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sábado, 29 de marzo de 2025

Adolescence Tenemos que hablar de Jamie

 

Creo que los padres nos damos demasiada importancia en cuanto a nuestra influencia en lo que nuestros hijos son, y quizá alguna importancia tenemos, excepto cuando las cosas nos salen mal y los niños nos salen unos bandarras que entonces, está claro, que la culpa la tiene el sistema y la escuela y sobre todo los malvados maestros que solo piensan en sus reivindicaciones laborales en lugar de desarrollar una educación en valores con nuestros polluelos (modo irónico off).

Y todo esto viene a cuento de la serie “que nadie puede dejar de ver” Adolescencia en el Netflix y que a mi me ha gustado tirando a poco. En estas cosas Kevin siempre está en nuestros recuerdos (Tenemos que hablar de Kevin Shriver, 2009 y la peli del 2011) y ese empeño en la narración materna que se hace allí para culpar (azotar) al padre en el descarrilamiento del churumbel.

Y como decía Serrat en la coplilla de niño deja ya de joder con la pelota, a menudo nuestros hijos se nos parecen (Serrat, 1984)… pero no siempre. Y quienes tenemos dos hijos que entre si se parecen como un güebo a una castaña nos hacemos la pregunta de qué he hecho con el uno que no haya hecho con el otro. Y es que nuestros locos bajitos tienen que cargar con nuestros dioses y nuestro idioma nuestros rencores y nuestro porvenir, les trasmitimos nuestras frustraciones y sobre todo nos empeñamos en dirigir sus vidas sin darnos cuenta de que con ello estamos limitando el desarrollo de su responsabilidad.

Y como en el nuevo credo social nadie es responsable de nada sino solo la sociedad que nos dirige y el papa estado que nos mima pues nuestros niños, que se aprenden la lección, se hacen especialistas en coleccionar excusas lejos de asumir alguna autoría sobre sus hechos y omisiones.

No seré yo quien diga que nada he tenido que ver, además de mi presunta aportación seminal, a la personalidad de mis herederos, pero desde luego me parece un poco excesivo el afectado interrogatorio de la psicóloga remontándose a la cuarta generación para buscar la causa de las cosas. ¿Tu sabes lo que es la muerte? Ahí si que da en la diana, ¿sabes las consecuencias que esto tiene para ti y tu familia y sobre todo para la niña fiambre tocapelotas que ya no tendrá la oportunidad de convertir su hijoputez en prometedora carrera política (si es que fuera preciso renunciar a lo uno para lo otro)?.

La serie de cuatro capítulos despelleja a profes y padres; despelleja a la poli que no se entera de la misa la media y pasa de puntillas “sobre las (des)ventajas de ser un marginado” (por cierto excelente peli Chbosky, 2012 y libro Lerman, 1999) para centrarse en el drama del zagal y sus papis. Se pasa de puntillas por las “adorables victimas” en las que según la poli pelirroja “nadie repara” y no confundo la explicación con la justificación (excusatio non petita...) pero algo habría que decir de ellas y siguiendo la teoría de la psicóloga de sus familias, digo yo.

Los "sabios del babelia" y las "tertulias del mireusted" están subrayando la genialidad formal de hacer un plano secuencia de cada capítulo. Pero a mi entender de comepipas, esto poco aporta a la narración más que hacerte espóiler porque si ya sabes que va a ser plano secuencia intuyes mucho de lo que puede pasar o al menos mostrarte. Que no digo que no te meta más en las sensaciones eso de verte con la cámara al hombro como los reporteros de tarde en antena3, pero tampoco es para tanto. Por cierto si os gusta lo de las secuencias únicas ved el capitulo de la cena de navidad en familia de “los años nuevos” excelente serie de Sorogoyen.

Es una cosica mia, pero cuando veo estas pelis sociales británicas siempre me viene Ken Loach a la cabeza y su inapelable militancia en imágenes. Al bueno de Loach, ya lo conocemos y sabemos de sus posicionamientos y le queremos (a mi me gusta mucho) en lo que vale, sabemos que ser de barrio es así (San José askatuta), pero tampoco conviene cebarse en la cosa como si esto solo pasara en los coles suburbanos y no pasara en los coles pijipogres de zona residencial.

