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jueves, 15 de abril de 2021

La inexistente II Republica socialista en seis puntos.

Yo alucino con la euforia republicana que le viene dando a este psoe cada catorce de abril. Bueno, más que euforia republicana, euforia por la segunda republica española elevada a la categoría de símbolo socialista. Por ello, un servidor poco proclive a las militancias entusiastas cuando se trata de lo político y escéptico en la hagiografia del 31, me perplejo sin límite ante las idioteces sin repregunta que me veo obligado a escuchar año tras año sin ánimo de corrección.  

De entrada, digo que el que uno sea republicano o monárquico me parece muy respetable pero que la cosa me preocupa tirando a nada. Me considero eso sí, profundamente demócrata y constitucionalista del 78 (a pesar de las tropelías del título octavo y la nefasta bicapitalidad que tenemos que sufrir en provincias acompañado del anacrónico sistema de desigualdades territoriales basado en supuestos históricos o ensoñaciones patrióticas). Por tanto, en principio me debiera definir como monárquico, pero admito que sería republicano sin ningún problema si así se hubiera acordado en el 78 o hubiera sido necesario para llegar a la democracia.

Lo que me cuesta comprender son las soflamas irreflexivas y más aún que me hagan comulgar con ruedas de molino sin más explicación que el etiquetaje de quienes no se molestan en investigar cuando se ven afectados sus dogmas o encíclicas apodícticas.

 

¿Por qué la segunda república es un símbolo del actual PSOE?

Puedo entender, con objeciones, pero lo puedo entender, que el periodo contrarrevolucionario a partir del 36 con su dictadura proletaria, sus colectivizaciones y sus paseos nocturnos al discordante pueda ser el modelo que desean muchos de los actuales sanchistas y anexos, tan totalitarios ellos. Además, el militarismo criminal catolicón del otro lado lo puede justificar todo, hasta aquí vale. ¿Pero que alguien me explique porqué el periodo 14 de abril de 1931 a 17 de julio de 1936 es un símbolo para el psoe como ejemplo de gobierno socialista?

1.-Primero. De los 1920 días de la república en periodo de paz, durante 1579 de ellos (Los que van desde 11/12/1931 a 7/4/1936) el Presidente de la republica fue un derechón de tomo y lomo como Niceto Alcala-Zamora. Y sí que mandaba, más bien borboneaba, entrometiéndose en el gobierno, cual Alfonsito sin corona, poniendo y quitando presidentes. La presidencia de la supuesta republica socialista fue de derechas  su mayor tiempo.

2.-Segundo: Durante el mismo periodo (contando con los gobiernos provisionales) la palito palito republica tiene 20 gobiernos. (que se dice pronto). De los que 13 son gobiernos marcada o marcadísimamente de derechas. (1 de Alcala Zamora, 1 de Samper, 6 de Lerroux, 2 de Chapaprieta, 1 de Martinez barrio, 2 de Portela). En tanto que solo 7 son de la izquierda, considerando como tal a Azaña que igual es mucho suponer y dos de su monaguillo el nefasto Casares Quiroga. La mayoría de los gobiernos de la republica socialista fueron de derechas

3.-Tercera: la persona que fue más veces presidente del gobierno durante el periodo republicano fue el corrupto Lerroux. De los 20 gobiernos 10 fueron de esa derecha radical populista más o menos acompañada por los catolicones de la CEDA. Lerroux fue el que más veces estuvo en el gobierno (6 ocasiones) cuestión que no casa muy bien con la dicotomia fascismo vs socialismo durante la republica que nos tratan de encasillar olvidando al partido radical republicano por otro lado marcadamente antisocialista.

4.-Cuarta: El socialismo tan apenas tuvo ministros durante la republica, nunca estuvo gobernando en la republica en tiempos de paz (lo hizo en la zona republicana, tras el golpe de estado de Mola, con Largo y Negrín; pero antes no). Es cierto que tuvo algunos ministros al principio, pero de los 20 gobiernos solo estuvo en 4 contando los dos provisionales en los que estaban todos. Y desde septiembre de 1933 no hubo ni un solo ministro socialista en tiempo de paz .

