lunes, 1 de agosto de 2022

LA HIJA DEL ITALIANO Elena Laseca Opinión: UN LIBRO DE MUJERES, PERO NO SOLO PARA MUJERES.

Cuando uno hace una reseña de escritores que conoce casi siempre acaba en un aprieto. En este caso no. Digo sin sonrojo que tengo tres libros anteriores de Elena Laseca comprados y sin leer y que ninguno me ha enganchado como éste, se podría ver como demérito de los anteriores yo lo veo como gran mérito de este La hija del Italiano.

Para quienes acostumbramos a ensortijarnos en palabras y barroquismos la sencillez siempre es un valor que apreciamos sobremanera. Elena Laseca ha escrito un libro sin alardes que no es exactamente lo mismo a un libro sencillo. Ella no rebusca palabras, sino que juega con las que tiene y las hace frase normal y cotidiana para mandarnos el mensaje que quiere regalarnos. Recuerdo hace unos años que le envié como felicitación de navidad un microrrelato por guasap y que ella me contestó: “me ha gustado, pero demasiado rebuscadas las palabras” y ahora entiendo lo que quería decir y lo que es para ella escribir. 

“La hija del italiano”, con una edición impecable por parte de Imperium. (Me encanta la portada que tanto dice cuando acabas el libro) no es la primera novela de Elena, aunque estoy seguro de que será una novela de las destacadas en su itinerario.

Si conocéis a Elena, de indudable militancia feminista, es inevitable esquivar lo que presientes que serán sus tramas y sus temas, pero voy a discrepar de algunas reseñas y solapas si pretenden etiquetarla y prejuzgarla como escritora feminista. La hija del italiano es un libro con mujeres y de mujeres, pero no un libro para mujeres (o solo para mujeres). En otros rincones de este blog hemos discutido sobre la literatura llamada “feminista”, este sería un buen libro para abrir de nuevo el debate sobre ello. Las protagonistas son prioritariamente mujeres que en muchos casos hablan de problemas muy concretos de mujeres o desde un enfoque muy de mujer, pero eso no significa que los hombres no podamos meternos en los personajes y vivirlos en primera persona. Para lograr eso es necesario contar historias interesantes como ésta y no quedar solo en un manifiesto reivindicativo. Es cierto que a Elena se le ve el forro político (que por otra parte no disimula) y que algunas veces cae en el tópico: el padre malo es militar, los coles de monjas son el infierno y cosas así, pero tampoco chirrían en el argumento.

Vamos a imaginarnos finales de los sesenta y principios de  los setenta, vamos a imaginarnos un pueblo aragonés, vamos a imaginarnos un microcosmos de moral claustrofóbica y vamos a preguntarnos por qué una joven adelantada en el vestir, en el pensar y hasta en el nombre, Asmara, decide ir a vivir allí. Vamos a imaginarnos otra joven del pueblo, Isabel, dependienta de la tienda familiar donde vive con sus padres y su tía.

Elena Laseca se inicia con la atracción de la protagonista, Isabel, por ese personaje rompedor en el pueblo, Asmara, y al tiempo rechazado por la sociedad carca local. Y se centra en las dudas que siente Isabel en una sexualidad recién aprendida, los colegios de monjas, la vecindad cerrada, amores desaconsejados, el grandísimo personaje de la tía que hace de ventano por donde respirar en un ahogo familiar de una monotonía tediosa. ¿Qué hace que Asmara se interese por la familia tan tradicional de Isabel, qué hace que Isabel se interese tanto por Asmara?

Decía que la historia es a finales de los sesenta o principios de los setenta. En un momento determinado el libro se hace generacional setentero y en cierto modo muy actual: se meten las drogas recién descubiertas, el sexo descrito en abierto (qué difícil me parece siempre encajar las escenas de sexo en una narración y qué bien lo hace Elena), la salida del pueblo para ir a la ciudad y mujeres pidiendo la palabra en lo político, en lo personal y en lo social.

El libro cambia de ritmo a lo largo de su lectura: al principio suena a cuento alargado, descriptivo, demorándose en una historia interesante, bien escrita y descrita, de juventud rural y sin embargo conforme pasas las páginas se te va quedando corto y se va enredando y añoras que siga muchas páginas mas de las que tienes en la mano y te da rabia que termine siendo una novela corta. La trama se bifurca de manera emocionante tomando distintos caminos y opciones y termina enlazándose en las páginas finales donde todo encuentra su lógica y su razón de ser.

 En algún momento me ha venido a la cabeza el Magina de Muñoz Molina (El jinete polaco) y esa lucha entre irse o quedarse del pueblo, la sociedad cerrada de Moncada en Camino de sirga y la historia que se entremezcla con el presente en los pueblos de esas novelas y aquí también en la Hija del italiano. Es un libro de mujer en el medio rural, un libro que describe a personajes que buscan la puerta de salida, que conviven con sus pasados y que retan a sus futuros. Describe la Transición, pero una transición no solo en lo político sino también en lo personal de cada mujer a su manera. 

En resumen un buen libro (no sé si cuento largo o novela corta) que os recomiendo que os compréis y leáis.

lunes, 30 de mayo de 2022

Entre la desidia y la tozudez

Sostenía hace cinco minutos en el ricon de Speedy que la permanencia en los blogs es un bonito devenir entre la tozudería (pormisgüebosquenolodejo) y la desidia (chicotoestopaqué). Y es que ultimamente muchas de las cosas de las que vivo se columpian entre lo uno y lo otro. Uno va viendo la brevedad de lo cotidiano, lo efimero de lo importante y la trivialidad del titular impostado y te entran unas ganas tremendas de como Bartleby, negarte a todo con un "preferíría no hacerlo" y esconderte en un rincón a la espera de que escampe.

