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miércoles, 8 de febrero de 2023

20 años del regreso de los junimunners de su vuelta al mundo.

Los nuevos seguidores de este blog no sabéis quienes son los junimunners. Dicese que esta semana hace veinte años del regreso de una pareja de destalentaos que decidió darse un garbeo por el mundo con la sana excusa de haber unido su convivencia el día de los santos inocentes del año anterior. 

Fue que se acercaron a una tienda del triangulico verde en la que sabiamente habían pactado dar el cambiazo de teteras, ajuares y cristalerias varias por una excursión. La tendera de los viajes les dijo una sabia frase nada más entrar. "Aprovechad, maños, nunca vais a tener tanto tiempo, tanto dinero ni os vais a querer tanto, así que  largaros muy lejos y disfrutad de viaje de novios que luego el matrimonio es muy complicado".

¿A ver dónde queréis ir? 

En dos palabras dijo la nueradelaconsuelo tomando la iniciativa "Muy... lejos". 

¿Australia os parece suficientemente lejos? 

Podría estar bien ¿y por ahí cerca que más hay?. 

¿Nueva Zelanda? Además en lugar de ir directamente podéis hacer escala en Singapur ¿Tú no opinas, majo? 

mmmmmm!

Este no tiene gusto. Imagina que se quería comprar un anillo de casados llenos de piedras que parecía que tenía un puesto en el rastro. Irá donde yo le diga. 

Y este fue el principio de mi vida subyugada y mártir. Por lo menos unos días de playa tranquila por el Mediterraneo o así- Me permiti apuntar

 ¿Igual te quieres ir a Salou o qué? Cuuutre que eres un cutre, anda deja que la chica mire alguna playa por allí que seguro que hay alguna oferta.

¿polinesia? (el concepto de oferta es amplio y ambiguo y la señorita se frotaba las manos pensando en la comisión) Así que añadimos bora bora. Mira que bien, además volverás por el otro lado y podrás decirle a la gente que has dado la vuelta al mundo. Que tu eres muy de contar cosas. (Todavía no tenía blog).

Oye una pregunta. Este, (por mi), no tiene ni idea de inglés (oye que yo tengo el B1) déjate de chorradas tu no tienes ni idea. 

Va, no os preocupéis, vosotros le decís a la gente que sois junimunners y todo el mundo os tratará fenomenal, ya veréis.

¿El qué?

Junimunners así como suena.

Y así fue como dos personas que se pierden en una rotonda con una salida encaminaron sus pasos al mundo exterior durante un mes, nada menos, poniendo, de aeropuerto en aeropuerto, su recien estrenado matrimonio a prueba y proporcionando argumentos para la chanza popular de un futuro blog. Os pongo enlaces a los post que los viejos del lugar ya conocéis donde conté algunas peripecias de aquellos días.

 

Serie: Inicios matrimoniales con la Nuera de la Consuelo. “Basquet country” y “Los filipinos”

Los junimuners (cuarta entrega). En la farmacia singapureña.

Inicios matrimoniales (2): Una habitación en singapur Plis

Vuelven los junimuners. Las maletas de la nuera de la consuelo.

Junimuners. El arte de elegir la fila correcta para ser un triunfador






Pues nada, contra todo pronóstico seguimos aguantándonos tras veinte años, con dos churumbeles adolescentados que nos empiezan a mirar por encima del hombro, las yayas que se nos hacen mozas, un montón de amigos que nos aguantan en nuestra impuntual y desordenada forma de vida y un trabajo que amo y odio a partes iguales.  Seguramente podría haber vivido la vida de mil maneras distintas, pero repensando lo vivido, no creo que mejores. 

Ya sabéis que me caigo bastante bien y que estoy encantado de conocerme y de eso tiene mucha, casi toda la culpa la señora que ronca apaciblemente a mi lado mientras yo le doy a la teclica de este blog a estas horas desde hace años intentando engañar a mi insomnio.

