal
en lugar del crisantemo nupcial.
Para el responso elegid las palabras más tristes
en un último intento
de que mi viuda suelte alguna lágrima, aun fingida, por mí.
(Llevad cebolla cortada
por si las palabras no lo pueden conseguir).
Como no soy rencoroso
aseguraos de conseguirle un nuevo novio
de mi tamaño o similar,
(no penseis en suciedades que podrían desmentirse
en cualquier lupanar)
sino por aprovechar mis zapatos de boda
y mis camisas que queden sin estrenar.
Que beba mi vino,
que enseñe a mi mujer lo que es un hombre de verdad,
pero por favor exigirle que respete
lo importante de mi hogar:
no me refiero a mis hijos, lo podeis imaginar,
ni algun gato callejero que me quiera maullar
me refiero a mis libros de versos
que harán de testamento vital.
No he sido un hombre malo,
quizá travieso nada más,
pero regresaré para arañarle como su remoridimiento
si veo mis ripios en algún mercadillo de obra social.
Lo demás está dicho
podeís poner a la puerta de mi negocio
"cerrado por defunción" o "se ha ido a dar una vuelta no más,
pero no olvideis mi epitafio en la fosa común
"murió casi sin estrenar".
Je serai triste comme un saule Quand le Dieu qui partout me suit Me dira, la main sur l'épaule "Va-t'en voir là-haut si j'y suis" Alors, du ciel et de la terre Il me faudra faire mon deuil Est-il encor debout le chêne Ou le sapin de mon cercueil
S'il faut aller au cimetière J'prendrai le chemin le plus long J'ferai la tombe buissonnière J'quitterai la vie à reculons Tant pis si les croqu'-morts me grondent Tant pis s'ils me croient fou à lier Je veux partir pour l'autre monde Par le chemin des écoliers
Avant d'aller conter fleurette Aux belles âmes des damnées Je rêv' d'encore une amourette Je rêv' d'encor m'enjuponner Encore un' fois dire: "Je t'aime" Encore un' fois perdre le nord En effeuillant le chrysanthème Qui est la marguerite des morts
Dieu veuill' que ma veuve s'alarme En enterrant son compagnon Et qu'pour lui fair' verser des larmes Il n'y ait pas besoin d'oignon
Qu'elle prenne en secondes noces Un époux de mon acabit Il pourra profiter d'mes bottes Et d'mes pantoufl's et d'mes habits
Qu'il boiv' mon vin, qu'il aim' ma femme Qu'il fum' ma pipe et mon tabac Mais que jamais - mort de mon âme Jamais il ne fouette mes chats Quoique je n'aie pas un atome Une ombre de méchanceté S'il fouett' mes chats, y a un fantôme Qui viendra le persécuter
Ici-gît une feuille morte Ici finit mon testament On a marque dessus ma porte "Fermé pour caus' d'enterrement" J'ai quitté la vie sans rancune J'aurai plus jamais mal aux dents Me v'là dans la fosse commune La fosse commune du temps
No sé quien me dijo que lo mejor para
olvidar era cerrar las historias, que de las puertas entreabiertas quedaba por
siempre la esperanza baldía o la culpa acechante; de haberlo sabido nunca lo
habría intentado, aunque quizá de haberlo sabido tampoco lo hubiera empezado.
Cada madrugada en la soledad del
estío, me sobraban motivos para llamarte; me sobraban sombras con las que lidiar,
poemas por escribir, mentiras que contarte. ¿Por qué no? ¿Qué pierdes con
intentarlo? No hubiera dudado quedarme contigo otra vez. Peor que el olvido fue
frenar las ganas de verte otra vez, peor que el olvido fue volverte a ver.
