Quienes seguís este blog tan
lleno en sabiduría como parco en posts, ya conocéis mis vicios y devociones por
el entretenimiento del zampar. Ya que ni fumo, ni me drogo ni me voy de putas
en algo tengo que gastar mi escaso pecunio, no vaya a ser que cuando tengan que
heredar mis hijos descubran que su padre se ha ido al otro barrio tan solo
gastando sus eurillos en el recibo de la luz.
Pues resulta que hace unos días
con ocasión o excusa del veinticinco aniversario del primer muerdo con la nuera
de la consuelo y tras haberle mentado un par de restaurantes a los que tenía
pendiente ir, la susodicha se encargó de reservar por sorpresa en uno de ellos para tan magna ocasión. “Ya tengo reserva, cariño, yo te invito,
pero pagas tú” lo que os puede dar pistas de cómo ha sido mi vida estos
veinticinco años de abnegado amor.
-He
reservado en La prensa.
-¿Estoooooo,
hace poco me dijiste que teníamos que moderarnos en gastos superfluos no?
-Bueno
chico, tampoco será tan grave irnos a cenar, además no me has regalado ni un
mísero libro por nuestro cumplemuerdo, aunque si no lo hiciste cuando nacieron
nuestros hijos no esperaba que lo hicieras ahora. (zasca)
-No, no, si
yo encantado, fuiste tú la que dijiste lo de los gastos superfluos, yo soy un
gran defensor de lo superfluo si se come o se bebe. La ocasión merece ir a un
restaurante con estrella michelín.
-¿Cómooooooooo?
Estrella quéeee? Nos van a pegar un estacazo de campeonato. No reservo en tus restaurantes nunca
más en mi vida. (el tremendismo es una de las características de mi señora, “en
los días de mi vida te vuelvo a hacer lentejas, por sugerirle que estaban
saladillas” “desde que te conozco no has fregado un plato”, “jamás de los
jamases piensas en mi”) cómo me puedes dejar reservar en un restaurante así y
encima me han hecho dejar fianza con la reserva y ahora no la puedo quitar. Muy mal.
-mmmm, lo
has reservado TÚ por sorpresa. Pero no pasa nada, un día es un día.
-Como que un
día es un día, pero si tu extracto de la tarjeta parece una guía culinaria.
(zasca). Y yo solo reservo porque tú me indizcas que yo estoy igual de contenta
comiendo un bocadillo de calamares.
Salimos de casa con el tiempo
justo. (terminar un capitulo New Ámsterdam no es comparable con comer en un
michelín) charradica con la madre, charradica con el cuñao, charradica con su
amiguica Como antesdeayer la multaron una vez más por aparcar en un paso de cebra eligió
precisamente este día para empezar a ser legal y buscar sitio, complicado.
Entre medio un guasap de la consuelo que esta en la playa. ¿A La prensa vais?
Pues tú vas a pasar más hambre que un perro chiquitín (optimismo consueliano).
Pero bueno así perderás que falta te hace (zasca consueliano)
Dejamos el tema familiar y
pasamos al tema gastronómico no vaya a ser que alguien haya llegado a
este blog para informarse del restaurante.
No olvidéis que a este blog llega
la gente no solo para reírse de mí (como vosotros los habituales) sino como referencia mundial de la gastronomia con mi post de restaurantes si no o lo creeis poned “restaurantes favoritos en zaragoza”
en google y vereis que soy Influencer zampabollos namberguan.
***************
El restaurante está en San José lo
que como aborigen del barrio que soy es un valor a considerar, pero también como
nativo del lugar sé que aparcar por esas calles es una aventura imposible.Si vais mejor con tiempo.
La obra teatral se inicia ya en
la recepción. Unas amables camareras se disculpan con mi señora ya que resulta
que al reservar le habían pedido el número de tarjeta y mi mujer manifestó su
desagrado “si ellos no se fian de que yo pague, porque me tengo que fiar de que
me den bien de comer”. Mujer, en estos sitios echar atrás una reserva es un
problema (La verdad había varias mesas libres).
El ambiente es un poco como de ir
a comer por primera vez a casa de la suegra, todo muy respetuoso, todo muy
frio y con pintas de que te den lo que te den estarás obligado a decir que está
todo muy bueno. “poquico se ha gastado esta gente en decoración” dijo la nuera
de la consuelo tirando por el suelo al gremio de los asesores de espacios.