Desgraciadamente, o inevitablemente, los adolescentes están sin hornear, esto es y será así, va en el concepto, pero a diferencia de nuestra adolescencia ochentera en donde las influencias y relaciones estaban más identificadas (no digo controladas) ahora, creo, que vivimos en una complejidad social inabarcable. Incluso (o más) “en nuestro cuarto propio conectado” del que hablaba Remedios Zafra (2010).

La autoestima tiene que bregar en microbatallas de poder y relación con los demás en lindes difíciles de discernir; grupos (guasaperos y unopuntoceros) en los que participamos y en los que muchas veces jugamos doble rol de agresores y agredidos a un tiempo, micromachistas y ofendiditos según toca, la vida escolar, la vida laboral en sí.

Y es en donde los padres tenemos que luchar para ayudar a que nuestros hijos se vean responsables de sus actos (y omisiones), se construyan su identidad, tomen compromiso con aquello en lo que creen (si es personal y socialmente ético, mucho mejor, claro) y que, como en el boxeo aprendan que saber encajar es muchas veces mejor que el croché a la mandíbula del adversario y la violencia.

No sé qué pensareis, pero ser adolescente hoy día me parece dificilísimo, estoy en contra del “vosotros que lo tenéis todo” y en esta serie, en mi opinión, igual se simplifica demasiado. Pero vedla y opináis.

PD-. El doblaje y la traducción terroríficos de malos, hasta intenté verla en original pero se me antojo imposible. No entendía un pijo.

martes, 4 de febrero de 2025

Así pasan los dias esperando marzo. Libros y pelis de hibernación.

 

Todavía tenemos el frio guardado en los bolsillos para unas cuantas semanas y eso es cosa importante en esta tierra en la que nos escondemos entre las bufandas la mitad del año para desnudarnos en pelota viva la otra media. Son tiempos, los de febrero, de poco paseo y viento gélido del noroeste; tiempos en los que se aprecia más un rincón tibio de carajillo que mil mañanas de escarcha.

Leer, como vicio particular para procastinar suspensos y ausencias. Libros que van hilvanando las tardes de siesta de un viernes con los insomnios de sábado. Empecé casi sin querer Panza de burro que recomendó pseudo en su blog enjuto y hambriento de letras. Es un libro especial, casi desde antes de empezar, cuando la editora regala el making of tan bonito como el propio libro. Raro, muy raro, escrito en una voz personal, sin pulir, no sé si de manera consciente o inconsciente, insular, poligonera, rural, hablando de esa edad iniciática que los british llaman teens y aquí de manera más bonita llamamos adolescencia de tanto como duele.

Leyendo reseñas dicen que Panza de burro de Andrea Abreu es un libro impostado, mal escrito pero a mi me ha encantado. Te lleva de la mano desde lo doloroso a lo hilarante, desde lo familiar a lo solitario, desde la historia personal al ahora mismo. Cada época tiene su libro adolescente: El Jarama de nuestros padres, Edad prohibida de Torcuato, Los ochenta son nuestros y también aunque menos famoso Agosto, octubre del grandiosamente irregular Andres Barba. Quizá demasiado sórdido o igual es que la vida es así y quienes vivimos a este lado de la frontera no nos damos cuenta. Por cierto, y sobre lo mismo, también he leído Agostino de Moravia, buen libro.

De repente y a sobresalto me vi un Garci You´re the One una película que se cae de lenta, en blanco y negro, con una foto de mujer guapa como solo sabe sacar Garci. (Victoira Vera en asignatura aprobada; Paula Echeverria en Luz de Domingo ; la Pataki de Ninette y por supuesto Faltoyano de asignatura pendiente o Santana en La herida Luminosa) La cámara se encandila con una Lidia Bosh guapísima, pero mejorable en lo artístico (no es una gran actriz) y es que nunca ha estado más guapa ni ha actuado mejor que en Mi hermano del alma. Considerar You are the one como una película solo para adictos.