PS.-Las fotos son de aquellas cámaras del siglo pasado de carrete. Hace unos años me dio por digitalizarlas y aunque son malas de solemnidad hace gracias verlas de vez en cuando.

domingo, 12 de septiembre de 2021

La prensa. Restaurante de Zaragoza con estrella Michelin ¿Comer o jugar?

Quienes seguís este blog tan lleno en sabiduría como parco en posts, ya conocéis mis vicios y devociones por el entretenimiento del zampar. Ya que ni fumo, ni me drogo ni me voy de putas en algo tengo que gastar mi escaso pecunio, no vaya a ser que cuando tengan que heredar mis hijos descubran que su padre se ha ido al otro barrio tan solo gastando sus eurillos en el recibo de la luz.

Pues resulta que hace unos días con ocasión o excusa del veinticinco aniversario del primer muerdo con la nuera de la consuelo y tras haberle mentado un par de restaurantes a los que tenía pendiente ir, la susodicha se encargó de reservar por sorpresa en uno de ellos para tan magna ocasión. “Ya tengo reserva, cariño, yo te invito, pero pagas tú” lo que os puede dar pistas de cómo ha sido mi vida estos veinticinco años de abnegado amor.

-He reservado en La prensa.

-¿Estoooooo, hace poco me dijiste que teníamos que moderarnos en gastos superfluos no?

-Bueno chico, tampoco será tan grave irnos a cenar, además no me has regalado ni un mísero libro por nuestro cumplemuerdo, aunque si no lo hiciste cuando nacieron nuestros hijos no esperaba que lo hicieras ahora. (zasca)

-No, no, si yo encantado, fuiste tú la que dijiste lo de los gastos superfluos, yo soy un gran defensor de lo superfluo si se come o se bebe. La ocasión merece ir a un restaurante con estrella michelín.

-¿Cómooooooooo? Estrella quéeee? Nos van a pegar un estacazo de campeonato. No reservo en tus restaurantes nunca más en mi vida. (el tremendismo es una de las características de mi señora, “en los días de mi vida te vuelvo a hacer lentejas, por sugerirle que estaban saladillas” “desde que te conozco no has fregado un plato”, “jamás de los jamases piensas en mi”) cómo me puedes dejar reservar en un restaurante así y encima me han hecho dejar fianza con la reserva y ahora no la puedo quitar. Muy mal.

-mmmm, lo has reservado TÚ por sorpresa. Pero no pasa nada, un día es un día.

-Como que un día es un día, pero si tu extracto de la tarjeta parece una guía culinaria. (zasca). Y yo solo reservo porque tú me indizcas que yo estoy igual de contenta comiendo un bocadillo de calamares.

Salimos de casa con el tiempo justo. (terminar un capitulo New Ámsterdam no es comparable con comer en un michelín) charradica con la madre, charradica con el cuñao, charradica con su amiguica Como antesdeayer la multaron una vez más por aparcar en un paso de cebra eligió precisamente este día para empezar a ser legal y buscar sitio, complicado. Entre medio un guasap de la consuelo que esta en la playa. ¿A La prensa vais? Pues tú vas a pasar más hambre que un perro chiquitín (optimismo consueliano). Pero bueno así perderás que falta te hace (zasca consueliano)

Dejamos el tema familiar y pasamos al tema gastronómico no vaya a ser que alguien haya llegado a este blog para informarse del restaurante. 

No olvidéis que a este blog llega la gente no solo para reírse de mí (como vosotros los habituales) sino como referencia mundial de la gastronomia con mi post de restaurantes si no o lo creeis poned “restaurantes favoritos en zaragoza” en google y vereis que soy Influencer zampabollos namberguan.

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El restaurante está en San José lo que como aborigen del barrio que soy es un valor a considerar, pero también como nativo del lugar sé que aparcar por esas calles es una aventura imposible.Si vais mejor con tiempo.

La obra teatral se inicia ya en la recepción. Unas amables camareras se disculpan con mi señora ya que resulta que al reservar le habían pedido el número de tarjeta y mi mujer manifestó su desagrado “si ellos no se fian de que yo pague, porque me tengo que fiar de que me den bien de comer”. Mujer, en estos sitios echar atrás una reserva es un problema (La verdad había varias mesas libres). 





