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sábado, 28 de enero de 2017

Una lista ordenada de libros en medio de mi locura caótica

En estos últimos meses me he visto crecer a pasos agigantados. Pero me he visto crecer de una manera amorfa. Lo urgente se ha comido a lo importante y la vida como el blog ha devenido en un cúmulo desordenado de entretiempos y post de trasunto con más de sentimiento que de historia relatada. A mi, lo confieso, me gusta tener el pasado ordenado, lo que ya os digo, se lleva mal con el desorden caótico de mi presente (los que me conocen en 3d pueden dar fe).
Mi presente es un galimatías sin sentido, pero con el pasado no se juega. Así que, de vez en cuando, me siento,y pongo a hacer una excel mi vida, sí sí una excel ordenada por años con sus colorcicos y todo así voy encajando en las filas los años, en las columnas aconteceres clasificados por temas: cursos que coinciden con el año, profesores que me desasnaron, zagalas que tuvieron a bien compartir arrumacos conmigo, equipos en lo que participaba o lugares donde pasé cada verano...
Ya sé que a estas alturas estais pensando directamente en llamar a un psiquiatra que trate mi obsesión o bien en hacer una secuela casposa de la peli de mejor imposible con mi menda haciendo del maniático nicholson. Pero así somos que le vamos a hacer.
 La cosa, es que con esto de los blogs me ha pasado lo mismo; y a mi, que quereis que os diga, el ver tanto post desordenado con etiquetas variadas, cruzadas, biunivocas, las unas en intersección con las otras (cuanto daño hizo Venn y sus diagramas en el cerebro acrata de los ochenteros de letras) ya no lo puedo soportar.

 Y como este 2017 vamos camino de los 500 me he propuesto pasar al orden y qué me mejor que empezar por los libros que han poblado estas páginas en estos años.Así que, me he marcado una tablica la mar de mona, con todos los libros por valoración y además con enlace a mis post de reseñas cuando fuera menester.







jueves, 8 de octubre de 2015

Escribir en lápiz



Escribir en lápiz, es convertir ideas pretenciosas en efímeras y dependientes. Todo pierde su enjundia al escribirlo en lápiz. Yo al menos lo veo como si en cada línea se sintiera la amenaza de ser borrado en cualquier momento y cada lista pudiera recibir la orden de renumerarse hasta volver a ser un número impar.
Hace mucho que escribo en lápiz, tengo distintos portaminas que guardo con cariño y afecto hasta que el vértigo del día a día les hace caer de punta y morir para siempre. Ese día rabio como un perro, pero como los amores efímeros el dolor decae con el siguiente enamoramiento.
Escribir en lápiz aminora la culpa de desvirgar libros con subrayados y ladillos. “Bueno vale, sé que estoy mancillando tu limpieza con mis rayas pero solo un poquito, sólo por ahora, la puntita nada más, si eso ya vuelvo luego y las quito.” pero por supuesto nunca se quitan, y el significado se va diluyendo en claridad hasta que resultan casi ilegibles con el tiempo.
Hacer fotocopias de un esquema en lápiz requiere presteza y diligencia. No basta con darle al botón verde y ¡hala! que el automático reproduzca en mil tus estrujamientos de magín. La fotocopia de un folio en lápiz tiene algo de artesanía, si es demasiado fuerte se embarra el folio, si es demasiado claro se hace imperceptible, y es por eso que requiere el punto exacto de luz y de contraste.
El lápiz impide la firma, desoficializa el garabato y queda un esbozo de subsecretario sin corbata. La firma en lápiz es menos firma, pero para mi, sin embargo, significa la verdad de reconocerla como mía. “Disculpe me presta su boli, es que yo solo tengo lápiz” dices a la vecina alardeando de una rareza fingida. Otras veces, por contra, la guapa muchacha de al lado te lo pide para cumplimentar formularios y tu se lo prestas solícito; la miras de reojo, la ves vaga y torpe, de pronto ella te mira de soslayo insatisfecha como si hubieras tenido un gatillazo en la primera cita ¿Pero a donde vas con ese aparato inútil? parece decirte. Y tú alzas la cabeza digna, “muñeca no sabes lo que te pierdes por no esforzarte”.
Tengo amores (digo lápices) que recuerdo de manera indeleble como el staedtler 925 25 07, duró mucho tiempo a mi lado y cuando se perdía buscaba otro igual o similar como quien busca una chica igual a la novia que te ha dejado plantado. Era pesado, de cintura rugosa y lo sentías en la mano como esas mujeres rotundas de caderas anfitrionas y tetas envolventes que te estrujan la noche como si no fuera a quedar luna.
Ahora sin embargo estoy enganchado a un Faber Castell pijo y liviano de casa bien. A penas se siente cuando lo abrazas, como si escribiera susurrando. Ya sé que estáis pensando que escribir con él es escribir en lánguido, pero no es así. Es… ¿cómo os diría? como abrazar a Cristina Rosenvinge después de que hubiera mandado a la mierda a Ray Loriga. Vale, bien, igual quedo intenso, pero no me negareis que el símil es tentador.
La gente que me quiere me regala portaminas de todo tipo: mis hijos, mi mujer saben que si estoy de luto por la muerte súbita de mi escribidor, lo mejor que pueden hacer es enjuagar mis lágrimas con uno nuevo brillante y reluciente que se convierta de nuevo en mi escudero. Lo llevo de habitual junto al corazón, jodiendo camisas y taladrando los bolsillos de la americana hasta hacer un agujero que comunique mi apariencia de caravista con la entretela de falsedad de mis interiores… pero bueno amigos para saber a dónde conducen los agujeros de los bolsillos haría falta otro relato y ahora tengo sueño. Ante cualquier duda ya sabeis, escribidme un comentario… a poder ser en lápiz.