En el cine me he visto Cónclave (que quiere ser Sorrentino, pero no le llega a la suela del zapato, perdón de la sandalia del pescador) y a Sorrentino en Parthenope que quiere ser él mismo en La gran belleza, pero eso es complicado. Es un poco más el Ripley de la preciosa y gaseosa serie del Netflix que te engatusa en su bonitismo etereo sin nada debajo pero muy agradable de ver.

Y si queréis ver un peliculón. La casa en llamas por supuesto vedla en catalán; no me conozco los actores, pero es imperdonable no ver la actuación de la madre en original. Hasta mi mujer tan reacia a los lenguajes orientales sucumbió a la evidencia de verla con letrericos. Divertida lindando con lo dramático; realista del verbo constumbrista, o sea familiar; estéticamente impecable y perfectamente ordenada en lo argumental. Muy bien.

Y así pasan los días esperando marzo.

PD-. Por cierto la estupenda actriz de casa en llamas es Emma Vilarasau de la que podría mentiros pero no tenía ni idea de su existencia hasta esta peli.

jueves, 22 de febrero de 2024

Josep Pla y Victor Erice o el elogio de la lentitud.

La descripción de la lentitud solo está reservada a los genios, a quienes saben utilizar palabras e imágenes con pincel fino, a quienes no necesitan de lo trepidante para tenerte absorto en la página o la secuencia. Me he terminado el primer año 1918 del Cuaderno gris de Josep Pla (Traducido por Ridruejo y su esposa Gloria de Ros). Y casi sin querer y a un tiempo me he visto Cerrar los Ojos de Victor Erice.

Erice es un maestro de la luz y la lentitud, que no siempre coincide aunque también con el primer plano. Cada mueble, cada doblez de un paño, cada reflejo en una cara, cada cosa que aparece en la imagen está pensada y repensada para construir un cuadro. Me ha recordado al primer Sorrentino a aquel de Las consecuencias del Amor y también al posterior, al de los Papas (especialmente el de Malkovich) donde la belleza sobrepasaba el argumento. 

 

Josep Pla se encandila en los colores y los olores, en los vientos que soplan y en los recuerdos que vuelven, un diario que se inicia con el cierre de la universidad por la pandemia (de gripe del 18) y que se va demorando durante un año contando la vida de sus amigos, de su familia; reflexionando sobre lo días frios e impares de un febrero cualquiera en su Ampurdán vivido como un libro. Y sobre todo sabiendo a sus veinte años que escribir es lo que va a hacer toda su vida, nada menos.

Y a la delicia de Pla, hay que sumarle la traducción de casi 900 páginas de Ridruejo buscando y encontrando el adjetivo perfecto en español que encaja en el puzzle de cada frase, el verbo que te lleva en brazos, la descripción que acuna dulce y lenta de fondo. Dice Jose Luis Garci, otro maestro de la lentitud, que El Cuaderno gris es uno de sus libros favoritos, no me extraña. Es como esos cuadros en los que se puede acariciar el olor a leña, la bruma de mañana, el viento tibio del atardecer rojizo frente al Mediterraneo.


Erice pinta un lienzo, lo hace equilibrado, ordenado aunque sea del desorden. Que belleza la primera imagen abriendo las ventanas y luego cuando nada más se necesita aparecen los personajes y los diálogos pausados y las caras que todo lo reflejan. Que maravilla el reencuestro de Manolo Solo con Soledad Vilamil ( El secreto de sus ojos) todo lo que se dice y lo que no en ese espacio a medio iluminar lleno de recuerdos y explicaciones pendientes. Qué maravilla la aparición de Coronado, esa proyección final en el Cinema Paradiso queriendo recordar, digo olvidar, tantas vidas que han quedado por el camino.