¿Por qué ahora? Me dijiste al
reencontrarnos. Quise decirte que me arañaban los primeros rayos de sol de cada
domingo en tu ausencia, te dije que recordaba tus besos de sal, recordaba
cuando escribía versos invisibles con mi dedo por tu espalda. Perdóname,
comprende que llamarte no fue sino matar los bandidos que me partían en dos el
alma de un navajazo al amanecer. ¿Por qué ahora? repetiste ¿Por qué te marchaste
sin decirme nada?
Y no supe que decirte ¿Como
explicarte que a veces la duda te empuja desde el alfeizar a la nada? ¿Cómo
explicarte que tenía el corazón en la garganta y que tenía la niebla en mis
ojos como un otoño al desaparecer? Te vi tan hermosa sin mí, que renuncié de
nuevo a intentarlo, Tomamos tres cervezas y un sorbo de añoranza, nos cogimos
todo el rato de la mano, lloramos dulce y nos dijimos adiós. Peor que el olvido
fue frenar las ganas de verte otra vez, peor que el olvido fue volverte a ver.
Hay una mujer sentada en el alfeizar de la ventana, ya sabéis como Audrey en Desayuno con diamantes, pero esta mujer no es como ella. Su cara esconde un secreto y una historia sin contar. Nunca se describiría a si misma como adorable y temerosa, y desde luego nunca viviría con un gato sin nombre. Ella sabe muy bien de quien se rodea y el nombre de las cosas.
Hay una mujer sentada en el alfeizar pero no canta melosidades de amor sino una vieja canción country de Dolly Parton llamada Jolene. la canta desde hace años en memoria de aquella mujer que una mañana de abril le mando una nota diciéndole más o menos eso de I'm begging of you please don't take my man. Le dio tanta pena aquella mujer rota que decidió no volver a verlo jamás. Y se quedó para siempre con la mirada caminando mar adentro, como Alfonsina, recordando esa llamada que le hizo un lunes de mañana el hombre con secreto “Buenos días soy yo he terminado”.
Y es cierto que era una mañana de abril templada y diligente, y que el día domingo se les hizo largo y lluvioso contándose intimidades que un hombre casado debe guardar para si o a lo mucho para su conciencia. Y más cuando vive desde hace tiempo en un nublado que preludia un aguacero de los que no escampan y más cuando ella le deja entrar en su pieza y deja su dureza en el altillo y su moral en el paragüero y más si mientras escucha a Toquinho se adormece en sus brazos y sin pensar en el futuro se hacen un amor lento y profundo con esa sensación de pecado que atornilla los silencios. Y él, a la mañana siguiente, en la Facultad, piensa que en lugar de leyes imparte poemas de amor y se siente un hombre distinto como si el mundo entero le mirara y los libros le sonrieran como cómplices viejos. Y abrevia los entretiempos con ganas de llamarla y de decirle que es él, que ha terminado, que está deseando volverla a ver. Pero el hombre de lunes con secreto no se espera lo que ella le dice. Y solo lo entiende cuando regresa a casa y comprueba como ha perdido en la misma mañana su pasado y su futuro. Y la llama como una última esperanza y sale una voz neutra que le plantea en disyuntiva que esta fuera de cobertura o que sus sueños se han apagado y ya sabe que no la verá más.
No sé hacia donde se marcho luego él. Si que sé donde la conocí a ella, en el otro lado del mundo, sentada en el alfeizar de una casa preciosa en el barrio The Roks cantando Jolene con el puente de Harbour al fondo. Y bueno, no se lo contéis a nadie pero no había muchos españoles allí, y una cosa llevo a la otra y terminamos follando, eso si jamás he estado con nadie que estuviera haciendo el amor tan lejos de mi. De fondo recuerdo que sonaba La distancia en la versión de Calamaro y de la que esta noche me he acordado para uno de esos post que tanto me gustan sobre comparaciones odiosas.
(Esta es la única foto que conservo de aquellos días quizá porque nunca más volvió ella a pensar en mi , en cambio yo he seguido pensando en ella como dice la canción)
Bueno ya me decís, como es habitual, qué versión de La Distancia os gusta más.