5.-Quinto: Otro dato objetivo, el PSOE no tuvo ningún ministro en los cinco meses de gobiernos del Frente popular, ninguno. Seguramente será porque fueron tan humildes y generosos que no querían acaparar, pero ni un ministro en el tan añorado gobierno frentepopulista. Los gobiernos del frente popular eran de izquierda republicana y de la poco izquierdosa unión republicana. Y es que, como ya expliqué en otro post, republicanos progresistas y socialistas se tragaban con cierta dificultad

6.-Sexto: Si el psoe mandó en algún momento fue porque en octubre del 34 dieron un golpe de estado socialista en Asturias. Por más que lo pinten de rosa poco enorgullecedor para ellos en lo humanitario y humillante en lo democrático. Otra cosa es la represión criminal posterior de Doval y otros secuaces de Franco. Pero lo del 34 fue un golpe de estado fallido como el de Sanjurjo en el 32 pero con muchos mas muertos.

No ignoro que las elecciones del 31 las ganó el PSOE pero gobernó Azaña teniendolos poco en consideración. Y realmente duró un año, el 32, el año que acabó el 11 de enero del 33 con los fusilamientos ilegales de Casas Viejas bajo mando (creo que no de Azaña) pero sin duda de Casares Quiroga ministro de gobernación en uno de los gobiernos en los que también estaba presente el psoe.

Es cierto que hubo militantes socialistas muy destacados y brillantes como Besteiro, Fernando de los Ríos o Jimenez de Asua este último padre de la constitución del 31, y por supuesto muchas personas socialistas que murieron en el frente defendiendo la democracia, pero de ahí a reivindicar actualmente la segunda republica como cosa propia del Psoe me parece un poco exagerado cuando no sencillamente falso.

Para ver todos los gobiernos de la II republica os enlazo Por supuesto cualquier corrección no solo se admite sino que se agradece.

domingo, 6 de diciembre de 2020

UNA REPUBLICA SIN REPUBLICANOS: Dos libros de Chaves Nogales y Clara Campoamor

 

UNA REPUBLICA SIN REPUBLICANOS: Dos libros de Chaves Nogales y Clara Campoamor

El único problema de la república, aunque no pequeño, era que en España tan apenas había republicanos. Muchos habían luchado por conseguirla, pero a casi todos les sobraba la república en su deseo de lograr propósitos mayores. Los socialistas querían conseguir la dictadura del proletariado, los derechones querían conseguir la dictadura del fascismo, los autonomistas (como ahora) sus estatutos desigualitarios, algunos militares vieron un buen camino para conseguir en los despachos los honores que habían perdido en los campos de batalla y los curas, al sol que más calienta, querían seguir viviendo del cuento metiendo la mano en el puchero gobernara quien gobernara.

La imagen que nos quieren ahora vender de que el socialismo fue el mayor valedor de la república es sencillamente errónea cuando no malevolamente falsa. Por un lado, iban los republicanos y por otro lado (cuando no enfrente) estaban el sindicalismo socialista. Por ello si uno no está medianamente leído, le puede resultar tan chocante que en los dos excelentes libros que me acabo de engullir de dos indubitados republicanos como Chaves Nogales y Clara Campoamor pongan como chupa de domine la revolución anarco-socialista de 1936. (A sangre y fuego y La Revolución española vista por una republicana son dos excelentes libros que retratan despiadadamente la trastienda del bando rojo tras julio del 1936).