Me reprochaba, no sin falta de razón la Dtra Di, mi empeño absorvente en hacer un master que se me ha comido las horas del último semestre y que da tan solo migajas de satisfacción a mi ego avejentado. ¿De verdad te compensa? me pregunta también la nuera de la consuelo cuando me ve dedicarle mis escasas, humeantes y alcoholizadas neuronas al t de student y al chi cuadrado. Pues por mis güebos que sí. No voy a hacer solo las asignaturas que me resulten faciles. Si me he metido es para sacarlo todo. Y no se lo digais a nadie pero cuando al final me aprueban estas asignaturas (dios quiera) siento una extraña satisfacción de polvo cincuentón sin necesidad de pastillica azul (todavía).

Lo mismo en el trabajo... tras más de veinte años, de verdad son necesarias algunas cosas. Yo que soy especialista en aguantar tonterías, egos desmedidos, tontipijos venidos a más, yo que siempre he pensado que el agradecimeinto de mis usuarios compensa casi cualquier cosa... de un tiempo a esta parte miro con envidia a los prejubilados mentales y a los reyes del escaqueo a los que antes despreciaba. ¿no será mejor caer en la desidia laboral que retarte con empeños quijotescos que te desgastan sin contraprestación? mañana te da un jamacuco y a tomar pol culo. Le mandan tus pertenencias a tu viuda, poemas derogados a tus amantes y un mail informativo a tus enemigos por si quieren celebrarlo con una copa de champán y aquí paz y después gloria.

Fijate tú Domingo Villar, ahí estaba su último libro en mi mesilla desde hace un par de años sin leer. El otro día abro el periódico y veo que habia fallecido altobajo a mi edad, así de repente, y me dio una pena terrible, tanta pena que me he leido El último barco en tres dias (y son 700 páginas), no está mal pero me gustó más Ojos de agua, este es un poco como La playa de los ahogados publireportaje de Vigo pero un poco superficial. (Espero que si hacen pelicula del último barco sea mejor que la de los ahogados). No puedo evitar darle al magín con estas cosas, yo creo que si alguien tuviera pensado hacerme una putada, confiara en ello su empeño de los últimos meses y se muriera el día de antes a acuchillarme, aun así me daría pena. Entre el empeño y la desidia. Tanto pa qué.

Y qué hago ahora mismo desaguando mis insomnios a las tres de la mañana en un blog deshilado. Chico dejalo morir poco a poco y si eso escribes algo de tanto en tanto para espantar spams de curanderos y guarrillas rusas de instagram. Hablando de instagram, tengo una cuenta ideal en la que favoriteo solo cosas bonitas como paisajes montañosos o australianas de buen ver (puffffff Laura Dundovic y Natalie Roser), sin profundidad solo entretenimiento vacio. También frases en alemán de esas de calendario para refrescar un poco  mi alemán olvidado en la punta del pie.

Bueno, pues eso, que vamos dejando correr la semana y los meses sin escribir y esto se desalienta. En cuanto que viene algo a la cocotera hay que sentarse a la tecka que luego se diluye. Tenía un post medio escrito sobre los libros que me recomendó Esther de Ernesto Calabuig. El de Frágiles Humanos me ha encantado, el de la playa y el tiempo también pero menos. A medio camino entre el cincuentismo y los recuerdos ochenteros, hay historias como la de los abuelos que se sientan en el parque a ver la luna roja que es sensacional. se agradece la recomendación.

Estoy cansado muy cansado. Una extraña sensación de vulnerabilidad. Como si la menor mirada me hiciera mella, como si a su vez, yo mismo provocara oleajes con mis chapoteos irrelevantes. Llegan tiempos de mudanzas laborales y convivo con la incertidumbre de guardarlo todo para coser recuerdos o tirarlo todo a la basura para que quede tan solo el humo mortecino del ascua sin fuego. ¿Dar importancia a las cosas o trivializarlas ya para siempre?. Un sentimiento a medio camino entre la desidia de dejarse ir y la tozudez de tirar pa lante.

 

domingo, 17 de abril de 2022

El camino de regreso

No sé, es como si hasta ahora no me hubiera dado cuenta de que hace casi dos años cumplí cincuenta. El tiempo se ha aletargado en estos meses enmascarados y ha venido creciendo entre mis sueños un frio sentimiento de incredulidad e irrelevancia. Han pasado cosas, muchas cosas en el mundo, casí ninguna leve, casi todas con vocación de transcendencia y sin embargo me apresa un sentimiento de dejadez superficial, como si las cosas que hago se diluyeran en mi pasado como las sombras entre las nieblas de febrero.

Sería injusto que me quejara, acabo de pasar unos dias estupendos con mi familia vagando por las montañas, empezando la emocionante etapa de levantarme a las seis para ir a rescatar en coche a mi neoadulto mayor y sus amigos que quieren disfrutar de las fiestas del pueblo de al lado (como por otra parte hemos hecho todos), soportando las macarradas de mi pequeño adolescente efervescente que encima el jodido tiene su gracia (si es que tú le ries todo y te tiene la mano tomada) y dándole al diente que es el segundo de mis vicios favoritos. 