A La prensa hay que ir a
divertirse, todo es teatral e impostado y tu eres un actor más del espectáculo,
así que a jugar.
Como nosotros optamos en est teatrillo por “entrada
de platea” a 70 euros por barba eso sí y no los 185 de bellón de los otros “menús de
palco”, renunciamos de antemano al juego de los vinos y los maridajes y me fui
a mi tradicional cerveza export que como el matrimonio misionero te lleva a lo
seguro sin aventuras extramaritales placenteras pero peligrosas en el costo.
A mi me hubiera gustado leer un
post como este antes de ir porque si no el primer impacto es de que te van a tomar
el pelo y te vas a ir a casa con el estómago y la cartera vacía, realmente la
cosa no es así (en lo primero). Terminas cenando (con alguna trampilla que
luego contaré) pero cenar, cenas. Para que os hagáis una idea de lo que digo, el
primer servicio (la obra de teatro se compone de diez actos en los que en un
alarde de representación y alaraca el jefe de sala y camareras explican y
sirven coordinados cual natación sincronizada) como digo el primer servicio se
compone de una oliva (cuando digo una es una), una canica de salmorejo y un
cubo de parchís con espuma, eso sí, impecablemente servido. Mi mujer me dijo sutilmente
“ve encargando un bocadilo de jamón en el bar de debajo de casa que esta noche
no cenas”
Siguió en el segundo acto,
mejillón, croqueta de sobrasada y gambas al ajillo. Y ya vimos de que iba la
cosa: juego de texturas, lo que parece una cosa luego sabe a otra, no busques
la gamba con su cabeza y sus pelillos porque está sugerentemente camuflada en
una mezcla voluptuosa de ingredientes varios. Pero desbrozando la tontería, lo
cierto es que estaba buenísimo. Yo de la pelotilla de sobreasada me hubiera comido
diez y de la carne diez millones.
No puedes dejar de jugar en todo
el rato. ¿Qué te ha gustado más? ¿Estás pelotillas qué serán? ¿Prefieres esta
espuma de gambas al ajillo o la cubeta de gambas al ajillo de Juan en el
Cervino (son mis favoritas)? Jajaja ¿Pues a mi me encantaría estar en la cocina para ver cómo hacen
esta pijada? Esta es una décima parte de la sardina del rincón de costa al
menos aquí no nos echaran a menos cuarto. (Haciendo alusión al pésimo servicio
al que ha pasado el excelente rincón de costa durante la pandemia que echa a sus clientes antes de la hora con prisas injustificables).
Hay cosas que me encantaron como
la cigala con manitas y otras menos como la solitaria cococha. Esto cómo se
come, señor. Le preguntaba mi radiante esposa al jefe de sala cada dos por tres,
lo que tras un par de paparruchadas de mi compi terminó con aniquilar la cara estirada de catador de vinagre e incluso el buen hombre entró a alguna que otra broma (no demasiadas) recordad siempre
que estas comiendo en casa la suegra con lo que los chistes mejor para otro
rato.
En el capitulo de las trampas
está el pan. Y no por malo, al revés, es un pan sensacional (recordad mis 24 manías para un restaurante) Lo sirven en formato gran tamaño (lo único) con un cazuelo de aceite de oliva. Lo que también
permite untar cuando te sacan los excelentes guëbos con trufa y demás viandas y
agazapar el hambre de tanta esferificación de la escasez. La carne es
sencillamente memorable; ahora bien, tres trozos no más (ver foto), también el esturión me
gustó mucho.
Lo he leído luego por ahí y estoy
totalmente de acuerdo, los postres en mi opinión no están a la altura del resto
de la comida, también es cierto que no soy muy de dulce. Un plato de yogur y
coco totalmente prescindible y un tiramisú que como dirían mis adolescentes:
sin más.
Resumen de la cosa: Estuvo bien,
nos lo pasamos bien, echamos unas risas, había cosas sencillamente excelentes.
Empachado no te vas. Caro es. La bebida prohibitiva hace de un menú caro un menú imposible.
De los pijibares de mi pueblo yo creo que es de los mejores (Ni comparación con
La senda) A mi, el noventa y nueve por ciento de las veces que voy a comer me
gusta comer, pero también de vez en cuando se puede ir a jugar. Y es que hay que tener claro que a La Prensa se va a jugar no solo a comer.