No es aquello de “escusatio non petita…, aquí nadie está defendiendo la equidistancia, ni tonteces como que el golpe de estado empezó en el 34 o que la república no fue una democracia verdadera (pocas lo eran entonces) como defienden algunos en un revisionismo absurdo. El fallido golpe de estado del 36 lo dieron los militares contra la clase política española y ellos fueron los principales culpables del golpe de estado. El porqué un golpe de estado se convirtió en una guerra civil que duró tres años es otra cosa y no está mal leerse estos dos libros para entender un poco mejor la cosa. Hay bastantes temas por estudiar para explicar el desastre español del 36 (…y lo que vino después) como para simplificar dibujando dos bandos rojos-fachas o relatar la guerra como el ejercito contra el pueblo; no fue el ejercito contra el pueblo porque el pueblo estaba en los dos lados. Como decía mi profe de filosofía: donde hay saber hay matiz, donde hay matiz hay distinción y donde no hay distinción hay confusión". Por eso es tan interesante leer estos dos libros.

El periodo que va desde el veto socialista a Martinez Barrio (la noche del 19 de julio) hasta el de asesinato y desolle del poumista Andreu Nin por el gobierno socialista en Junio de 1937 representa uno de los periodos más despreciables de la historia de España pero también como muestran los dos libros, el momento en el que lo humano se manifiesta como más humano. La existencia de dos maldades no compensa la una con la otra: Los militares colonialistas fracasados en busca de protagonismo , las matanzas del verano del 36 en la modelo de Madrid (por lo anarquistas) y Badajoz (por los rebeldes fascistas), el error Giral de armar a los ciudadanos, los paseos nocturnos por radicales cuando no por venganzas domésticas, tres años esperando la guerra mundial, la ilusión de ganar una guerra con tirachinas, la indecencia en la toma de poder por el estalinismo a través del caballo de troya del partido socialista, la intervención extrajera (Rusia, Alemania e Italia) y la no intervención extrajera (Francia e Inglaterra), el error de leer la historia al revés, el error de simplificar y unificar a las derechas ganadoras por lo que vino después.

 



¿QUE ERA SER REPUBLICANO?

 Los republicanos propiamente dichos eran unos burgueses progresistas y liberales, más o menos los que a principios del decinueve se hubieran llamado afrancesados, eran los verdaderos por no decir los únicos (y escasos) republicanos que había allá por el 31. Personas cultas que satinados de una leve capa de izquierdismo (como los azañistas y los radicalsocialistas) o de señoritismo meapilas (como don Niceto, Melquiades o Miguel Maura) no podían dejar de esconder un aire de superioridad sobre las hordas populacheras llenas de sindicalistas, anarquistas y gañanes de campo.

El pueblo, lo que se dice el pueblo, estaba currrando o muertos de hambre y tenía poco o nada que ver con estos señoritos republicanos que eran en muchos casos sus patronos y que seguramente solucionarían el mundo librepensador pero difícilmente a la clase obrera ya que sus intereses diferían, cuando no estaban exactamente en contra, de los de los obreros.

El republicanismo histórico como pensamiento antisistema contra monárquicos corruptos Es cierto que el republicanismo había existido en España desde el último tercio del diecinueve, pero ya desde entonces venía significando otra cosa que lo que nos han hecho (y siguen queriéndonos hacer creer). En aquel primer intento de república del 1873 ya se caracterizó por ser una mezcolanza de ideas minoritarias y una jaula de grillos (el que el primer presidente, don Estanislao, se largara a la francesa mandando a tomar pol culo a todos sus ministros diciéndoles en fluido catalán estar hasta los collons de todos ellos, ya hacía presagiar males mayores), pero sin entrar en lo que pasó en 1873 ese primer conato ya definió un poco lo que sería el embarullado sentir republicano del siglo XIX.

Ruiz Zorrilla, Pi y Margall o el viejo Salmerón se empecinaron en aquellos años, no sin razón, más en derrocar el régimen de la restauración que al rey (que parece lo mismo, pero no lo es), quien por otra parte, como buen Borbón, estaba más empeñado en echar casquetes con coristas que en minucias filosóficas y que, no sé si por eso, pronto se fue para el otro barrio dejando a su mami extranjera al frente del gallinero nacional.