Aburrir no me aburro. Sigo estudiando en la Uni, que si bien es cierto que en algunos casos hacen perder las ganas de tener ganas, en general esta resultando muy interesante y currado. Mi problema es que no sé tomarme las cosas con tranquilidad y ya que me pongo me lo tomo en serio y a veces demasiado en serio (Chico tú ve a tu ritmo que no tienes ninguna prisa, además la mayoria se toma dos años, qué necesidad tienes de ir agobiado). Me cabreo porque hace treinta años o más que no veo un número y ahora me veo jugando con estadísticas y formulitas que me suenan a japonés. Voy yendo trabajito tras trabajito (creo que llevo más de veinte en tres meses) y la curiosa sensación del hormigueo estomacal antes de hacer el examen que ya ni recordaba. Por ahora la cosa va bien (papa, eres un empollón de mierda y un llorón) pero me jode mucho pasar de puntillas por algunas asignaturas que me gustan a las que querría dedicar más tiempo, pero claro, estudiar a partir de las doce cargado de obligaciones laborales en la mochila no es precisamente la manera más facil de ponerse a estudiar.

Y os decía que aun con todo, me embarga esta sensación de eventualidad y liquidez, como si me derramara por la mesa sin más importancia que pasar luego un trapo para secar mi rastro. No es que quiera hacer cosas trascendentales, ni dar tres veces la vuelta al mundo, ni tirarme en ala delta, ni que me pongan medallas al mejor trabajador del año. Sinceramente ese tiempo ha pasado, pero me da la sensación de haber perdido el rastro de las piedrecillas que siempre me indicaban el camino de regreso a casa; una sensación contradictoria de querer que todo pare de una vez para respirar un poco pero a la vez querer llenar la agenda con mil cosas cada día como si no hubiera un mañana.

Leo menos, y ahora solo cosas técnicas, escribo como hoy a la fuerza porque no me da la gana de dejar el blog mortecino, cuelgo alguna foto en instagram, tuiteo algún libro que me leo a hurtadillas y voy a trabajar con una incierta seguridad o una segura incertidumbre, como casi todo en este tiempo de funambulistas, trapecistas y titiriteros. No me quejo, solo que me canso y me hago mozo y cuando me alejo, echo ya de menos el camino de regreso.



jueves, 7 de abril de 2022

Vapor de agua

Algunas noches, como esta noche, las cervezas se alargan con amigos nuevos que cuenta historias sugerentes de sitios lejanos en donde la lluvia cae tibia en las tardadas de abril, mientras aqui nos destempla todavía un viento frio, solitario y cansino que hace que los dias no se estíen todavía, ni las mañanas se primaverezcan.

Cada uno peleamos con nuestro relato, con la narración de nuestros dias recordados que se desahogan en lo que nunca fuimos y ahora añora lo que quisimos ser. ¿Que mentira es la realidad que contamos? ¿Qué sueños nuestro incipiente de futuro de jubilado al sol?

A veces, solo algunas veces, todo se desaleinta, en una vocación de mañanan sin definir, de incertidumbre disimulada, de realidad sin hornear. Es en este futuro de bruma y desaliento donde la realidad adormece y nacen las historias inventadas que nos hacen recrecer viajes casi olvidados.

Imaginamos tardes sin acabar en la Patagonia, selvas en la orilla, caminos hasta el volcan. Que mentirá, es querer rememorar realidades y dar por ciertas nuestras historias sobreactuadas de siempre.

Nuestra memoria se resume a fotos congeladas en el almacen de nuestras desidias. Si, vale, lo reconozco este no es mi mejor escrito, pero escribir mal es tambien el antecedente de escribir bien. Y si no escribo me muero y si no me ralentizo me invado de tanto conocimiento residual.

Y así me despido en un desaliento atropellado. No aguanto mas sin ver el mar. ¿dónde queda el mar tras las montañas???






martes, 15 de marzo de 2022

Versos sacados de quicio (Poemas completos)

Escribía el otro día apresurado y a destiempo, embriagado de logicas ilógicas apelmazadas por conceptos estadísticos, un post de premura. Y repizcando de aquí y de allá como el conocimiento de los ignorantes, agrupe en algo parecido a un poema, un conjunto de citas.

No eran sobrealientos ni mentiras, no eran recuerdos ni promesas, tan solo un juego de abrir a contramano libros de poemas para subrayar entrelineas el mar de pulsaciones y vacios que es la hoja impresa.

No tenia premisa, solo emergencia, aquello que aflorara para hacerlo singular del todo. Y agarré versos de autores distintos para arracimarlos en un crisol de piceladas dispersas. 

Deshojadas, así como estaban, agrupe sus vestigios en el fanal de mi bitacora y los hice compartidos para ver si a alguien le llamaba el ánimo.

Me comentó Speedy una de esas mujeres con la que estoy seguro que me habré cruzado mil veces sin saberlo por las calles gusaneras de esta ciudad de pecado y me hizo saber que el azar no es menos certero que la varianza primaria y que algo habrá de hermoso en lo incierto cuando te llama a leerlo.

Y rebusqué para encontralo, no de camino de regreso al libro que hubiera sido tortuoso y disperso como un viejo marino que regresa a puerto buscando su pasado, sino directamente a lo facil del control c control v para delegar en guguel mi sobrealiento y mi inquietud.

Y lo fui encontrando poco a poco en enlaces llenos de porcentajes pegados a simbolos y misterios. Y aceptando la incertidumbre de no saber si es plagio o ripio lo que reporto, lo fui copiando en un nuevo post con vocación de perpetuidad como los lazos del amor ilicito y me ha salido un texto lo sufientemente apañado para llenar la nomina escueta de este mes de ausencia.

Leedlos aunque no os gusten los poemas, confiad en el azar y mi intuición.

Y sobre todo leed la historia de amor de Benedetti que es una pasada y la historia de alcohol de Gloria que lo es igual.