 

El ambiente es un poco como de ir a comer por primera vez a casa de la suegra, todo muy respetuoso, todo muy frio y con pintas de que te den lo que te den estarás obligado a decir que está todo muy bueno. “poquico se ha gastado esta gente en decoración” dijo la nuera de la consuelo tirando por el suelo al gremio de los asesores de espacios.

A La prensa hay que ir a divertirse, todo es teatral e impostado y tu eres un actor más del espectáculo, así que a jugar.

Como nosotros optamos en est teatrillo por “entrada de platea” a 70 euros por barba eso sí y no los 185 de bellón de los otros “menús de palco”, renunciamos de antemano al juego de los vinos y los maridajes y me fui a mi tradicional cerveza export que como el matrimonio misionero te lleva a lo seguro sin aventuras extramaritales placenteras pero peligrosas en el costo.

A mi me hubiera gustado leer un post como este antes de ir porque si no el primer impacto es de que te van a tomar el pelo y te vas a ir a casa con el estómago y la cartera vacía, realmente la cosa no es así (en lo primero). Terminas cenando (con alguna trampilla que luego contaré) pero cenar, cenas. Para que os hagáis una idea de lo que digo, el primer servicio (la obra de teatro se compone de diez actos en los que en un alarde de representación y alaraca el jefe de sala y camareras explican y sirven coordinados cual natación sincronizada) como digo el primer servicio se compone de una oliva (cuando digo una es una), una canica de salmorejo y un cubo de parchís con espuma, eso sí, impecablemente servido. Mi mujer me dijo sutilmente “ve encargando un bocadilo de jamón en el bar de debajo de casa que esta noche no cenas”

Siguió en el segundo acto, mejillón, croqueta de sobrasada y gambas al ajillo. Y ya vimos de que iba la cosa: juego de texturas, lo que parece una cosa luego sabe a otra, no busques la gamba con su cabeza y sus pelillos porque está sugerentemente camuflada en una mezcla voluptuosa de ingredientes varios. Pero desbrozando la tontería, lo cierto es que estaba buenísimo. Yo de la pelotilla de sobreasada me hubiera comido diez y de la carne diez millones.

No puedes dejar de jugar en todo el rato. ¿Qué te ha gustado más? ¿Estás pelotillas qué serán? ¿Prefieres esta espuma de gambas al ajillo o la cubeta de gambas al ajillo de Juan en el Cervino (son mis favoritas)? Jajaja ¿Pues a mi me encantaría estar en la cocina para ver cómo hacen esta pijada? Esta es una décima parte de la sardina del rincón de costa al menos aquí no nos echaran a menos cuarto. (Haciendo alusión al pésimo servicio al que ha pasado el excelente rincón de costa durante la pandemia que echa a sus clientes antes de la hora con prisas injustificables).

Hay cosas que me encantaron como la cigala con manitas y otras menos como la solitaria cococha. Esto cómo se come, señor. Le preguntaba mi radiante esposa al jefe de sala cada dos por tres, lo que tras un par de paparruchadas de mi compi terminó con aniquilar la cara estirada de catador de vinagre e incluso el buen hombre entró a alguna que otra broma (no demasiadas) recordad siempre que estas comiendo en casa la suegra con lo que los chistes mejor para otro rato.

En el capitulo de las trampas está el pan. Y no por malo, al revés, es un pan sensacional (recordad mis 24 manías para un restaurante) Lo sirven en formato gran tamaño (lo único) con un cazuelo de aceite de oliva. Lo que también permite untar cuando te sacan los excelentes guëbos con trufa y demás viandas y agazapar el hambre de tanta esferificación de la escasez. La carne es sencillamente memorable; ahora bien, tres trozos no más (ver foto), también el esturión me gustó mucho.