Pues como os iba diciendo la república significaba la oposición minoritaria y filosófica al poder establecido: ser republicano era estar en contra, en contra de la camarilla de chupapollas que rodeaban al rey, del caciquismo, del encasillamiento desde Madríd  (lacra de nuestra democracia que sigue presente colocando al más tonto de la capi o al más sinvergüenza como diputado de provincias) y la política falsaria de curas, centralistas y conservadores (las tres ces que defendían a la cuarta que era la corona, legitimaría por omisión de las tropelías de todos ellos), pero esa República ideal era tan solo una ensoñación, en el exilio parisino en la mayoría de casos, y apoyados por lo bajinis por una clase media burguesa de provincianos leídos (y hasta los guebos de los pijos monárquicos de Madrid) que tan solo eran capaces de elucubrar sus penas entre licores en las tertulias ilustradas o disfrazados de payasos en las logias del lugar.

Lerroux y los republicanos radicales “de centro” En estas se produce un acontecer peculiar a principios de 1900 en el mundo republicano patrio que es la aparición de don Alejandro Lerroux, periodista sin carnet que vagaba entre lo populista y lo populachero, lenguaraz, demagogo y también republicano que aposentó sus nalgas en la “segunda Madrid” ósea en Barcelona del salto de siglo. A Lerroux se le define antes enumerando sus antis que sus pros. Era señorito pero antiburgués, obrerista pero antisindical, era anticlerical a muerte (celebre es su esputo “destruid sus templos, acabad con sus dioses, alzad el velo de las novicias y elevadlas a la categoría de madres para civilizar la especie”) pero por encima de todo era anticatalanista personalizando sus ráfagas en la “burguesía comercial, exesclavista y ultraconservadora barcelonesa” lo que hizo atraerse a no pocos obreros antiburgueses robándoles clientes a los sindicalistas socialistas a los que odiaba (y ellos a él en justa correspondencia). Bueno, he dicho por encima de todo anticatalanista. No es cierto, Lerroux era por encima de todo Lerrouxista, de sí mismo y de sus ganas de notoriedad y riqueza. Y también un patán que intentaba disimular su incultura tras sus exabruptos. Imaginaos a los finolis de Azaña, Alcala-Zamora, Miguel Maura sentados en la mesa con este tipo. Pero sin duda era carismático y consiguió atraer al mismo tiempo al provincianismo de señoritos descontentos y a los obreros no implicados en el sindicalismo revolucionario.

De lo voluble, o inexistente, de sus principios (el pedrismo no ha sido el primero  de la historia) y de su afán por el dinero dio enseguida cuenta. Los hechos del Cu-cut y el inicio de tiernas amistades con los piratas patrios de entonces March y Romanones dejaron claro por donde iba el cordobés. El Cu Cut fue un posicionamiento lerrouxista a favor de los militares que irrumpieron en un periódico catalanista que los criticaba (su anticatalanismo le hizo apoyar lo inapoyable y por no ponerse en el mismo bando de la burguesía catalana fue capaz de ponerse del lado de los paranoicos africanistas); esta evidente injusticia generó la reacción de todos contra Madrid formando Solidaridad catalana que lideraba “olé tus guebos” el viejo republicano almeriense Salmerón. Pues este señor Lerroux era de alguna manera el representante del republicanismo histórico llamado radical y de orígenes populistas y anticlericales. Y que luego sirvió de única opción digerible para todos aquellos antimonárquicos no confesionales que no querían posicionarse en posiciones sindicalistas.

El republicanismo de provincias En las provincias la vida siempre se ha movido a su ritmo, y aunque no lo crean los de la capi, de espaldas a Madrid …y Barcelona, con las filias y fobias propias de patio de vecinos. Por allí despuntaban, como ahora, jovencitos que se creían políticos cuando no eran sino lacayos del verdadero poder de siempre que no es otro que el económico local. Por ello, los partidos republicanos a nivel provincial solo eran franquiciados de los nombres vacíos que atildados mandaban en la capital. Como hoy el dueño de la tienda de barrio está orgulloso porque en el rotulo ponga colaborador de amazon, igual por aquellos entonces, los intelectuales de casino alardeaban de ser azañistas o mauristas según soplase el viento o les convinieran a sus intereses particulares. No pensemos, pues, en partidos jerarquizados sino más bien en agrupaciones de electores de cada provincia con la marca prestada por los partidos de Madrid.  

