lunes, 5 de diciembre de 2022

As bestas. Otra genialidad angustiosa de Sorogoyen. Opinión y crítica.

Me gustó mucho As bestas. Con esa seca frialdad que cae como un orujo a palo seco en medio de la lluvia que empapa la soledad de un pueblo de diez familias. El primer plano secuencia, tras una introducción que quiere justificar el título, es de una intensidad embriagadora, adusta, largo, muy largo dejando al espectador golpeado. Joder como sea todo así me muero. Pues sí lo es.

Los personajes se comen a la cámara o la cámara a los actores y solo pasado un buen rato te das cuenta de lo que sucede. Como el que llega a un pueblo ve una bronca de mil pares de cojones en el bar y solo varios días después le explican el porqué.

Sin detallar mucho argumento es un conflicto en el medio rural. Los que están y los que vienen. Unos quieren poner aerogeneradores otros no. En contra de lo que se espera, no es el asalto invasor de los nuevos contra los aborígenes sino la reivindicación de estos a ser propietarios del pueblo y hacer lo que les dé la gana con sus terrenos, sus tiranías y sus vergüenzas; sus ansías y sus frustraciones, su manera de resolver y generar los problemas.

Dos familias: Xan el gallego y Antoine el francés. El hermano del gallego; la mujer del francés, los amigos que se posicionan, las madres que sufren. Los hijos que vienen y se van. La fotografía es excelente, pero no por los paisajes lluviosos del norte sino por los tormentosos interiores sin regalos al espectador, todo es duro hasta los colores. La película en muchos ratos se lee, pero viendo las caras de los personajes se podría entender sin problemas. Zahera y Mechonet son los protagonistas, pero sería injusto no hablar del resto. Marina Foïs en el papel de la mujer del francés sobre todo.


 

Se pueden sacar un montón de cuestiones para divagar, me quedo con dos:

Cuando Xan le dice al francés algo parecido a: nosotros llevamos toda nuestra vida aquí, tú has vivido ya una vida ( mejor o peor) con tu mujer y tu hija, no nos vengas a robar la mierda que ha sido la nuestra, nosotros llevamos aquí soportando lo duro del duro invierno y ahora que se atisba alguna contrapartida nos la quieres quitar. Y uno se imagina los cincuenta años de vida de Xan amarrado a una tierra, una lluvia, una soledad, el alcohol, la vida sin más mujeres que su madre y alguna visita al burdel. Los mismos vecinos, las mismas caras, día tras día. Los mismos engaños entre todos, las mismas horas que no corren en las tardes de invierno y que seguro se hacen eternas.

La segunda es la conversación de la madre con la hija. La hija que no entiende por qué la madre se quiere quedar. Los padres que le han intentado dar una vida a su hija (que ha hecho lo que ha querido) y que ahora quieren vivir la suya. Me recuerda a alguien que un dia me dijo "los hijos pueden ser lo más importante de nuestra vida, pero no son nuestra vida". Y los protagonistas han podido y no siempre se puede, han podido ganarse el derecho de elegir lo que quieren en el último tramo de su vida y nadie se lo va a impedir.

¿Como no se van a enfrentar los protagonistas? Uno que ha enterrado su vida en el fango de su pueblo durante cincuenta años y otro considera que es la última posibilidad de vivir, la última posibilidad de que al menos unos años pueda sentirse satisfecho. Pues de esto va y de muchas cosas más que no destripo. Vedla, pero pocas concesiones al aliento encontrareis entre la narración claustrofobica.

Confieso que me he convertido en un forofo de Rodrigo Sorogoyen y de como consigue mostrar las luchas angustiosas de sus personajes consigo mismos. Un día, casi por casualidad caí en Que dios nos perdone una película policiaca de esas de las que tendrían que hacer una novela  de tanta intensidad que atesoran los personajes y tanto mundo interior que se les presume. Sensacional el guion, sensacional la interpretación de unos actores (Antonio de la torre, Luis Zahera) que por lo visto se van repitiendo en la carrera de Sorogoyen ya fidelizados. Después vi el corto Madre sin saber de quien era y me sorprendí de nuevo con el mismo director. Y ya, claro, empecé a buscarlo por las plataformas que se llevan mis ahorrillos. Stockholm me pareció una delicia angustiosa. Madre (largometraje) y El reino aunque me gustaron un poquillo menos también me parecieron muy buenas. Al final vi la primera 8 citas que no es ni mucho menos menor, pero más ligera que el resto Solo me quedan por ver los antidisturbios que como está en la única plataforma que no pago tendré que saltar al lado oscuro.