Versos sacados de quicio

Cuando no sé qué escribir

cojo al azar libros de poemas

y leo cosas como

"Oxidadas tengo las bisagras de mis ojos"

de Gloria Fuertes

"El silencio, como un enorme color único, parece inmenso"

de Diario de un poeta recien casado

"Los abismos existen también en las distancias cortas"

resumía Garcia Montero

"Diciembre vino silenciosamente estirando las noches hasta casi juntarlas"

decía Angel Gonzalez

"Después de todo qué complicado es el amor breve"

según Benedetti.

No son poemas tan solo versos sacados de quicio. 

 

^^^^^^^^^^^^^^^^^^^^^^^^^^^^^^^^^^

GLORIA FUERTES

INTERIOR CON MARIPOSA MUERTA
Obras Incompletas

Oxidadas tengo las bisagras de mis ojos
de tanto llanto llano;
se me van empequeñeciendo estas niñas.
que ayer me miraban alegres
desde el fondo del espejo;
desde el fondo de la botella
me miran taciturnas
las pasadas horas felices.

¡No me basta el pasado!

¡No quiero que se pase!

Y el pasado me pisa y me posa
y al final me posee, como una amante religiosa.

También había un ángel inocente
saltando a la comba con una culebra.

Todo esto acabo de verlo
en el fondo del fondo
de la botella.


MARIO BENEDETTI

BODAS DE PERLAS 

Después de todo qué complicado es el amor breve
y en cambio qué sencillo el largo amor
digamos que éste no precisa barricadas
contra el tiempo ni contra el destiempo
ni se enreda en fervores a plazo fijo

el amor breve aún en aquellos tramos
en que ignora su proverbial urgencia
siempre guarda o esconde o disimula
semiadioses que anuncian la invasión del olvido
en cambio el largo amor no tiene cismas
ni soluciones de continuidad
más bien continuidad de soluciones

esto viene ligado a una historia la nuestra
quiero decir de mi mujer y mía
historia que hizo escala en treinta marzos
que a esta altura son como treinta puentes
como treinta provincias de la misma memoria
porque cada época de un largo amor
cada capítulo de una consecuente pareja
es una región con sus propios árboles y ecos
sus propios descampados sus tibias contraseñas

he aquí que mi mujer y yo somos lo que se llama
una pareja corriente y por tanto despareja
treinta años incluidos los ocho bisiestos
de vida en común y en extraordinario

alguien me informa que son bodas de perlas
y acaso lo sean ya que perla es secreto
y es brillo llanto fiesta hondura
y otras alegorías que aquí vienen de perlas

cuando la conocí
tenía apenas doce años y negras trenzas
y un perro atorrante
que a todos nos servía de felpudo
yo tenía catorce y ni siquiera perro
calculé mentalmente futuro y arrecifes
y supe que me estaba destinada
mejor dicho que yo era el destinado
todavía no se cuál es la diferencia

así y todo tardé seis años en decírselo
y ella un minuto y medio en aceptarlo

pasé una temporada en buenos aires
y le escribía poemas o pancartas de amor
que ella ni siquiera comentaba en contra
y yo sin advertir la grave situación
cada vez escribía más poemas más pancartas
realmente fue una época difícil

menos mal que decidí regresar
como un novio pródigo cualquiera
el hermano tenía bicicleta
claro me la prestó y en rapto de coraje
salí en bajada por la calle almería
ah lamentablemente el regreso era en repecho

ella me estaba esperando muy atenta
cansado como un perro aunque enhiesto y altivo
bajé de aquel siniestro rodado y de pronto
me desmayé en sus brazos providenciales
y aunque no se ha repuesto aún de la sorpresa
juro que no lo hice con premeditación

por entonces su madre nos vigilaba
desde las más increíbles atalayas
yo me sentía cancerbado y miserable
delincuente casi delicuescente

claro eran otros tiempos y montevideo
era una linda ciudad provinciana
sin capital a la que referirse
y con ese trauma no hay terapia posible
eso deja huellas en las plazoletas

era tan provinciana que el presidente
andaba sin capangas y hasta sin ministros

uno podía encontrarlo en un café
o comprándose corbatas en una tienda
la prensa extranjera destacaba ese rasgo
comparándonos con suiza y costa rica

siempre estábamos llenos de exilados
así se escribía en tiempos suaves
ahora en cambio somos exiliados
pero la diferencia no reside en la i

eran bolivianos paraguayos cariocas
y sobre todo eran porteños
a nosotros nos daba mucha pena
verlos en la calle nostalgiosos y pobres
vendiéndonos recuerdos y empanadas

es claro son antiguas coyunturas
sin embargo señalo a lectores muy jóvenes
que graham bell ya había inventado el teléfono
de aquí que yo me instalara puntualmente a las seis
en la cervecería de la calle yatay
y desde allí hacía mi llamada de novio
que me llevaba como media hora

a tal punto era insólito mi lungo metraje
que ciertos parroquianos rompebolas
me gritaban cachádome al unísono
dale anclao en parís

como ven el amor era dura faena
y en algunas vergüenzas
casi insdustria insalubre

para colmo comí abundantísima lechuga
que nadie había desinfectado con carrel
en resumidas cuentas contraje el tifus
no exactamente el exantemático
pero igual de alarmante y podrido
me daban agua de apio y jugo de sandía
yo por las dudas me dejé la barba
e impresionaba mucho a las visitas

una tarde ella vino hasta mi casa
y tuvo un proceder no tradicional
casi diría prohibido y antihigiénico
que a mi me pareció conmovedor
besó mis labios tíficos y cuarteados
conquistándome entonces para siempre
ya que hasta ese momento no creía
que ella fuese tierna inconsciente y osada

de modo que no bien logré recuperar
los catorce kilos perdidos en la fiebre
me afeité la barba que no era de apóstol
sino de bichicome o de ciruja
me dediqué a ahorrar y junté dos mil mangos
cuando el dólar estaba me parece a uno ochenta

además decidimos nuestras vocaciones
quiero decir vocaciones rentables
ella se hizo aduanera y yo taquígrafo

