lunes, 18 de junio de 2018

Lo que aprendo gracias a Twitter: Pinturas y pintores



De un tiempo a esta parte, mantiene el personal que Twitter se ha convertido en un estercolero fétido donde defecan sus inmundicias mentales todos los frustrados, castrados, malfollados que en el mundo habitan. Y yo no estoy de acuerdo del todo con ello, por lo menos no en mi “tuitlain”. Siendo que uno amiga a quien quiere amigar y que los amigos se parecen entre sí, quienes mantienen la anterior teoría dicen muy poco de sí mismos o de su criterio para seleccionar amistades.
También es cierto que la red del pajarico es un patio de recreo donde muchos se meten (nos metemos) para divertirnos y pasar el rato troleando un poco: Bien, todo se admite. Pero sí eso lo haces con nombre propio corres el riesgo de que te hagan un Maxim y una cosa es que a mi, que soy un mindundi, me pillen comentando Un príncipe para corina o valorando (machistamente, lo ) las agraciadas virtudes de alguna presentadora del telediario (Sandra Golpe o Lorena García en mi recuerdo, pufff) y otra es que pongas como chupa de domine a cualquier tipo que te desagrade mentándole a sus progenitores en el mejor de los casos o la integridad sexual del cónyuge o conyuja, hijo o hija en el peor..
En el lado contrario están los que se lo toman la cosa demasiado en serio: el corifeo de palmeros de una determinada ideología política o el autor literario en busca de buenrollismo como ejemplo. Yo a los primeros directamente les unfollogueo a la que puedo, es cierto que los indulto cuando sus diatribas son graciosas, pero de lo contrario al bote de la papelera que van por tabarras y me da igual que sean de diestras, que de siniestras.
Los autores son otra cosa. Yo lo reconozco: me encanta cuando comento o posteo el libro de un autor (para bien o para mal) y el autor me contesta (ya sé que la mayoría de las veces son los comunity managers o la editorial, pero yo me hago ilusiones y ya está, me da igual). He hablado en mayor o menor medida con Lorenzo Silva, Montero Glez, Sergio del Molino, Pedro Andreu, García Montero entre otros. Lo hablaba una vez (on line) con Lorenzo Silva que hay que ser muy valiente para dar opiniones a cara descubierta siendo un personaje famoso. Con ellos no tuiteo de política, sino de literatura, porque de lo contario corro el riesgo de encabronarme falsamente y enturbiar mi impresión literaria por la meme(z) más o menos afortunada que ese autor espute en las redes sociales.
Hace unos meses se encabronó Lorenzo Silva y salió de tuiter porque decía que de allí ya no sacaba nada o casi nada positivo. Yo creo que fue un error, que lo que quizá hacía mal es entrar a todos los trapos y contestar sin cribar, una cosa es el buen rollismo de hacerte amiguete de los lectores y otra es entrar en batallas suicidas con anónimos. A mi la verdad me encantaría que volviera (si no lo ha hecho ya de anónimo) y que se mantuviera en un nivel de intensidad media como hacen @pedroandreu o @monteroglez (ninguno de los dos caracterizado precisamente por su neutralidad política pero entrando solo al trapo que quieren entrar).
Dicho lo que precede y volviendo a lo que quería decir en un principio antes de enrollarme como político explicando su dimisión, me gustaría mostraros varias joyas de pintura de las que no tenía ni idea y que solo conozco gracias a que tuiter. Tan solo con este listado ya merece la pena abrirse una cuenta pajarraca: 
Si pulsais en el nombre del autor os enlaza a más obras o saber quién es y de paso veis distintas webs recopilatorias de arte que están muy bien. 
Y después he montado un momento de twitter con estos tweets guardados de pintura que refieren a las obras que pongo aquí. Me imagino que sabeis lo utiles que son los momentos en twitter para ordenar, si no os lo cuento otro día. Disfrutad







miércoles, 13 de junio de 2018

Lejos del Corazón Lorenzo Silva Mi opinión ,despelleje y desilusión.



Seamos sinceros: los lectores hemos pasado directamente a un segundo plano igual que los gilipollas que pagamos la entrada por ver un partido de futbol en el campo. En lo último que piensan los directivos es en la gente que decide sacarse un abono de 500 euros para ver un Zaragoza-Tudelano a las diez de la noche un lunes a tres bajo cero. La pasta la da la tele, donde lo importante es que haya muchos partidos aunque sean malos, vender muchas camisetas de niño a setenta euros pantalón aparte y en el peor de los casos lo que se gana en las apuestas por dejarse hacer un Llagostera. El colmo de la desvergüenza es lo que ha hecho mi adorado Zaragoza. Tras pagar todo el año por ver una mierda, cuando por suerte llega algo bueno y juega la promoción, deciden cobrarte diez euros de más, por ver dos partidos de los que uno no se celebra. Son así, tan despreciables como nos desprecian.