Lo dicho, no dejeis de ver las pelis de Sorogoyen.


sábado, 26 de noviembre de 2022

Una canción de Milanés que me gusta y atemoriza.

Qué bella y hermosa tristeza me genera desde siempre esta canción, qué perplejidad ante la palabra que se enlaza, con mucho tiento y un poco de azar, con la siguiente para hacer frases insinuantes más que significativas. Que ansía de huir, que sumisión al destino. Que rebeldía ante el dios que nos pide sacrificios para tan solo concedernos algún deseo de vez en cuando. Qué ganas de romper las cadenas de la racionalidad para vivir en el mundo de la imaginación que linda con el de la locura y la existencia tras el espejo. No apagues aun la luz de la candela, de la palabra y el verso escrito que es de lo poco que aun nos alumbra. Pero no te adormezcas, amigo, por la palabra estilizada y hermosa; no pienses que todo lo curará la poesía, hay lágrimas inevitables que todavia hay que llorar al despertar.

La letra es de Raul Torres la cantó Milanés en directo una noche en la que yo andaba por el alfeizar de la vida contando estrellas

Necesitas una fuga, catatónica, nocturna, un viento breveAl edén de un sábado, donde un ave miope te espera leve,De las malas colisiones, no te puedes escapar, candil de nieve,Y es que si lo ves volando sobre el labio de otra florTe encolerizas, te ruborizas candil de nieve.
Enciéndete clavel, cuando amanecer veas la razónDe lo que te faltó, luego no alcanzó, más tu corazón.No pienso que sufrir es aquella opciónQue nos dio algún dios para salvarnos;No apagues el candilO la nieve te hunde en el centro del dolor.
Necesitas una fuga hacia un mundo verdadero, de locuraY cuando vengan por ti no sólo ha de deslumbrarte la hermosura.Otras lágrimas te esperan cual angustias pasajeras en tu caminoY otras musas más ligeras pintarán y tocarán otro destinoSal a buscarlas candil de nieve.
Enciéndete clavel, cuando amanecer veas la razónDe lo que se te dio, luego no alcanzó más tu corazón.No pienso que sufrir, es aquella opciónQue nos dio algún dios para salvarnos.No apagues el candilO la nieve te hunde en el centro del dolor.
 

 

viernes, 11 de noviembre de 2022

La llama de Focea. Opinión y Crítica. Lorenzo Silva con cara de Murakami

 

Vila nos vuelve a traer esa imagen, para mi atrayente, de que cualquiera podemos ser un criminal si en el momento determinado giramos a la izquierda en lugar de a la derecha, si aquella noche de verano hubiéramos bebido cuatro cervezas de más antes de coger el coche o si hubiéramos decidido hacernos pareja de aquella moza que acabo rayada en un rincón. Todos menos Bevilaqua, que siempre optaría por la mesura, el bien y la legalidad en esa asepsia respecto al crimen que le hace flotar sobre las aguas procelosas de la delincuencia. Pues mira que no. Llega Lorenzo y se nos desmarca en este libro contándonos que también Ruben “el guripa santurrón” tuvo ocasión de vagar por los infiernos allá en su tierna juventud. Jódete y baila que dicen en mi pueblo.

Vamos a ver, tampoco nos vengamos arriba. Todos sus grupies sabemos que a Silva describir lo morboso se le da regular. Ósea, que nadie espere aquí un truculento pasaje de sexo salvaje y prohibido, un esnife de polvitos sobre el tricornio o arrancarle las uñas en un interrogatorio a un etarra hasta que cante el caralsol. Nada de eso. Pero sí que nos regala trozos de su juventud iniciática en el gremio y un cierto funambulismo entre el bien y el mal que podría haberle hecho caer en el lado oscuro.

La llama de Focea es la segunda parte de El mal de corcira y si te gustó aquel como me gusto a mi, te gustará este; si por el contrario Vila te pareció un monsergas y un intenso tirando a viejuno te puedes ahorrar este absolutamente. Cada cosa que le pasa hace una reflexión de tres párrafos sobre la vida y la existencia, si le saluda un niño rollete que me casco sobre la infancia, que le saluda un abuelo, página que te endiño sobre la senectud.. pero así es él y así le queremos.