jueves, 19 de marzo de 2015

24 manías que tengo cuando como de restaurante

  • Los cuchillos de sierra y con punta por favor. Es una manía no le busquéis la lógica.
  • Pan bueno o cóbramelo aparte
  • Cómo se tira la cerveza marca mi preferencia por muchos bares
  • Si quiero patatas congeladas se las pido, pero no me llene un plato con patatas incomibles para simular que hay más comida
  • La cerveza en el menu por favor. ¿Tan malo es el vino del menú que no es equivalente a un botellín de cerveza? Me parece feisimo si no he bebido vino que me cobres aparte una cerveza.
  • El vino que se pueda beber y pagar
  • No a los caracoles recalentados. Si no hay caracoles no hay, pero si se recalientan se pegan y no hay dios quien los saque. 
  • Saludar cuando se llega. En esto en Madrid son especialistas en mi pueblo no 
  • Preguntar como se quiere la carne. A mi me gusta prácticamente cruda y en algunos sitios confunden marcarla con achicharrarla.
  • Si quiero salsa ya se la pediré aparte. No me obliguen a mezclar su salsa que no le he pedido con la comida que me gusta.
  • En el menú del día danone por favor. Yo es que soy un fanático de danone, no hay más que decir. 
  • Si ofreces carnes a la piedra ten preparadas varias piedras que si no los últimos trozos ya no chisporrotea.
  • Menú de los niños: los niños no solo comen espaguetis. Es que hay algunos menus de niño que son un insulto a las criaturas.
  • Las cartas con producto de temporada se pone, no espere a que se lo pida para decirme que no tiene. 
  • El precio razonable de los postres y los cafes. 1200 pesetas entre postre y café es una barbaridad. 
  • Pescado entero si se presenta antes mejor
  • Entre que llego y me sirven: póngame un entrante aunque sea medio calamar
  • Entre que llego y me sirven: díganme que quiero de beber y así me voy entreteniendo
  • Cambiar el plato y los cubiertos. O al menos ofrecerlo
  • La paleta de pescado. Cada vez hay menos sitios donde te la ponen y llamadme pijo pero a mi me gusta.
  • No me mezcle lo de ayer con lo de hoy que le veo
  • No me importa en que idioma hables si eres amable
  • Aceite y vinagre con marca y si la rellena que se presenten dignamente las vinagreras y no con churretones de hace un mes.
  • Guebos fritos con patatas de sobre, no son guebos rotos

viernes, 1 de febrero de 2013

¿Qué colonia llevas?

¿A que huelen las tardes? Las tardes huelen a recuerdos, los recuerdos huelen a primer beso, los primeros besos huelen a julio, julio huele a mar, el mar huele a atardecer, y los atardeceres huelen a cielo.
A veces hacemos poesías para describir olores, pero la mayoría de las veces los recuerdos huelen, solo y nada menos, que a la colonia que llevábamos entonces. A mi me apasionan las colonias,  me parecen un arte el destilar la esencias de las cosas y conseguir que cada momento conviva en pecado con el perfume que se respira en ese instante.
Mis actuales (ya de hace tiempo) preferencias están en tres colonias (espero que las marcas me envíen un detalle por la publicidad) os cuento a qué me huelen:
1-.Quorum de Puig
quorum
Quorum huele a veintitantos, a los ochenta, a tarde templada, a cerveza de verano hablando largo mientras cae la noche. Huele a madera de casa antigua, a fuego de chimenea vieja. A esas reuniones de amigos en casa rural. A salir repeinado para dar un paseo de playa a eso de las nueve y llegarse al puerto a comer unas gambas. También a ir cogido de la mano cuando presentas orgulloso a tu novia al grupo de verano.
2-.Gentleman de Givenchy
gentelman
Gentleman huele a riesgo, a fragancia dejada en cama ajena A ese olor que sabes con certeza que te va a identificar, huele a gomina y a traje de sastre, a noche peligrosa con besos robados en un callejón sin salida. Huele a cuero, a Honky Tonk con chupito de jacky en vaso corto y sin hielo, a música country, a camarera de última copa de noche y primer saludo al despertar. Es colonia  que invita más a dejar la mirada colgada en su cadera que al saludo cariñoso con dos besos en las mejillas. Más de amantes antiguas que de esposas nuevas… de hecho a mai guaif no le gusta na  na.
3-.Paco Rabanne pour Homme
paco rabanne
Paco Rabanne huele a bosque y a mirada de biblioteca. Huele a corbata de colores alegres y a americana de lino azul. Huele a escapada con tu mujer de fin de semana a la montaña, huele a despertar desnudos entre las sabanas y a beso de amor. Huele a suspiro en reunión aburrida. Es una colonia que inspira a estar cómodo, de vaqueros, a pantalla de 50 pulgadas viendo tu peli favorita por enésima vez. Huele a encuentro en el ascensor, a vecino madurito del segundo B que tienes ya fichado.
No me puedo despedir sin tener un recuerdo a aquellas primeras colonias de juventud: A Madrás que era madera,cuero y pachuli y servía sobre todo para los viernes escuchando visite nuestro bar. A Blummen que era limpieza, el olor de la ducha y la primera cerveza después de entrenar (…a balonmano jejeje) y la S3 de legrain que huele a mañana y a desayuno, al paseo matutino antes de ir a estudiar.
De mujeres: Mai guaif usa Aire de loewe aunque está en época de cambio y ahora parece que se inclina por Infusion de íris de Prada.
Bueno y decidme ¿qué colonia lleváis vosotros/as?