Lo he leído luego por ahí y estoy totalmente de acuerdo, los postres en mi opinión no están a la altura del resto de la comida, también es cierto que no soy muy de dulce. Un plato de yogur y coco totalmente prescindible y un tiramisú que como dirían mis adolescentes: sin más.

 

Resumen de la cosa: Estuvo bien, nos lo pasamos bien, echamos unas risas, había cosas sencillamente excelentes. Empachado no te vas. Caro es. La bebida prohibitiva hace de un menú caro un menú imposible. De los pijibares de mi pueblo yo creo que es de los mejores (Ni comparación con La senda) A mi, el noventa y nueve por ciento de las veces que voy a comer me gusta comer, pero también de vez en cuando se puede ir a jugar. Y es que hay que tener claro que a La Prensa se va a jugar no solo a comer.

 

miércoles, 3 de marzo de 2021

Junimuners. El arte de elegir la fila correcta para ser un triunfador

Soy de los que no creen en el tema ese de la justicia social ni en que cada uno recoge lo que siembra, ni que a cada cerdo le llega su sanmartín, ni en todos esos esoterismos basados en la creencia de que algún ser extraño y generalmente supremo se dedica a reordenar y reequilibrar los premios en referencia a los méritos, esfuerzos, rezos u otros hechizos. Es cierto que si no juegas a la lotería es difícil que te toque y que, si estás en tu casa manoseándote las partes pudendas, resulta más complicado que la fortuna te sonría, pero imposible lo que se dice imposible no es.

Si os gustan estas melonadas de cómo triunfar en tres minutos leeros el libro Outliers de Malcolm Gladwell allí hace reflexión de por qué triunfan los triunfadores y cosas así. Cuenta como el hábito en que las cosas te salgan bien suele ser la causa de que te atrevas más a menudo porque tienes confianza. Quienes tienen capacidad de ensayar suelen actuar mejor que quienes no e igualmente quienes tienen acceso a herramientas escasas serán los primeros de la clase. Todas estas cosas tienen su lógica. Pero al recordar ese libro también me viene a la cabeza hipótesis peculiares del autor como que los que nacen primero o sus apellidos empiezan por las primeras letras tienen más opciones en la vida. (os juro que lo argumenta de una manera que hasta te convence).  Y puesto a parir teorías peregrinas, yo también tengo una y es que los triunfadores son los que tienen el arte de elegir las filas correctas.

En mi casa tenemos una peculiaridad (no admirable) y es que como llegamos siempre tarde (bueno muuuuy tarde) tenemos poco hábito de hacer filas. Cuando nosotros llegamos generalmente ya no hay filas, más bien porque ya han cerrado las puertas o se ha acabado la actuación. Esta falta de habito sumada a la habitual desconfianza que en mi persona tiene la señora que ronca a mi lado desde hace más de veinte años, nos ha llevado a más de una situación complicada que os cuento para ilustrar mi teoría de las filas y nuestra suerte contenida: 


 

Los viejos lectores de este blog sabéis que hay una serie iniciática que titulé losjunimuners basada en las aventuras y desventuras de la nuera de la consuelo y un servidor en su viaje de novios . Pues repasando el otro día me dí cuenta de que no os he contado la historia de los señores del turbante en Malasia.

Imaginaos lejos, mu lejos, digamos que Singapur, to lleno chinos, y la típica recomendación de cuñao. “Si vais a Singapur no os podéis perder el safari nocturno en la frontera de Malasia, si no lo veis es que no habéis estado en singapur”. Yo me imaginaba a varios orientales enfundados en traje de pantera haciendo el lelo delante de turistas cámara en mano y me daba tirando a pocas ganas, pero ya sabéis que un viaje de novios lo que impera es el "sí cariño".

“A mi lo que me tira pa tras, es que no tienes ni idea de inglés, dijo mi adorada junimuner confiando en mí, y eso acaba a las tres de la madrugada lejísimos”

 ¿Pero a ti quien te ha dicho que yo no sé ingles?

