
Estaba yo pensando qué es lo que le falta a Montalbano para poder sumarse a la lista de mis polis favoritos, y le doy vueltas, pero no encuentro nada reprochable y sin embargo… hay algo que no me termina. Es un poco como la Carbonero… que sí, que está muy buena, y… póngase cualquier acto lúbrico que se merezca tras los puntos, pero no me conquista el corazón, qué le voy a hacer.
Por el contrario mi “gente normal”

que sale en las fotos laterales sí… Véase Mara Torres en la revista
“mujer de hoy” de hace dos semanas pufffffffff (por favor si alguien del gremio la conoce en persona y sabe que es tonta le ruego que me evite el disgusto y se lo calle.) impresionante de atractiva!!!. Por cierto para seguidores de mi gente normal adjunto blogs de interés sobre ella:
El blog de la 2 noticias y también otros alusivos no oficiales
http://mara-torres.blogspot.com/ http://labana.espacioblog.com/
A lo que vamos… érase una vez que Teresa desde su ventana me dijo en el comentario de Donna Leon que si quería leer polis italianos el que más le gustaba o el que más fama tenía era el tal Montalbano. Y dicho y hecho…me marché a buscar a Camilleri a la biblioteca municipal del barrio ya que en la autonómica todavía estoy penado…(¡viva el estado descentralizado y descoordinado!).
El libro elegido fue: “La paciencia de la araña” por el intelectual criterio de que aparentemente entre sus páginas reposaban menos detritos humanos que en el resto de ejemplares disponibles del autor. Miré las referencias en Internet y parecía que era un buen ejemplo para empezar con el siciliano, así que dejé a Frank Bascombe reposando y aproveche mi estado preneumonil para compaginar el paracetamol con algo más frugal que el periodista deportivo.
Ya he devuelto el libro (la prevención especial de la pena aplicada a los libros prestados ha causado efecto en mi) así que no puedo hacer esos comentarios ordenados llenos de citas. Y yo que sigo con ese “síndrome carbonero” que contaba, no se me ocurre mejor cosa que ir desmontando lo que más me gusta de las novelas policíacas a ver si le pillo el michelín que se me escapa a primera vista a este “perfecto escritor”, según todos los críticos de la internete, un verdadero provocador de onanismos literario para el que lo lee.
1-. Lo primero, lo de siempre, tensión suspense, tensión sexual y tensión social…la novela mantiene el suspense, es cierto, algo imprescindible; también la tensión social con una crítica a la estructura político-económico-corrupta italiana, y ciertamente le dan al fornicio si bien en esa modalidad de cansancio-necesidad paliativa que se genera a veces en las parejas de larga duración. La tensión no es alta en ningún caso: el suspense no lo es tanto ya que a mitad de libro ya canta mucho, la tensión sexual es un poco misioneril si bien la vida sexual de la victima y del poli mantiene la cosa y la social no llega más allá que un par de tortas a la corrupción. Pero vamos que está bien. Sigamos.
2-..Tiene sentido del humor. Hombre no es hilarante, como se empeñan en resaltar en las solapas y reseñas oficiales, pero es graciosote con un punto de ironía. No es ni mucho menos el Mendoza del “Laberinto de las aceitunas” ahora bien, hay un humor agradable que permite leerlo sin esfuerzo.
3-.Creo que salvo Plinio, el jefe de la guardia municipal de Tomelloso, el resto de mis polis favoritos son bastante desobedientes e indisciplinados; este Montalbano es más de la línea de Bevilaqua o de Delicado incluso un poco Méndez…pero sin llegar a un Toni Romano o un Carvalho, es decir, incrédulos dentro del sistema. Este es más duro con sus inferiores, irónico con sus superiores y machaca sin piedad a los pijipolis de nueva generación. Mantiene el nivel.
4-.El libro tiene trama y tempo (timming que decía alguna asesora sexual blogueril hace unos meses). No es el vacío argumental previsible de “la estrategia del agua” de Lorenzo Silva, no es el devenir cansino y pánfilo de Brunetti pero tampoco se pierde en embrollos argumentales propios de las novelas británicas. Es cierto que a mitad de la novela se le ve el plumero, pero bueno con trampas o sin trampas todavía sostiene la tensión argumental hasta el final.
5-.El doble discurso en el desenlace: esto también lo lleva Camilleri con buen tino. El poli ajado protagonista termina sabiendo una verdad que le lleva a la justicia material por encima de la justicia formal. (En esto el Méndez de González Ledesma es el mejor). Da igual quien termine condenado o pillado por la poli, los lectores y el prota sabemos quienes son los buenos y malos a niveles reales y recibirán el castigo que merecen.