Nos envuelven libros viejos en tapas distintas de colores como si fueran nuevos y serían capaces de vendernos libros sin hojas. Las distribuidoras se llevan un 58% del PVP porque todo (mal) editor sabe que el aval para vender mucho, no es que el libro sea mejor o peor sino que la tienda del triangulito verde decida poner un título de un determiando autor en cabecera de lineal. Creamos autores-marca que venden escriban lo que escriban y por eso les obligan a escribir un libro al año (o más) nos dé lo que nos dé. Escritores con teórica garantía de top ten pero luego convertidos en tertulianos en autopromocion a 1300  la parrafada. En fin que hay mucho escritor alardeando de  curriculum de postín pero con más peligro que la Cifuentes en el Eroski. Como ya sabeis de mi admiración por Silva, nunca le he incluido en los escritores-marca de esos que publican cada dos dias recopilaciones, de las compilaciones de articulos dominicales simplemente cambiando la tapa como si fuera un libro nuevo, pero hay cosas que me empiezan a poner nervioso.

A mi sinceramente, que alguien me quiera vender a diez euros la sombra de grey, a cinco el  diablo del follet, y a tres la cartomancia de la bruja Lola en recetas del masterchef me da absolutamente igual. Ya sé lo que me espero y sé lo que me compro. Lo que me fastidia es que gente que escribe de maravilla me dé gato por liebre. Esto me ha pasado en varios microcuentos de mi adorado Luis Sepúlveda vendidos como libro a 20 euros por Tusquets cuando no deja de ser un relatillo de animales de quince carillas. Y con todo mi pesar me empieza a pasar con algún libro de la serie vila-chamorro como Lejos del Corazón.

A ver Lorenzo, puedo entender que hayas pillado la veta de la guardia civil y que sus reivindicaciones y problemas sean una constante de tus libros. Puedo entender que en España haya más de 80.000 guardias que con sus parejos y parejas hagan el doble y que ellos sean potenciales compradores de tus libros, pero los que somos y hemos sido vehementes defensores de tu prosa nos merecemos algo más, porque si no, me haces sentir como al espectador de campo de futbol ultrajado un lunes a las diez de la noche pasando frío y que no deja de ser sino un actor secundario de la fiesta que celebran otros desde la tele. Ya sabes que me voy a comprar todo lo que publiques, pero dile a tu gente que no se aproveche de ello.

Esto no es un capitulo de Policías en acción o Comando actualidad. Os vamos a enseñar lo duro que es ser guardia en el estrecho con las planeadoras lijándonos los morros. ¿Cual es el tema que está de moda? Los delitos informáticos; pues os endiño al hilo, cien páginas sobre la historia del bitcoin. Sí teniente, a sus órdenes mi subteniente, cuádrese guardia primero. Que ya, que sí, pero que no.


Lejos del corazón es una historia vacía que sostiene un publireportaje. Lorenzo Silva se demora cansinamente en algo que ni la mitad con suerte de sus lectores entiende, y que ni siquiera les importa como son los bitcoins. Entre medio, pega un par de guantazos a los piratas informáticos (que conste que yo me he dejado 20 euros en comprarlo) y sermonea sobre los delitos sin víctima y los ciber “robinjuds” que no se sienten culpables porque roban a los ladrones.

Cuando Silva escribía sin focos, la moraleja se desprendía sola y sutilmente de la trama.En este sin embargo es tan evidente que cansa. Vila se ha convertido en un moralinas y en un sermonero. Los hijos sin padre es una figura que atraviesa el libro en muchos de los personajes y que cuando ya vas por el tercero te dan ganas de decirle “que sí que sí, que ya lo he pillado”.

Los secundarios tienen un papel residual en este libro en detrimento del excompañero del pais vasco que no dice nada de nada y sale todo el rato (que si eso ya me he comprado el libro de Sangre, sudor y paz del país vasco, pero ya). Olvidaros de las conversaciones deliciosas con López en el libro de los escorpiones. Olvidaros de las reflexiones de aplauso cuando habla con la Consuelo en la Marca del meridiano. De los interrogatorios de los Cuerpos extraños. Nada de nada. Mira que daba juego el encontronazo de Inés con los malos. Pues nada. Capotazo, bajonazo y a corrales.