íbamos a casarnos por la iglesia
y no tanto por dios padre y mayúsculo
como por el minúsculo jesús entre ladrones
con quien siempre me sentí solidario
pero el cura además de católico apostólico
era también romano y algo tronco
de ahí que exigiera no sé qué boleta
de bautismo o tal vez de nacimiento

si de algo estoy seguro es que he nacido
por lo tanto nos mudamos a otra iglesia
donde un simpático pastor luterano
que no jodía con los documentos
sucintamente nos casó y nosotros
dijimos sí como dándonos ánimo
y en la foto salimos espantosos

nuestra luna y su miel se llevaron a cabo
con una praxis semejante a la de hoy
ya que la humanidad ha innovado poco
en este punto realmente cardinal

fue allá por marzo del cuarenta y seis
meses después que daddy truman
conmovido generoso sensible expeditivo
convirtiera a hiroshima en ciudad cadáver
en inmóvil guiñapo en no ciudad

muy poco antes o muy poco después
en brasil adolphe berk embajador de usa
apoyaba qué raro el golpe contra vargas
en honduras las inversiones yanquis
ascendían a trescientos millones de dólares
paraguay y uruguay en intrépido ay
declaraban la guerra a alemania
sin provocar por cierto grandes conmociones
en chile allende era elegido senador
y en haití los estudiantes iban a la huelga
en martinica aimé cesaire el poeta
pasaba a ser alcalde en fort de france
en santo domingo el PCD
se transformaba en PSP
y en méxico el PRM
se transformaba en PRI
en bolivia no hubo cambios de siglas
pero faltaban tres meses solamente
para que lo colgaran a villarroel
argentina empezaba a generalizar
y casi de inmediato a coronelizar

nosotros dos nos fuimos a colonia suiza
ajenos al destino que se incubaba
ella con un chaleco verde que siempre me gustó
y yo con tres camisas blancas

en fin después hubo que trabajar
y trabajamos treinta años
al principio éramos jóvenes pero no lo sabíamos
cuando nos dimos cuenta ya no éramos jóvenes
si ahora todo parece tan remoto será
porque allí una familia era algo importante
y hoy es de una importancia reventada

cuando quisimos acordar el paisito
que había vivido una paz no ganada
empezó lentamente a trepidar
pero antes anduvimos muy campantes
por otras paces y trepidaciones
combinábamos las idas y las vueltas
la rutina nacional con la morriña allá lejos
viajamos tanto y con tantos rumbos
que nos cruzábamos con nosotros mismos
unos eran viajes de imaginación qué baratos
y otros qué lata con pasaporte y vacuna

miro nuestras fotos de venecia de innsbruck
y también de malvín
del balneario solís o el philosophenweg
estábamos estamos estaremos juntos
pero cómo ha cambiado el alrededor
no me refiero al fondo con mugrientos canales
ni al de dunas limpias y solitarias
ni al hotel chajá ni al balcón de goethe
ni al contorno de muros y enredaderas
sino a los ojos crueles que nos miran ahora

algo ocurrió en nuestra partícula de mundo
que hizo de algunos hombres maquinarias de horror
estábamos estamos estaremos juntos
pero qué rodeados de ausencias y mutaciones
qué malheridos de sangre hermana
qué enceguecidos por la hoguera maldita

ahora nuestro amor tiene como el de todos
inevitables zonas de tristeza y presagios
paréntesis de miedo incorregibles lejanías
culpas que quisiéramos inventar de una vez
para liquidarlas definitivamente

la conocida sombra de nuestros cuerpos
ya no acaba en nosotros
sigue por cualquier suelo cualquier orilla
hasta alcanzar lo real escandaloso
y lamer con lealtad los restos de silencio
que también integran nuestro largo amor

hasta las menudencias cotidianas
se vuelven gigantescos promontorios
la suma de corazón y corazón
es una suasoria paz que quema
los labios empiezan a moverse
detrás del doble cristal sordomudo
por eso estoy obligado a imaginar
lo que ella imagina y viceversa

estábamos estamos estaremos juntos
a pedazos a ratos a párpados a sueños
soledad norte más soledad sur
para tomarle una mano nada más
ese primario gesto de la pareja
debí extender mi brazo por encima
de un continente intrincado y vastísimo
y es difícil no sólo porque mi brazo es corto
siempre tienen que ajustarme las mangas
sino porque debo pasar estirándome
sobre las torres de petróleo en maracaibo
los inocentes cocodrilos del amazonas
los tiras orientales de livramento

es cierto que treinta años de oleaje
nos dan un inconfundible aire salitroso
y gracias a él nos reconocemos
por encima de acechanzas y destrucciones

la vida íntima de dos
esa historia mundial en livre de poche
es tal vez un cantar de los cantares
más el eclesiastés y sin apocalipsis
una extraña geografía con torrentes
ensenadas praderas y calmas chichas

no podemos quejarnos
en treinta años la vida
nos ha llevado recio y traído suave
nos ha tenido tan pero tan ocupados
que siempre nos deja algo para descubrirnos
a veces nos separa y nos necesitamos
cuando uno necesita se siente vivo
entonces nos acerca y nos necesitamos

es bueno tener a mi mujer aquí
aunque estemos silenciosos y sin mirarnos
ella leyendo su séptimo círculo
y adivinando siempre quién es el asesino
yo escuchando noticias de onda corta
con el auricular para no molestarla
y sabiendo también quién es el asesino