6-.Una ciudad como referencia, una ciudad como protagonista. Camilleri le da vida a esta Magina siciliana pero no llega al fanatismo de Donna león con Venecia (cuestión que le agradecemos). A mi esto de tomar a la ciudad como un protagonista más, me gusta. En la novela policiaca española, Barcelona le ha ganado la partida a Madrid de calle. La Barcelona de Montalbán, de Mendoza, de González Ledesma supera el concepto de mero marco. Al único madridista que recuerdo (digo que recuerdo no que no haya) es a Muñoz Molina con su Lorencito Quesada tras el Cristo de la greña en Madrid… ¿Por que se empeñan los sabios literarios en decir que Misterios de Madrid es una obra menor de Muñoz Molina?. Divago.
7-.La relación policía y prensa. Filtraciones interesadas, críticas mordaces…en fin otro tópico de las policiacas que también desarrolla con cierto gusto Montalbano. Sus periodistas están más cerca de Amores y Méndez que del cordón sanitario que Lorenzo Silva impone a su protagonista…la prensa como peligro que mete premura en el desarrollo de la historia “O corres o nos pilla la prensa”.
8-.Cómo les gusta a los escritores policíacos la gastronomía y los pequeños vicios... Es cierto que Montalbano como hijo putativo que es de Carvalho (su nombre viene de Vázquez Montalbán) ha de demostrar interés por el comer y por el follar. Mendoza hace a su investigador fanático de los calamares encebollados, Mendez come en los tugurios del barrio chino de Barcelona y de Carvalho se han escrito libros enteros al respecto. Montalbano esta entre medio de los vicios mundanos y los gilivicios de salón veneciano de Brunettti. Montalbano folla, prefiere comer en una tasca que en un palacio, pero no es un putero como Carvalho o Mendez. no se cepilla a un par en cada libro como Petra delicado. Digamos que consigue mantener el vicio controlado sin hacer tampoco de su vida afectiva un capitulo de médico de familia como Brunetti.
9-.El compañero al que darle la chapa con filosofías baratas y aquí le pillamos a Camilleri un poco en este libro. El compañero no sirve tanto a la trama como de desahogo del héroe. El compañero es una excusa para la moralina, y le da al libro más fluidez. Garzón como complemento de Delicado, Chamorro de Vila, don Lotario de Plinio y tantos así. Camilleri nos suelta moralina como todos pero sin contársela a nadie y eso queda un poco empalagoso. Con todo y con esto, tampoco me parece suficiente como para coser a tiros Montalbano pero ciertamente pierde un poco. Ya que:
10-. La novela policiaca es una excusa para contarnos otra visón de la vida. La visión crítica de una sociedad falseada, los malos que no son tan malos, los buenos que no son tan buenos, la realidad de honor de los bajos fondos, la hipocresía explotadora de las clases dirigentes, las dudas que atenazan a los hombres, los sueños, el siempre hay quien quisiera ser distinto, el nadie está conforme con lo que le tocó, el de edad que quisiera ser un niño, los que tienen algo y quieren todavía más, los mares del sur en las ciudades de ricos, los barcos cargados de arroz en las ciudades de pobres y el antiheroe de las mil caras, resucitando a Campbell… en fin como decía el guardia Joaquín de el chico de la consuelo hay varias formas de ver la vida: “Putos universitarios! vosotros no sabéis lo que es ver muertos y como los muertos te hacen cambiar la manera de ver a los vivos, vosotros no comprendéis que ver a tanto hijo de puta te permite valorar más a la gente legal, vosotros no sabeis que follar con una tía en plan infiel, te hace luego disfrutar más de los polvos con tu novia…pero que os voy a contar yo que soy un lobo solitario a vosotros que estais enamorados…” pero esa es otra historia.
Y aquí hemos llegado sin saber porque Montalbano, aunque me ha gustado, no me ha provocado un sentimiento de euforia, sin saber porqué no me enamora Sara Carbonero con lo buena que está, sin saber porqué estoy deseoso de leerme “Historia de Dios en una esquina” de González Ledesma en lugar de otro libro de Camilleri y porque tras colgar este post prefiero ver tranquilo la
entrevista que le hicieron en lo +plus a mara torres cuando todavía presentaba hablar por hablar, en lugar de ver a sarita en paños menores. Debe ser que las obras de arte no solo deben ser perfectas también deben provocar sentimientos y eso es un enigma que se esconde en los laberintos de lo subjetivo, de mi subjetivo.
P.D-.Alguna/o de mis cuatro lectores/as me han comentado que debería contar la historia de las fotos que figuran en mi gente normal, en el lado izquierdo del blog para que no parezca un baboso. Sin descartar que aun así lo siga pareciendo,
enlazo con la explicación que di en mi prehistoria sobre mi “gente normal”