Y es que al final el momento que evoca prevalece sobre el relato explícito. Y la elipsis forma parte presente entre lo que se muestra. Los años que no se ven se recrean en el espectador y el lector como si los hubieran contado. Y al final cada página, cada encuadre es una obra maestra.

(Me tengo que ir pero seguiré contando)



viernes, 2 de febrero de 2024

Evole, Motos, series de enero y pelis que optan a los Goyas.

 

Veo pocas series, tienen que estar muy recomendadas, para que alimente mi paciencia y aguante el despedace de una historia en capítulos. Este enero he visto La Mesías y voy por el tercer capítulo de la cuarta temporada de True detective. La mesias me la ví de tirón un domingo de frio y penumbra, todos los episodios de golpe; los javis me encantaron en Paquita Salas y con sus peculiaridades me han gustado también en ésta. El papel de Roger Casamajor es sensacional, en mi opinión el mejor sin duda de todos. Me pareció especialmente brillante como se contrapone el teatro como medio de huida al enclaustramiento fanático. De ellas, de las mesías, me quedo con la primera, Ana Rujas (pufffffff), después desgraciadamente caen en el histrionismo propio de los autores que controlado pone su tensión y amenidad pero desbordado achicharra el argumento. Y eso que las actrices son nada menos que Lola Dueñas y Carmen Machi. La peli deambula (a veces se pierde) entre la religión y la espiritualidad; entre el fanatismo y la libertad de cada uno para esclavizarse como te da la gana. Y un tema que subyace, sobre en qué momento debe intervenir el Estado por encima de la voluntad de los padres. Pero bueno es un debate que nos mete en terrenos pantanosos ¿pueden diez padres que viven en un pueblo perdido sacar a sus hijos del sistema educativo?¿Pueden los padres censurar un determinado contenido educativo o extraescolar de un cole?¿Se debe sacar a un crio de su familia cuando los padres suponen un riesgo por religión o ideología o es peor el remedio que la enfermedad de internarlo en un centro? Cosas como estas subyacen en esta serie que en general me gustó. Me guardo el comentario de True detective para cuando termine, pero los dos primeros capítulos son impresionantes. Jodie Foster y Kali Rais tremendísimas. La construcción del microcosmos excepcional. Ya os contaré.


 No veo ni a Evole, ni a Pablo Motos. Sencillamente no me gustan. Evole es un entrevistador que sobreedita sus entrevistas por lo que no sabes si el entrevistado lo ha dicho así o es un cortapega de Evole para hacer ver lo que le da la gana. Pablo Motos, por su parte, presenta un teletienda sin más gracia ni fundamento. Al menos lo hace en directo. A los dos les han machacado por un par de entrevistas: Evole a Josu Ternera y Motos a Sofia Vergara. (pufffffff) Este enero, decía, me he visto las dos entrevistas y en contra del criterio general me han gustado los dos. Motos y Vergara juguetearon en directo en una conversación amena y fluida. No hay que sacar más, ni el programa da para más. Pero las redes se ensañaron con Motos que es tanto como posicionarse por Piolín en lugar de por Silvestre como si fueran personajes reales. Es un juego y Motos consiguió un día más su objetivo que es tener a la gente pegada una hora a la tele en máxima audiencia para venderles fregonas, libros y cintas de video. Disculpen pero soy mucho más de Wyoming, puedo discrepar de él, pero los guiones están mil veces más trabajados y ocurrentes que el concurso de felaciones de Motos.

Pero así está este país. Un país de militancias en los que los posicionamientos no se defienden con argumentos sino encasillando al otro, también a los periodistas. Y si es necesario explicar que a un tipo que supuestamente planifica y ejecuta una rebelión se le debe juzgar (otra cosa es que le condenen) es que nos estamos yendo de cabeza. Sea cual sea la posición política que se tenga.