Cosa aparte es Cataluña y el País vasco donde el que fascistas integrales como Maciá, Dencás o el xenófobo carlistón Sabino Arana sigan siendo referentes para los actuales lideres republicanos me resulta una de las cuestiones más estomagantes del estudio de estas comunidades y sus ensoñaciones.

Pues en estas nos encontramos cuando don Miguel escondió el sable y se marchó para París. Unos herederos del republicanismo histórico de Salmerón divididos en distintas escisiones, el populismo de Lerroux, los burgueses madrileños del melifluo Azaña que provenía a su vez del melifluo Melquiades, los disfrazados de las logias jugando a carnavales y algunos catalanes que se decían republicanos (algunos más como antimadrileños que por otra cosa). Por la derecha los liberales que no soportaban más la camarilla real aunque fueran hijos de ella y los poderes políticos locales que querían diferenciarse de la derecha meapilas provinciana. Como veis poquico que ver con las reivindicaciones obreras de metalúrgicos, mineros, campesinos y ayudantes de taller que nos están queriendo vender.

Bueno voy a colgar ya esta historia que empezó como reseña y se me ha ido de las manos. Otro rato ya seguiré con los republicanos en tiempos de la república. Los pobres recibieron en seis años más palos que una estera vieja (por socialistas y anarquistas) que consideraban a los republicanos unos manospajillas en justa correspondencia con la consideración de iletrados jumentales que los republicanos les asignaban en muchos casos también de manera injusta sobre todo con los segundos..

sábado, 28 de septiembre de 2019

Las elecciones del 36 y el Frente popular. Mi visión tendenciosa de la cosa en 10 puntos.


A mi entender la culpa la tuvo Niceto, un presidente de la República pagado de sí mismo y tan inútil o más que Azaña.

1.-Niceto no quería que presidiera el Gobierno Gil Robles porque le tenía envidia y por eso le encomendó la faena a Lerroux que era un viejete corrupto dícese que populista radical. (A don Alejandro le pillaron con el extraperlo en el otoño del 35 pero le podían haber pillado en cualquier sitio y con cualquier tema. Y tuvo que dimitir). En aquel momento Niceto, en lugar de llamar a Gil Robles, borboneó una vez más y le encomendó el gobierno a Chapaprieta y luego a Portela. El primero un técnico que trató de poner orden en el caos y el segundo un masón incompetente al que solo Niceto veía con posibilidades de ser presidente. Niceto no se enteraba de nada, o no quería enterarse, y como no escuchaba a nadie más que a su propio ego, se empeñó en que la crisis se solventara por la vía del medio: o sea, disolviendo las cortes y mandando a España a las urnas otra vez en el 36. Los perdedores de las elecciones del 33 (Niceto y los socialistas) habian ignorado desde el principio el resultado  posiblemente las más limpias del periodo republicano, Niceto las ignoró eludiendo a Gil Robles y los socialistas montando el golpe de octubre del 34 y por eso ambos perdedores estuvieron de acuerdo en montar las del 36.

2.-Niceto disolvió pues las cortes en diciembre del 35 pensando ganar, ósea que ganara su candidato Portela (frente a la CEDA y los republicanos que aceptarían a Portela como mal menor). Pero perdió y le dieron pol culo a él y nos dieron pol culo a todos los españoles.  A las elecciones de 1936 se les ha acusado de fraudulentas. Es cierto que hubo un leve pucherazo pero entonces lo había siempre, yo creo que no fue lo significativo. Lo que pasó fue que las izquierdas impacientes o temerosas de los militares, ni siquiera esperaron a la segunda vuelta y entre medio se autoproclamaron ganadores quizás intentando emular el golpe de estado victorioso de abril del 31. Y eso no son formas.