Las policíacas que me gustan aprovechan el entorno, el barrio, la ciudad como si fuera un protagonista más. La Barcelona de Mendez, el Tomelloso de Plinio, sin embargo aquí el sur gaditano parece tan solo un recorte gélido de sucesos de informe semanal. Sin rasmia, sin pasión. Tengo que decir que yo tenía en la cabeza el sur tarifeño de Montero Glez: Luisardo, pichita. La huella jonda del heroe, Iam Fleming y su Gibraltar putero y contrabandista, Manteca colorá. Pistola y cuchillo. Ya sé que esperar de Silva las frases desgarradas de Montero es como esperar que maria dolores pradera cante barricada, pero hombre un poco más de implicación. Cada uno es bueno en lo suyo, pero joder un poco de tensión en lo que se escribe.

Y ya para rematar la historia de Vila con Chamorro. El morreo está pegado como bolsillo de plastón de traje de payaso. Disculpen el espoileo pero coño que llevamos diez libros esperando algo entre ellos y no se puede solventar así en dos folios inexplicables  e inexplicados. Sin ir más lejos en La niebla y la doncella se generó ese clima especial donde el firteo cuaja solo y el polvete venía dado. Igualmente al final de otros libros cuando se separan. Pero ¿aqui? yo es que no le encuestro sentido alguno, ni siquiera me parece momento. Más bien se queda en una suerte de rollete adolescente ante el sol de la tarde que me parece de lo peor.

En fin, que quede claro que sigo siendo un lector incondicional de Silva. Su libro Todo por amor (por ejemplo) debería ser lectura obligatoria de cómo escribir relatos. Pero como esta industria quemaautores sigue pidiendo partidos (digo libros) todos los días de la semana, de vez en cuando nos endiña un gatillazo como este. Señores de Destino, los lectores preferimos poco y bueno que mucho y regular. Si este libro te lo bajas del epublibre y lo lees como ves un partido mientras cenas, no pasa nada, si te has gastado la entrada yendo al campo a las once de la noche la critica mesurada no aguanta ni tres lineas y te sale un despelleje como el que os acabo de endosar.

sábado, 9 de junio de 2018

Jose Antonio Conde. Palabras Rotas. O de como identifiqué a un miembro de mi secta en la feria del libro.



Los herederos de Labordeta, don Miguel, nos reconocemos fácilmente por nuestra mirada cansina, nuestra resaca de palabras huecas, nuestra sed de verbos sin sobrealiento y la añoranza de adjetivos en el umbral.
Nos guiñamos un ojo y nos sabemos sin decirnos; nos adivinamos estigmas candentes en el bajo vientre, nos intuimos en grupos de silentes agazapados bajo el fanal de la tormenta y rezamos espinelas a dioses ateos mientras las sombras deambulan como calaveras de niebla en esta ciudad sin mar.
Vivimos agazapados en nuestra Zaragoza tranquila y provinciana donde las sombras se escapan por los sumideros de las calles viejas. En esta Zaragoza que muere mirando el sol que escampa en el cielo gris de mayo.
¿Cuantos elefantes sin cabeza rodaron por los planos inclinados de nuestra infancia baldía? ¿Cuántos besos alimentaron nuestra adolescencia famélica? ¿Cuánto cierzo borró el recuerdo? ¿Cuántos falsos reyes se escaparon pisando los barbechos para no ser reconocidos al final de su reinar?

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Ya sé que es un estilo poético farragoso y pinturero, donde la belleza de las palabras es más fuerte que el sentido del verbo. No sé, es como si desaguaras de manera descontrolada el aljibe de versos que te inunda por dentro. Reconozco que a lo mejor es un escribir poco exportable, a veces cansino, pero os juro que al igual que el parrafo de arriba que escribí anoche, a veces lo necesito.

