Coinciden las reseñas en que en Sur de Antonio Soler se mezclan entrelazadas distintos estilos e historias diferentes, yo creo sin embargo que todo es lo mismo: como si fuera la misma ciudad vista desde distintos balcones. Como el vocerío en día de mercado en donde convive lo fino y lo rudo; lo nuevo y lo viejo. Círculos concéntricos, algunos secantes, otros inconexos, pero todos persistentes y deliciosos. Sur, en mi opinión, es una obra maestra.
Manual de instrucciones para la lectura: hay que ir siempre hacia delante, sin demasiados retrocesos, si ahora te pierdes con algún personaje, no te preocupes ya volverá, tu sigue leyendo adéntrate en el sentido desde el conjunto complejo más que desde argumentos sumatorios. Disfruta de cada página del español escrito con sabiduría y finura, una maravilla.
Tienes que resistir la tentación de volver, para saber quién es quién de los 150 personajes que aparecen, porque todos son el mismo. Sus referencias, sus voces, sus sueños, sus fracasos, sus expectativas todos son un cóctel delicioso literario donde resulta irrelevante cuáles son sus ingredientes y en qué proporción concurren sino el resultado final. Da igual que olvides nombres y rasgos, lo más importante es que la vorágine no te eclipse el sosiego, saborear cada frase escrita con mimo, el párrafo largo que se desdobla, el mundillo en el que se teje con distintos colores, con distintos hablares, la misma labor.
No busques los enlaces que encaminen al estruendo final, no lo habrá. Esto no es un hormiguero donde el sistema enlaza individuos, aquí las vidas van cada una por su parte, coincidiendo en un mismo campo de juego o no. Lo que enlaza es el sentido (o sinsentido) de las vidas, de la vida buscando sentido y rara vez encontrándolo. La ciudad con sus convergencias y divergencias y sobre todo la decadencia, la ciudad decadente, la moral inmoral y la búsqueda de sueños que se agazapan por igual entre los ricos y los pobres, entre el chalet de niños bien y el narcopiso. La decadencia a todos los niveles en este tiempo de soledades urbanas y frustración.
Dinero, afán, sexo decadente en todo tipo de formas y posturas, vidas que aunque quieren escapar siempre toman el tren de regreso a su inmundicia, digo a su riqueza. Una extraña telaraña de sexo envuelve la novela, todo está sexuado, de todas las maneras y posturas de una forma explícita o de una manera mal llevada y decadente. Excelentemente escrita, sin renuncias, dejando que el lector reconstruya los porqués pornográficos en coherencia con cada personaje. Esos personajes que se buscan, pero rara vez se encuentran, se miran, pero rara vez se descubren, se follan pero rara vez se quieren.
Es la historia de una sociedad, de una época, de una ciudad que aquí parece ser Málaga, pero podría replicarse en otras muchas sin mar. Y yo que hasta ahora siempre imaginaba Málaga como un poema de Alcántara.
Leéroslo, que gran autor Antonio Soler. Me leí hace mil años El camino de los ingleses que recordaba muy bien pero sin darme la memoria para detallar matices. Y en ese afán último por leer novelas de listas de grandes obras contemporáneas en español caí en esta genialidad. Después y casi sin sacarla me he tragado Asesinos y apóstoles sobre la Barcelona anarquista de los años 20 que sin llegar a Sur, también me ha encantado. Seguiré con el autor.