3.- Paréntesis: Y es que en abril de 1931 no se cambió de régimen democráticamente, como nos han intentado vender, sino tomando a la democracia por excusa que no es exactamente lo mismo. Cosa distinta es que se tuviera que hacer y que las voluntades fueran las mejores, pero democrático aquello no fue. Don Niceto, siempre don Niceto, en santa compaña con Romanones y Marañón como representantes del pijerio madrileño y la supervisión de Sanjurjo y su guardia civil (ni un golpe de estado sin tricornio) pusieron al rey en la frontera “antes del atardecer ni un minuto más” tras las  elecciones municipales. Alfonsito equisiii acomplejado por su metedura de pata con Primo de Rivera, acató, pero no por democracia sino porque no le quedaron más cojones, dejando a la hemofílica británica y a sus churumbeles tirados en el palacio real.

4.-No hay que olvidar, para no caer en la tentación de interpretar las cosas por lo que vino después, que los comunistas y falange no eran absolutamente nadie antes de la primavera del 36 (no fueron unas elecciones entre comunistas y falange). El frente popular nació republicano antes que de izquierdas en casa del intrigante abogado de la progresía madrileña Sanchez Román. Allí se montó junto con Azaña acojonado por la represión del intento de golpe de estado del 34 (bueno, acojonado siempre) y con el bueno de Martínez Barrio (masón y quizá el mejor político republicano) quien tenía miedo a que se repitieran los resultados democráticos (pero antirepublicanos) de noviembre del 33, elecciones que él mismo había organizado como jefe de gobierno.

5-.Fueron los comunistas, en esa marrullería tan característica suya, quienes sin ser nadie más tajada sacaron del disparate frentista del 36 y se lo apropiaron. Primero convencieron al nefasto sindicalista Largo Caballero de que el primo soviético de zumosol le vería como presidente (al final lo fue) si conseguía incorporar a los socialistas al frente popular (polculizando a Prieto que andaba repartiéndose la tarta antes de comprarla con Azaña). Y en segundo lugar no dejando salida a troskistas y anarquistas. Decir que a los primeros, los comunistas los acabarían desollando (no lo digo metafóricamente, a Andreu Nin lo desollaron vivo los propios comunistas tras los acontecimientos de mayo del 37) y de los anarquistas con obtener su silencio electoral bastaba luego ya verían que hacían con ellos.
 
6.-La derecha, por su parte, era esclava de su mitología de crucifijo y misal y su querencia irracional por un cirujano de hierro que arreglara esto en dos patadas. Por una parte estaban los hijos putativos de Herrera Oria y sus curicas manospajillas representados por Gil Robles y de otra una cuadrilla de "enfermos mentales con uniforme" conocidos como africanistas que derrota a derrota habían desarrollado un odio visceral a todos los políticos a quienes echaban la culpa de su propia incompetencia militar (No confundir estos militares con todos los militares). Entre medio había nacido un par de poetas patrioteros uno era el hijo de Primo de Ribera y el otro, Calvo Sotelo, que no era hijo pero se había criado en las aldas del puterillo dictador jerezano. (La derecha medio racional republicana representada por Maura, Ortega y Ossorio andaban llorando su desgracia y abandono por las esquinas de la intelectualidad como siempre frustrada y protestona pero poco eficiente). 

Como Azaña y su tropa de pijitos progres madrileños eran tontos de capirote se habían empeñado en asentar la creencia de que Gil Robles, Calvo Sotelo o Jose Antonio eran Hittler, Dollfus o Mussolini en persona versión local. No digo que las JAP no tuvieran tendencias filofascistas o que Calvo Sotelo no estuviera imbuido por el pensamiento poético-político de Maurras, ni que Jose Antonio con el corazón mancillado por el abandono de mi vecina la duquesa de Villahermosa no tuviera exaltaciones totalitarias, sino que el verdadero peligro venía de los militares excéntricos sufragados por las fortunas rancias y piratescas nacionales y extranjeras (March y Romanones entre otros). Al frente popular (como ahora) le venía de perlas construirse un enemigo político interno con cara fascista, resucitar muertos y hacer paralelismo con lo que estaba pasando en Austria o Alemania… pero lo cierto es que, el verdadero enemigo lo tenían en sus cuarteles marroquies y en los tocapelotas de Londres y Moscú que querían reventar España para luego revender en su beneficio los pecios del naufragio.