la vida de pareja en treinta años
es una colección inimitable
de tangos diccionarios angustias mejorías
aeropuertos camas recompensas condenas
pero siempre hay un llanto finísimo
casi un hilo que nos atraviesa
y va enhebrando una estación con otra
borda aplazamientos y triunfos
le cose los botones al desorden
y hasta recomienda melancolías

siempre hay un finísimo llanto un placer
que a veces ni siquiera tiene lágrimas
y es la parábola de esta historia mixta
la vida a cuatro manos el desvelo
o la alegría en que nos apoyamos
cada vez más seguros casi como
dos equilibristas sobre su alambre
de otro modo no habríamos llegado a saber
qué significa el brindis que ahora sigue
y que lógicamente no vamos a hacer público


ANGEL GONZALEZ

DICIEMBRE

Diciembre

Diciembre vino silenciosamente,
estirando las noches hasta casi
juntarlas:
el alba a pocas horas de distancia
del crepúsculo lleno de tristeza,
y un mediodía sin sol,
un mediodía
de pájaros ocultos y apagados
ruidos,
con bajas nubes grises recibiendo
el sucio impacto de las chimeneas.

Diciembre vino así, como lo cuento
aquel año de gracia del que hablo,
el año aquel de gracia y sueño, leve
soplo de luces y de días,
encrucijada luminosa
de lunas hondas y de estrellas altas,
de mañanas de sol, de tardes tibias
que por el aire se sucedían lentas
como globos brillantes y solemnes.

Pero diciembre vino de ese modo
y cubrió todo aquello de ceniza:
lluvia turbia y menuda,
niebla densa,
opaca luz borrando los perfiles,
espeso frío tenaz que vaciaba
las calles de muchachas
y de música, que asesinaba pájaros y mármoles
en la ciudad sin hojas del invierno.

Pájaros muertos, barro, nieve sucia,
lanzó diciembre sobre el año, y todos
abandonamos en silencio
su ámbito feliz, pisando indiferentes
los restos consumidos de sus cosas,
el envoltorio de sus alegrías,
dejándolo cubierto de papeles
y rota luces,
oquedad sumergida
en decepción y desfallecimiento,
como la sala de un teatro, cuando
el telón cae, finalizado el drama.

De esa forma dejamos aquel año,
sórdido
recinto
manchado de recuerdos derribados
y deseos oscuros
y nostalgia
-y por qué no también remordimiento-
sin mirar para atrás,
sin querer enterarnos
de su agonía lívida a las puertas de enero.

 

LUIS GARCIA MONTERO

Una forma de resistencia  La correspondencia

 Los abismos existen tambien en las ditancias cortas. 

Muchos ciudadanos, en vez de buscar los mares del sur 

o los paisajes exóticos de la lejanía, 

utilizan las vacaciones para encontrarse a sí mismos.


JUAN RAMON JIMENEZ

Diario de un poeta recién casado

Puerto

Las seis del agua. El silencio como un enorme color único parece inmenso y se siente con los ojos, pero en los oidos siguen, en insistente confusión, las sirenas, los remaches de aire comprimido, las bocinas, como sonandoen un cuadro.

jueves, 10 de marzo de 2022

Roberto Carlos, Kadir Nelson, Silvia Perez Cruz y otros sueños primaverales

Voy dejando entrar el aire, poco a poco mientras la primavera se agazapa por las esquinas con ganas de darnos un susto. Todavía no leo. El tiempo apresura al tiempo con la obligación de meterlo todo en la maleta como si mañana hubiera que salir corriendo.

Escucho a Roberto Carlos, como siempre, desde siempre, en una canción preciosa con jlo, ejemplo de mujer que me gusta y se me atraganta a la vez. Un poco como ver a Pe en Madres Paralelas, que está tremenda en su madurez entre fondos de colores del genio Almodovar. Otros dos que me entusiasman y me repelen. Es adoración lo que tengo por las imagenes perfectamente cuadradas de Almodovar y encima Penelope que siempre debería ser personaje y nunca persona puffffffff.


Hablando de mujeres cercanas a los cincuenta, me quedo con Rebeca Pearson, con lo blandengue y lo pija que ha sido toda su vida, cuando se queda viuda (cuarenta y ocho años tiene), adquiere una tristeza fuerte y atractiva, una madurez serena con esos tres petardos de hijos que a esa edad son cansinos hasta decir basta puffffffff. La quinta temporada de This is Us me ha parecido un poco sosaina. Los unicos que crecen son Beth y Kevin (que una vez más me hace salir mi lado confuso de color pastel ). El resto de la quinta blandy blue total. Que maaaaaaal me ha caido Randall esta temporada.

 



Me dan pena las cabinas telefónicas, quizás porque los coches con el parabrisas salpicados de lluvia siempre me recuerdan canciones tristes y me parecen cabinas telefónicas como la que se llevaban a jose luis lopez vazquez a un hangar de seres humanos olvidados y desesperanzados. ¿Y por qué viene esto? pues no lo sé, pero Mercero consiguió llenarme los miedos de cabinas telefónicas ahora que las quitan. Cómo me gustan las versiones raras de canciones bonitas. ponedla por el medio y vereis a dos tipos que mno conozco y cantan esta canción con el maestro.