Por su parte y sin que sirva de precedente también me gustó la entrevista de Evole a Josu Ternera. Cuando a este tipo, Josu, lo han seguido miles de personas, le han hecho diputado de su región y ha sido líder de un grupo, grupo terrorista, pero un grupo a fin de cuentas, uno se imagina un tipo carismático, con esquema mental (criminal o no) claro. Ideologizado, pero con un orden de discurso para convencer a alguien. Sin embargo, la entrevista desenmascara a un oligofrénico a quien la historia le hace un gran favor poniéndole el calificativo de líder cuando es un enfermo mental sin luces y además un cobarde que echa las culpas a los demás de su grupo.

Le han acusado a Evole de dar la palabra a un criminal, para explicarse. Sinceramente hay algunos imbéciles para los que la mejor manera de descubrirlos es dejarlos hablar. Y este es un caso de ellos. Ninguna coherencia en el discurso, se cabrea cuando el entrevistador le repregunta, mirada más perdida que lo perdido que está él y sobre todo cobardía. Cuando él era jefe dice que la responsabilidad la tenían los ejecutores y cuando él era ejecutor dice que era un mandado. Cobarde muy cobarde. Lo que es un criminal ya lo sabemos, un tipo sin escrúpulos ya lo sabíamos, lo que era un imbécil de capirote lo descubrimos mejor al oírle hablar. Y Evole consigue que no calle y que se desenmascare desde el primer segundo. No me llame Ternera, le dice a Evole. Hace mal, quizá Ternera aguanta el mito (malévolo pero mito), mientras Josu Urrutikoetxea es un tipejo propio de frenopático. Qué cegado tiene que estar alguien para haberle apoyado y que intima vergüenza tiene que sentir ahora. Ya verán dentro de unos años los desmarques de algunos que tengo por sensatos defendiendo lo indefendible en estos días de leyes imposibles.

Como se me está haciendo largo, dejo para otro post el libro Mujeres que follan de Adaia Teruel. Me ha hecho pensar mucho sobre como la identidad de muchas personas (en este caso mujeres) se construye desde la sexualidad mejor o peor vivida y a la inversa cómo la identidad y sus fronteras define la sexualidad que se tiene que vivir. Quizá un poco sesgado en la elección de las entrevistadas, pero libro recomendable.

También dejo las pelis que he visto en el cine. La sociedad de la nieve en la línea de Bayona: espectacularidad, superficialidad y vacuidad argumental . A mi no me gusta. Tampoco me gustó Anatomía de una caída. Sobrevalorada. Puedo echarle la culpa a un doblaje pésimo, pero es que el argumento y el juicio se hace interminable e increíble. Salvo la discusión entre el matrimonio el resto prescindible.

 


En la tele he visto Creatura, Un amor y 20000 especies de abejas que optan las tres a los Goyas. Un amor no me gustó nada pero igual estaba un poco condicionado por lo poco que me gusta Sara Mesa la escritora de la que trae causa. Creatura la vi con mucho entusiasmo porque me la habían recomendado y lo cierto es que las actrices lo hacen muy bien pero el hilo de continuidad del guion se desmadeja; me cuesta encontrar el vinculo entre la infancia y la madurez de la protagonista. Es bonita de imagen, tiene su aquel de contenido pero me falta algo de enlace.

20000 especies de abejas es la que más me ha gustado de las que he visto. Patricia Lopez Arnaiz lo hace sensacional, (Puffffff también recordando mi olvidada querencia filovasca) papelón como madre y también el de Sofia Otero. Vamos a ver, no es un peliculón, pero como pasaba en Cinco Lobitos y en cierto modo en Patria muestra ese salto generacional de la mujer. Las tres se encuadran en un marco vasco, con una iglesia y un monopartido confesional asfixiante y cómo la siguiente generación  de mujeres tienen que luchar contra la inercia de lo ancestral machista y farsario de sus madres con una visión distinta de la vida sin dejar el cariño familiar.

Bueno, pues aquí dejó Enero acostado en su almohada de niebla. Otro rato os cuento de libros.

lunes, 22 de enero de 2024

Jose Luis Garci y Manuel Alcantara como si fueran amigos mios de bar.