7.-El frente popular ganó las elecciones de 1936. En España el sistema electoral siempre se adereza (ahora también) con un caciquismo rural, el encasillamiento o cunerismo (o sea poner a los listillos de Madrid en candidaturas ganadoras de provincia con las que nada tienen que ver) y una tendencia estrafalaria a coaliciones de afinidad estrambótica con la única finalidad de obtener un diputadillo que nos defienda en la carrera de sanjerónimo los asuntillos locales. Yo no sé si hubo pucherazo, pero no creo relevante el movimiento de algunos votos en un sistema electoral de por sí tan discutible como el republicano . Se dio ganador al frente popular (47% a 46,5%) y a este le correspondió gobernar. Como eran candidaturas y alianzas diferentes en cada sitio no existe unanimidad sobre asignación a un frente u otro.

8.- Pero ya sabemos que la izquierda (igual también la derecha), cuando gana las elecciones tiene una tendencia a apropiarse de las instituciones que no estaban en juego. Como nos ha votado “el pueblo” tenemos derecho a nombrar a nuestros jueces, digitalizar a nuestros altos funcionarios y en este caso en la republica, no solo a ocupar la presidencia del gobierno sino también a asaltar la jefatura del estado (en este caso la presidencia de la república). Así que ni cortos ni perezosos, apenas dos meses después de la victoria electoral, el nefasto Azaña pone de patitas en la calle al más nefasto Alcala-Zamora y se sienta en el trono. Se apoya para ello en el art 81 de la constitución republicana, uno de los textos legales más catastróficos que haya alumbrado nuestra ya de por sí creativa historia constitucional. Dicen que el hijoputa de Romanones al salir don Niceto le dijo “le damos hasta el anochecer ni un minuto más” que es lo que éste le había dicho al monarca decapitado la noche de 14 de abril del 31

9-.La jugada a Azaña le salió regular tirando a mal. El había previsto que ganadas las elecciones y guillotinado Alcala-Zamora pondría a Prieto, aunque socialista afin, en la jefatura del gobierno mientras el reinaba como la única persona inteligente de España que era o se creía.Pero al socialista Prieto no le sacaron los fascistas (al menos los fascistas de derechas) sino que le sacaron los socialistas caballeristas a pedradas igual que hicieron en Ejea de los caballeros en mayo del 36 (a mi actual presidente el socialista Lamban los sexadores de demócratas lo dilapidaron por recordar este hecho de su pueblo en twiter). Así que Azaña se quedó compuesto y sin novio (juro que no hay ironía homófoba en este simil) y tuvo que recurrir a Casares Quiroga el que, hasta el 28 de abril de este año, ha sido catalogado sin discusión como el peor presidente de un gobierno en España.

10-.Luego la primavera libertaria (o negra) quitó caretas y radicalizó discursos, muchos acabaron aquella primavera con un tiro entre las cejas asesinados por unos o por otros. Lo peor no fue solo la crispación ciudadana sino que se generaban argumentos para que unos cuantos descerebrados con uniforme que vagaban por los cuarteles mascando sueños, rabia y frustración dijeran que el problema no era de políticos de izquierdas o de derechas, de republicas ni de reyes sino de la política en sí (lo que en honor a la verdad también muchos ciudadanos creían ), y que debía ser sustituida por un cirujano de hierro que con voz firme y tipo atlético; inteligente y leal dirigiera los destinos de la patria.  Como no encontraron a nadie propusieron a Franco, pero eso ya es otra historia.