 


También veo la nueva temporada de Euphoria, que araña los sentimientos paternos como piedra sobre encerado. Y estudio, estoy estudiando mucho, porque ¿de que sirve matricularse si luego no estudias?. Y el trabajo se escapa por el sumidero de la poza del fregadero. Y en esta noche de canciones que me envuelven me acuerdo de la que canta sobre mi mar Serrat y Silvia Perez Cruz y que ya no puede pasar ni un año más sin ir a verla a donde sea. Por que hay cantantes a las que hay que ir a escuchar sea donde sea y aunque luego te defrauden, como me defraudó Ismael Serrano el otro dia en mi pueblo. quien lo hubiera dicho, cuando fui a verlo.


Y si algo entendía se me ha borrado en estos tiempos de rarezas y guerras por televisión. Y no leo, porque todo el tiempo me parece poco para estudiar. Y la incertidumbre roba el presente. Y la prensa se diluye y al final uno se queda congelado como los niños de Kadir Nelson en la portada del newyorker mirando al cielo. Nueva York esa ciudad a la que estoy dejando de querer ir para seguir soñándola. Y hablando de soñar me voy a dormir que ya se va haciendo tarde. ¿A qué dios miraran que tanto pensamiento causa?



martes, 1 de marzo de 2022

Un febrero sobrante

Se va sin despedirse este febrero sobrante. Me abandona con una intensidad desmedida, con una presión para mí desconocida en donde lo trascendente y lo trivial se han unido para desbordar el vaso con una indiferencia ofensiva ante la valoración de la importancia de las cosas.

Porque todo suma para hacerse mucho; gota a gota, derramando el rebose que encharca. Sensaciones incontroladas, obligaciones autoimpuestas y la muerte como advertencia de levedad en donde es igual la hijoputez que las bonhomía porque todo se resume a una lápida fria y sin epitafio o una frase lánguida de un cura viejo al final del sepelio.

Dos años ya de este parentesis sin cerrar, de este relativo sin referente, estos años o anos sin virgulilla que nos hacen ir de puto culo sin saber a dónde. Qué cansancio correr sin destino. Qué acumulación de eventos sin aliento, que continuo sin reposo ni fundamento. 

Lo mucho que reta al vacio, lo intenso que reta al sinsentido. El cambio que nada cambia. Las batallas en las que muchos apostaron sus dias laborales y hoy quedan como anécdotas sin consecuencia en una derrota rumiada en un rincón. Cuanta disculpa de fogueo. Cuanta ira gastada en balde. Cuánto tiempo apurado en tanto plazo irrelevante que nos ha robado el aliento. 

Cuando el recipiente limita al lleno da igual que lo último sea un grifo o una gota. Importante o sin importancia porque ya todo es  mucho. Cuando los sueños se embarran con lo cotidiano no hay descanso y la noche se acumula al día como una madrugada sin despertador. No leo, no escribo y todo se queda dentro en frases agusanadas en parrafos sin interlineado. Qué sed de mar, que resaca de paisaje, que hambre de primavera



domingo, 6 de febrero de 2022

Hacedme un hueco al sur

Hacedme un hueco al sur, al sur del sur donde la vida corre más lenta. Ya han pasado los tiempos de premuras donde conseguimos euros para esa educación que nuestros hijos han menospreciado; ya han pasado luchas por galones que hoy se venden a granel en las mantas del rastro, ya ignoramos los saludos impostados de actores de política que curiosamente hoy se matan por saludarnos. Hacedme un hueco al sur que ahora llego, porque todos los sures exhalan olor a salitre y quietud, desayuno templado, olor a barrio y carencia. 

Quiero ver el mar, un mar tibio porque los mares del norte son frios y saben a cobre. Quiero un mar entre pinos, de los de ir andando mar adentro sin miedo a ahogarte. Sentarse en los remansos de las olas todavia avergonzadas de junio. Tiritar de frio sin congelarte, aprovechar que el tiempo todavía te da cuartel para hacer horizontes de varios colores: lilas y azules, anaranjados y grises con nubes bien apaisadas, bien de algodón.

Ya sé que idealizo el sur y que el sur no es sino el norte pero más abajo, pero a mi me hace ilusión, me gusta imaginar en mis sueños las playas desiertas de Cadiz en primavera, el otoño de Trelew, el Mediterraneo dulce de marzo que es preludio de ingravidez y las mañanas grises de lluvia arrebujados bajo las palmeras. Para mi eso es ser siendo, ser un poco sin ser mucho, sin ser tanto. Simplificarse en esta complejidad que nos tensa en una interpretación idiota de ir viviendo.

Para mi el sur es escribir en un cuaderno a las doce de la mañana con una cerveza fría y unas gambas saladas, el sur es mirarte recien despierta y sin pintarte, el sur es el abuelo con la bolsa de cruasanes recien horneados, la señora de la limpieza del bar de la esquina barriendo la terraza, el tractor que tamiza la arena junto al mar. El sur es el puerto de Cambrils, que está un poco más al norte pero da igual, no el puerto con olor a gasoil y tarjeta de crédito sino el que recuerdo en mi adolescencia con viejas remendando redes, con marineros  calafatenado barcas, con subastas a la baja en la lonja.

El sur es callejear de mañana para ir a la panadería donde venden las cocas de recapte con cebolla pochada, pebrot y sardina, con butifarra me sirve igual (si alguno sabe sitios de la costa dorada donde las hagan buenas que me lo diga por favor) y leer en el periodico las noticias como si todas estuvieran de más, este es el sur que añoro entre tanto ruido.

También me gusta escuchar habaneras de noche a la bora del mar, oir cantar en andaluz a marineros viejos en el Santi Petri antiguo, un cordero patagónico al medio dia escuchando a un cuentista de acento meloso imaginando aventuras como las que contaba Sepulveda en el mundo del fin del mundo. (Qué soledad literaria nos has dejado). Pero también me gusta el turisteo de Chiclana y Cunil de la Frontera, el viento asilvestrado de Tarifa, el terraceo de media tarde en Calafell, el anochecer de Sitges a medio camino entre la tentación y el pecado.