Cuando alguien me dice con qué dos escritores pasarías una madrugada de tragos hasta ver el reflejo del lunar de la Crawford en el fondo de la mañana, tengo pocas dudas: José Luis Garci y el poeta malagueño Manuel Alcántara. Ya sé que no es posible, pero dejadme que sueñe esta semana que el maestro salta de década (ochenta nada menos) y el poeta se incorpora para siempre a mis recuerdos y mis frases redondas.

Me gustaría hablar (perdón digo escuchar) con ellos de boxeo, de libros, de cine, del Nueva York que no veré jamás, del Atletico en el Manzanares, de copas en bares olvidados en ciudades de cartel y ese Madrid de la transición cuando todavía no lo habían jodido Galván y sus pegamoides.

Leed a Manuel Alcántara, leed a Garci. Alcántara tiene un libro de semblantes que se llama "Cántigas de amigo" que dice Garci en La edad de oro del boxeo que es de lo mejor de las letras en español del último siglo. No tiene razón porque Alcántara todavía escribió más, y si cabe mejor, el prólogo de la joya “Beber de cine” del propio Garci.

“Cantigas de amigo” es una colección de entradillas, recuerdos y reencuentros sobre escritores, colegas y famosos. No más allá de cincuenta o sesenta páginas. Genialidad en chupito corto. Hace años estaba en el blog de la Fundación (que tiene muchísimo colgado generosamente) pero ahora que os lo quería enlazar no lo he encontrado. (Si alguien sabe donde se ha escondido que lo ponga).

 

Ya me gustaría regalaros el “Cántigas de amigo” que tengo, pero luego tendría que mataros a todos para que no confesarais mi delito y la sangre queda fatal en los blogs. Si lo veis por cualquier lado compradlo o pirateadlo, si es necesario robadlo; acostaros con quien tengáis que acostaros para conseguirlo, luego ya les daréis explicaciones a vuestros maridos o esposas, me propongo de coartada, pero conseguidlo.

De Garci lo leo todo, hasta los obituarios. Me he visto todo y cuando la impaciencia ha sobrecargado el ansia, he tenidos amigos que me han ido proporcionando pequeños tesoros y regalos (pelis y libros) de los que la eventualidad me había privado y la sgae esconde en el fondo de su avaricia.

De Alcantara me compró recientemente mai guaif La edad de oro del boxeo. Genial, periodismo puro, y tengo rastrilleados sus poemas y artículos por aquí y por allá. Por ejemplo, descubrí hace poco que una canción de Mayte Martín que me encantaba es justo un poema de Alcantará. Os la pongo.



 

Por la mar chica del puerto (Manuel Alcántara)

Por la mar chica del puerto
andan buscando los buzos
la llave de mis recuerdos.

(Se le ha borrado a la arena
la huella del pie descalzo
pero le queda la pena.
Y eso no puede borrarlo.)

Por la mar chica del puerto
el agua que era antes clara
se está cansando de serlo.

(A la sombra de una barca
me quiero tumbar un día;
echarme todo a la espalda
y soñar con la alegría.)

Por la mar chica del puerto
el agua se pone triste
con mi naufragio por dentro.


Y en fin leed esta semblanza que hizo Alcántara de Garci en Beber de Cine por la que cualquiera daría media muerte para que figurara en su necrológica.

"A José Luis Garci le gusta todo, pero mucho. Es un vividor, en la mejor acepción de la palabra, que tiene cuatro. Quiere decirse que sabe consumir no solo todas las posibilidades del momento, sino aprovechar los instantes, el minuto que se va, que decía mi electo tío carnal Manuel Machado, Disfruta existiendo, cosa que no está al alcance de todos los mortales porque no ignora que vivir, que es bueno y que es malo, es una experiencia única en la vida. 

Dotado de una cualidad sagrada el entusiasmo, se apasiona lo mismo contándote una escena de John Ford, un gol de Di Stéfano, un crochet corto de Tyson un crepúsculo color mandarina o un viaje incómodo, de esos que solo quedan bien en el recuerdo. Garci es un escritor. Un escritor que dirige películas espléndidas."