Hace falta pausar, renunciar, ganar levedad como Servillo en La Grazia. Ser capaz de que el pasado no encadene el presente. No tanto el olvido como la convivencia con la duda, sobrevivir al reproche y al rencor como carga de debilidad y despojarse, de toda decisión trascendente en cuanto se pueda. Preferiría no hacerlo.
Es la convivencia con la complejidad, la liquidez y la incertidumbre como marca definitoria de estos tiempos. Esa complejidad que enmaraña y desenmaraña, retando a combinaciones de infinitas variables entre lo subjetivo y lo contextual en un intercambio de influencias inabarcable que diluye la decisión y la responsabilidad. “Somos islas de certezas entre océanos de incertidumbres” decía el sabio Morin recién fallecido a los 104 años. Y entre medio la duda y la decisión individual, la opción moral que embrida el acto, la emergencia del conocimiento que surge del caos, la inspiración que aviva la norma.
El protagonista que decide sobre leyes que enfrentan con su ética, las decisiones sobre salvar o condenar a un ser vivo, el ansía por descubrir la verdad sobre la vida de su mujer fallecida o la opción de convivir para siempre con la duda. Qué gran película de Sorrentino si no tuviera tantas magnificas.
El detalle y el paisaje; lo concreto y lo genérico, el primer plano y el infinito; el orden, siempre el orden en lo visual; el ahora jugando con el recuerdo en cada mirada serena que se apodera de la cámara y el plano. Y tras todo, un ansia por el recogimiento, por la interioridad, por dar la vuelta a la puerta de lo público y quedar a solas con los fantasmas y las sonrisas de lo íntimo. El difícil engarce entre lo público, lo privado y lo íntimo de la que hablaba el maestro Castilla del Pino.
El gran Sorrentino en esencia, con sus excesos de estética y sus profundidades. Los problemas de lo moral y lo publico a un paso de lo personal y lo íntimo; el peso de la biografía sobre el presente y siempre la música que va enlazando imágenes y postales como en un rap inserta la improvisación en el orden de la rima.