Hacedme un hueco al sur que ahora llego, mientras cierro todas las tonterías que me aferran todavía a este norte sin sentido.

miércoles, 2 de febrero de 2022

Musicas minoritarias: Los covers de grupos familiares. Foxes&Fossils, Choro das 3 y Los Petersen.

Los jovenes y novicios blogueros no os lo vais a creer, pero hubo un tiempo en el que uno se sentaba al teclado y escribia y escribia lo que le daba la gana, colgaba lo que le apetecia en el momento que le apetecía y ni siquiera pensaba si estaba bien maquetado o alineado a derecha. Pegaba un yutuf, una foto de una jamonilla o jamomillo sin preocuparse de la cosificación que siempre acarrea el babeo y se largaba tres versos que no rimaban ni pa tras. 

Lo más divertido de la cosa es que entonces había un mogollón de gente que se iba enganchando a lo improvisado y no le daba más importancia a si estaba bien o mal escrito,si le faltaban comas al parrafo o le habías pegado varias patadas al diccionario en salva sea la parte con palabros de indeterminada procedencia. Lo más divertido era pegar canciones raras que provocaban improperios irreproducibles, pero que a ti te daba igual, habías escuchado algo que te gustaba y lo compartías sin más.

Pues esto me viene a la cabeza porque en esta noche de entresueño me he vuelto a enganchar a uno de mis vicios inconfesables que es escuchar covers de familias cantando pol yutuf musica country o folk en sus más variadas versiones. He de decir que hago trampa, porque tengo una carpeta donde guardo a los que más me gustan y así voy sobre seguro. No cualquier familia me hace tilín, tienen que  guardar un orden, ser monos y sobre todo algo importante, tocar de puta madre.

Os pongo algunos de mis favoritos que seguramente ya habré puesto en algun otro post pero así os lo memorizais pa otra vez: Son los Foxes &Fossils, los Petersen y las chicas del Choro das tres con su papi a la pandereta y el sr del tambor que no sé la vinculación que tendrá con ellas y como os habeis portao muy bien os pongo también una versión de carinhoso de Costa que no es familiar pero me encanta con el publico cantando a viva voz.

Hala pues ya me direis si os gusta. De jamonilla pongo a Belucci que también la he puesto en la página del libros del 2022 que ya he abierto junto a Nieves Alvarez. Bueno ya que está aquí la quito de allí y pongo mejor a Nieves con Cindy, he buscado a heidi con un libro pero paice que la moza no lee.

 

 
 

 
 
 

 




jueves, 27 de enero de 2022

Saturar

El mes de enero me ha rebosado por los márgenes en una crecida desmedida y provocada de ansiedad y desaliento. Me sale escribir un post lángido, cansado, pero no me da la gana porque sé que la culpa es mia en ese recurso de autoagresión que a veces me inflijo intentando eludir el problema colapsando el conjunto.

Como si fuera el ratón de mi propio experimento saturando todos mis sensores. Qué bonito lo que dice el diccionario de saturar: aumentar la señal de entrada en un sistema hasta que no se produzca incremento en su efecto. Osease quedarse insensible por hartar de estímulos los receptores. Gritar muy fuerte para no oir la afrenta.

Una manera de abarrotarse, de llenarse de deberes hasta que no se puede más, hasta caer derrotado de cansancio mental por acumulación de tareas. Hasta que desiste el sueño y el propio estres te mantiene a flote dandote a entender que ya no necesitas comer, ni dormir. El cuerpo que se come al cuerpo en la imposibilidad de llegar más allá, tan solo desafiando el ahora mismo con cada una de sus exigencias.

Sufriendo y disfrutando a la vez en un juego masoquista que sirve de reto para desafiar el límite, hasta donde llegas, hasta donde puedes llegar. Sin suplentes, sin red, andando de puntillas por el pretil del congosto, aguantando diez segundos más la apnea en lo profundo, viendo nadar a tu alrededor peces de colores que no sabes ya si son del paraiso o del preludio al infierno.

No escribir, no leer, no ver de tanta luz. Quizás después de esta vez ya no jugaré más con fuego porque ya me hago mayor para estas aventuras de deportes extremos. Es dificil convivir con el odio hacia los fantasmas que se desvanecen por etereos, ver que atropella el tranvía a tu verdugo justo en el momento en el que le ibas a pegar tres tiros para evitar tu propia muerte y encima te deja con esa sensación de culpa no resuelta mezclada con la insatisfacción de la venganza no consumada.

No se puede salir de un barranco a mitad de recorrido, me decía un monitor de montaña a mi que solo ando por senderos. Nunca es demasiado tarde para bajarse del tren laboral en marcha. Y mientras tanto la lluvia dura que cae que titulaba Carpenter, el frio gélido que arrecia fuera, la carcoma que agrieta y la extraña querencia a abrir parentesis para saberte un ser que todavía piensa y existe.

Estudiar como desague, estudiar como una manera de saberse, estudiar para eludir el monocultivo laboral y personal. Estudiar como siempre en mi vida, como flotador para eludir la incertidumbre. Cuando no sé qué hacer estudio. Y cuando no me da tregua el tiempo lo estiro hasta estenuarme y caer derrotado. Joder y eso que no quería que fuera este un post lastimero.


PS-. Os dejo una de las maravillas de Esclarecidos, uno de mis mas favoritos de mis grupos favoritos.

 


.

Related Posts Plugin for WordPress, Blogger...