Y todo ello trufado de erudiciones resabiadas sobre literatura, música de jazz, héroes mitológicos y poemas de battiato; por un momento me he apuntado en un ladillo que ha Lorenzo Silva se le estaba poniendo cara de Murakami. (que nadie lo entienda como demerito, a mi me encanta el japonés). Pero también un poco tonillo de Richard Ford en ese deseo de contar la historia de América, aquí la de España, a través de su personaje. En El mal de Corcira nos comparó el país vasco de entonces con el de ahora y aquí en La llama Focea el nacimiento inexplicable de la radicalidad catalana originaria en cotejo constante con los actuales niñatos de Pujol y Puigdemont quemando contenedores en la via layetana, que mandan güebos.

Un servidor que durante sus dos primeras décadas de vida se pegaba tres meses al año por la Cataluña puyolera tiene su propia opinión (ya la he puesto por aquí) . Y he de decir que en mucho coincidente con la del autor en un filocatalanismo que me ha causado más reproches que alabanzas. Discrepo, sin embargo, de tanto rollete con el seny y la rauxa y tanta historia medieval sencillamente inventada y creo que el origen de lo que pasa hoy está más cerca de la historia del Fill del xofer de Amat que por otra cosa.

El nacionalismo catalán tiene, en mi opinión, mucho de económico detrás. Y así lo entiende también don lorenzo. Mucho pijo aburrido queriendo hacer revoluciones y pillando cacho y mucho tonto haciéndoles seguidismo; pero lo mismo que Silva en ocasiones también me perplejo. Nunca me hubiera creído que alguna amiguica mia que por entonces solo follaba con condones Pierre Cardin andaría ahora señera en mano y dándose el pico con los que para ella, de entonces, eran piejosos cuperos, y hoy lideres de la liberación; pero así son las cosas y quien siembra lluvia recoge tempestades. En algún momento alguien reflexionará sobre la tragedia que ha sido para Cataluña el filldeputa de Pujol.

Lo dejo porque me va a pasar lo que a lorenzo Silva que en algunos momentos del libro está tan encasquillado en explicar el catalanismo que se olvida hasta de la muerta y de la benéfica Chamorro que la ha dejado en Galicia con cara de Cybill Shepherd en Luz de Luna esperando a su Bruce Willis de verde.

Como en su anterior libro Lorenzo Silva nos hace jugar con su maestría habitual a tres pistas: una en Galicia (que bonito el cameo que le permite a mi querido leo caldas), otra en la Barcelona actual con la sargento Salgado en papel estelar (puffffff) y una tercera hace treinta años en la Barcelona olímpica en la que Vila ya de regreso de las provincias vascongadas se hacia personaje de policiacas en la ciudad condal mientras se adentraba en la Barcelona costera de la prostitución y los polvitos de la risa. Sensacional los cambios de secuencia de uno a otro lado.

También juega arriba y abajo. Los delincuentes de organización internacional (Lorenzo, no creo que el embajador ruso te invite a cenar) en contrapunto con los raterillos del camino de Santiago. El juego al despiste típico de las policiacas de Silva, los sensacionales interrogatorios a las familias de las victimas que es cuando Vila hace su mejor papel, sus guiños y sus collejas a la política, la prensa y a la judicatura; su tradicional baboseo al tricornio y su blandez amorosa característica, (solo con recordar su música para feos se me escarpian las pelosidades) pero todo en el marco de la ortodoxia lorenciana que tanto nos gusta a muchos.

Igual que sigue con alguno de sus ramalazos, en este libro se ha corregido otros. Salvo un capitulillo no se amuerma demasiado haciendo una guía Lonely planet de la ciudad donde está; en lo de detallar el escalafón militar en cada frase también se ha controlado más y como comentaba yo mismo (modestia aparte) en alguna reseña de sus libros anteriores, Lorenzo Silva ha pasado de narrador a gran escritor. Escribe muy bien. Aunque en mi modesta opinión sin argumento policiaco que agüe la intensidad, los libros no policiacos que he leído de él se le apelmazan en demasía. Así que a seguir con los polis que se le da mejor.

Este es un buen libro en la línea de El mal de Corcira, hay capítulos estelares y aunque a veces se entretiene demasiado en divagaciones políticas, el resultado final es excelente. Continuamente hace referencias a libros anteriores que sus fans apreciamos en cuanto nos da una patina de gente experta en chamorrismo. Y saltea la historia con músicas y literaturas que siempre es de agradecer en una mezcla con ensoñaciones, polvos pasados, recuerdos y divagaciones. En definitiva Lorenzo Silva con cara de Murakami.