Tu déjame en paz que yo seguiré a alguien que tenga pintas de saber, que de ti no me fio.- Me increpó- Mira estos chicos del turbante que son de aquí y que espabilaos parecen, (Mi mujer hace silogismos en los que solo ella encuentra lógica: Tienen turbante ergo son de aquí) se refería a una pareja de sijs que se montaron en nuestro autobús y que podían ser de allí o de Mondoñedo (Lugo).  Hay que decir que la nuera de la consuelo no tiene mucho tiento al localizar lugareños.

Eso lo dirás tú.

¿Te recuerdo cuando preguntaste a dos guiris sonrosados con una guia en la mano porque decías que parecían del mismo Gerona?

Pues para mi que hablaban catalán  

¿O al señor negro en la plaza de maría pita?

¿Y por que no puede ser un negro gallego?

Por poder serlo puede, pero habitual no es.

Yo que domino el singapureño como si hubiera nacido mismamente allí entendí claramente que a la salida veríamos una fila con una señora con un paraguas rojo (rojo=red) y un logotipo raro. También entendí lo de la puntualidad británico-singapureña o sea que el que no estuviera allí que se buscara la vida porque las tres era muy tarde.

A mi déjate de tontadas de paraguas, yo sigo a los del turbante que me he quedado con su cara y esta gente sabe mucho de la vida. ¿silogismo?  Vimos el espectáculo, la verdad muy recomendable y a la salida por supuesto nos demoramos comprando cosas importantes como un imán de nevera para mi suegra. Corre que la del paraguas se está metiendo en el autobús, le dije. Déjate de tontadas que estos chicos también esperan. Ponte en esta fila detrás de ellos que la que tu dices no es.

Cuando alcé la vista yo creo que era la reunión anual de amigos del pueblo sij y en cada fila había cuatro cinco señores ataviados de la misma manera. Yo no tengo la culpa de que todos vistan igual es normalísimo equivocarse. me dijo. (Veinte años después eso hubiera sido causa de guerra peeeeero entonces todo era amor).

Por supuesto no eran nuestros sijs, no era nuestra fila y por supuesto perdimos el autobús a las tres de la madrugada; pero lo más curioso es que había varios de turbante tan perdidos como nosotros y como somos tan roceros enseguida nos amigamos con una familia de cuatro miembros de los del moñete (si van en familia no nos raptarán) (¿lógica ilogica?) y entre los seis alquilamos un taxi

Six no problem  ¿ha dicho six o sijs?

No te hagas el listo que eso también lo he entendido yo.

El viaje de vuelta fue para grabarnos con todos apretujaos en un taxi-cafetera. Ten cuidado que el papa sij te mira con ojos picaruelos (Qué guarro eres hijo mio). Cuidadín que gui ar junimuners.- le dije- Ohhh junimuners congratulations 

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Pues de estas historietas de filas equivocadas tenemos varias. Yo creo que alguna otra ya la he contado por aquí. Cuando mi mujer con el carrito del niño (y niño dentro) confundió la fila de la farmacia a las seis de la mañana con la de La jungla que era un after de mi pueblo con la gente más pasada de toda la noche zaragozana “Oye mami, que creo que al bebe no le va a gustar nuestra música igual deberías ponerte en la otra fila y me compras unas pastillitas para mi de paso, jajaja, pero si quereis entrar encantados”.

O cuando en un hotel de Badajoz en lugar de esperar la fila de la puerta de recepción “Tu es que eres muy legal como tu madre pero en esta vida hay que ser más espabilado” en esa otra puerta de al lado no hay nadie. Me fui a aparcar el coche regresé y tras casi un cuarto de hora la ví salir del bingo. No te hagas el gracioso, que te conozco, el cartel ese luminoso hubiera hecho confundirse a cualquiera. Y ya me pegué todo el viaje cantándole números: el veintidós los dos patitos, el ocho, el trece, mira como… (que guarro eres hijo mio y que poca gracia tienes).

Así que después de este rollete de matrimoniadas deduzco que en la vida hay dos tipos de personas los que aciertan la fila y triunfan y los que nos equivocamos y nos sirve de excusa para echarnos unas risas. Francamente casi prefiero la segunda.