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 Nos sucede muchas veces a quienes nos gusta leer versos sin mirar la marca ni el nombre de quien los firma; nos sucede a veces digo, que abrimos un título al azar en una caseta perdida de la feria del libro y nos reconocemos en ese lenguaje de niebla y bochorno interior que pintan algunos poemarios desconocidos. Es un peligro leer poemas anónimos en los dias de tormenta.
Así me pasó ayer viernes, cuando abrí al azar el libro Palabras rotas de Jose Antonio Conde de quien desconocía todo, hasta sus ganas de escribir.
Vuelvo en un rato le dije a la librera que desconfió de mi como se desconfía del sol de enero. Y al rato volví, cumpliendo mi palabra, a comprarlo. Te lo puede firmar el autor me dijo, que está aquí al lado. Y yo que escribo en pseudónimo, siempre me ha dado vergüenza reconocer las caras que se esconden tras los versos. Y el señor vino amablemente y me lo firmó.
Y así llenamos con libros nuevos la bolsa de papel de estraza y con frases sonoras y tristes las tardes alegres de este primer sábado de estío.

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Adjunto a la presente algunos versos robados sin permiso del poeta (como siempre si no quiere que los ponga los quito sin problema). Le doy las gracias, como miembro que soy de esta secta peligrosa de seguidores de don Miguel Labordeta. Es un libro precioso y preciosista y ahora con su firma un libro apreciado. Si quereis conocer más del autor os enlazo a una biografía que cuelga de internet




Es un secreto a voces, un amargo nudo en el viento, la triste mirada del padre en la celada, en el desvelo de la penumbra con el último abrazo, ese lugar donde quiebra el ascua, donde se rompen los incendios.
Las rapaces vuelan en círculo, a la vista de los huérfanos.


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Al amparo de lo esencial todo se desprecia.
Se desprecia la idea en el rastrojo, la mano centinela del arriero, esa boca crecida en otros brazos que anduvo sin tiempo de malcriar el trigo, También se desprecia la casa baldía, la flor del salario en la azotea, la diadema ennegrecida de la esposa
Se desprecia la pobreza en los indicios y el declinar de los farallos.

sábado, 2 de junio de 2018

Cuarentismo: Tortilla deconstruida de Rayuela, D´Ors y Marwan

Ahora que vivo
en esta plácida comarca sin sobrealientos
donde siempre
es la víspera de todo
el presente de nada,
voy sintiendo menos cada día
pero recordando más.
Qué es el recuerdo
sino un diccionario de días, caras y perfumes
que vuelven.
Qué es la madurez sino saber
que la felicidad consiste en no ser feliz del todo
y que no te importe demasiado.












martes, 29 de mayo de 2018

Los libros en el libro El rumor del oleaje de Mishima.

Quizá parecida a Seda de Baricco, un poco a La perla de Steinbeck, todo tan normal, tan sencillo y tan rural a un tiempo. Tan tierno, como envuelto en la bruma que envuelve el puerto, como si oliéramos a mar en cada página, como si viéramos los cuerpos fuertes y moldeados de las buceadoras.
¿Lo normal como sinónimo de vulgar o como sinónimo de sencillo? Me ha gustado mucho. Es un libro de lectura rápida. No sé por qué lo contraponen las reseñas que he leído con Murakami, no tiene nada que ver. Es un libro distinto este es un libro de amor.

También puede ser una novela de postguerra: Nada de Laforet, Rabos de lagartija de Marsé. A veces una novela adolescente: El otro árbol de Guernica.
La leyenda del autor se come a sus libros. Andad con un libro de Mishima entre bibliófilos y os irán poniendo apellidos (a veces no muy gratos) al autor de lo que estáis leyendo. Para mi una pequeña delicia inesperada. Realismo mágico, pequeño Macondo, puede ser. Es fácil imaginarse en el entorno de la novela. Tan fácil como difícil escribirlo. 
No es perfecto, deja a personajes colgados, quizá se le queda corto. Es un libro de moral pero sin moraleja; de valores sin sermón, de emoción sin borrachera de tensión.
Quizá a veces en el tono del buen salvaje que evoca El viejo que leía novelas de amor, o el del perro o cualquiera de los preciosos cuentitos por encargo que escribe ahora Sepúlveda para hacer caja. Lo contario al sexo abierto de Murakami, es un sexo sensual e imaginado, quizás imaginario, aun más sugerente.  
No creáis que es fácil escribir sobre un libro tan sencillo, quizá es más facil ir describiendo los libros que evoca, pero sabiendo que son todos y ninguno de ellos al mismo tiempo.

sábado, 26 de mayo de 2018

Ventanas y versos

Sentimientos y emociones
pensamientos y canciones
poemas susurrados por poetas suicidas
recortes de prensa
biografos borrachos que inventan mi vida
imposturas con corbata, cuadernos con borrones
relatos de sexo, amor sin pretensiones.






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