Leedlo.

Otras reseñas que he escrito de libros de Lorenzo Silva

 

 

domingo, 30 de octubre de 2022

Mis diez directores y actores favoritos

El blog tambien sirve de cuaderno de apuntes. En este rincón priman los libros y los autores, pero de vez en cuando también veo cine. Casi me gusta más oir hablar de cine a los que saben, que verlo por mi propia cuenta que poco sé.

Me gustaba mucho oir los programas de cine de la antigua antena 3 de radio, cuando Pumares, que aun histriónico siempre, todavía no había mutado al sardanismo (el origen de la basura que hoy nos inunda) hacía Polvo de estrellas y Garci, que siempre habla de cine aunque hable de otra cosa, hacia aquel mítico Asignatura Aprobada a las tantas de la madrugada de los fines de semana.

Garci, pasando los tiempos hizo en la dos de la tele pública Qué grande es el cine con más o menos los mismos tertulianos que hoy le acompañan en los Cowboys de medianoche de Esradio y Balbín con caracter previo a su Clave proyectaba una peli que durante mucho tiempo seleccionaba el antedicho Pumares. Ya para nostalgicos minoritarios había un programa que presentaba el Gran Wyoming (con el que me parto siempre y aun todavía) que era Silencio se rueda en donde se hacia preguntas a los concursantes de una pelicula que echaban.

De libros de cine tengo una balda, más mitologica y literaria que propiamente cinefila en donde tengo todos los libros de Garci (leed Beber de cine que es una autentica delicia de escritura) y varios alrededor de Amanace que no es poco, pelicula de la que me sé dialogos enteros y que compartimos en un grupo sedicioso de amanecistas aun hoy en día delante de jarras y viandas entonando "En el cuerpo humano" como cántico final de la logia. Después tengo mi colección de peliculas de los Hermanos marx que me pongo de vez en cuando pero ya más en las plataformas que en los dvd que conservo llenos de polvo.

 

Pues en estas estaba cuando me he dicho así a lo bestia. Sin mirar mucho internet asumiendo la injusticia y a bote pronto cuales serían tus directores y actores favoritos. Los he apuntado en un papel y esta es la lista que me sale, sin orden de prelación:

DIRECTORES

Sorogoyen

Gonzalez Iñarritu

Almodovar

Jose Luis Garci

Bigas Luna

Medem

Leon de Aranoa

Sorrentino 

Santiago Segura

David Lynch


ACTORES

Ricardo Darín

Javier Cámara

Luis Tosar

Oscar Martinez

Alfredo Landa

Javier Gutierrez

Antonio de la Torre

Juan Diego 

Antonio Banderas

Javier Bardem


Y este es el juego, el que quiera que se apunte. Lo importante es sin mirar internet y sin forzar. Lo que salga.

viernes, 21 de octubre de 2022

Poema country para una noche de otoño

 

Qué más da llamarlo cuento que poema; fotografía que palabra; mentira que sueño.

Qué más da que todo tenga un tono a motel de carretera donde nunca pasa nada.

Qué importa que nos inventemos estados del medio oeste americano

que no salgan en los mapas

qué más da que describan calles oscuras que solo recordemos por novelas de matar.

Todas las pianistas rubias tienen el morbo de Vonda Shepard

Todas las cantantes country las tetas de Dolly Parton y la cara de Shania Twain

Ojala todas las mujeres mayores de cincuenta como Emmy Lou

quisieran gastar sus canas en mi almohada

porque a nuestra edad todos los sueños están borrachos de recuerdos por olvidar.

Todas las noches tristes tararean canciones de Extremoduro

todas las noches de estudio rasgan un mechero zipo con un pingüino en mi ascensor.

Todos los programas de radio concluyen en fundido en negro

todas las tertulias de cine con moon river y luna de miel.

Todos los años que me faltan pertenecen a los ochenta

todos los polvos que añoro a los que me quedaron por echar.

Hace tiempo que me canto al oído canciones de Sabina y en el coche baladas tristes

de folk en inglés.

Y esto, no creas que es por el otoño que me pinta de amarillo

es solo que hoy he empezado, 

y eso que solo llevo diez páginas

el último poemario de Pedro Andreu.

Reseñas que he escrito sobre libros de Pedro Andreu:

El secadero de iguanas

Datrebil

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