martes, 26 de agosto de 2025

Desde que no escribo

 

Desde que no escribo piso frases por el suelo secas como veranos sin lluvia. Los versos no escritos revolotean por los sueños en busca de poemas convertidos en mariposas amarillas en los días iguales de Macondo e Ixtepec.

Desde que no escribo, los almanaques han olvidado poner los años para que estas semanas iletradas desvaríen sin lindes aburridas e indiferentes hasta que  en un traslado cualquiera acaben en el contenedor de los tiempos inútiles. Desde que no escribo me he extraviado por caminos polvorientos sin hitos ni cruceiros, he buscado dioses que me acompañaran en mis herejías y mujeres de una noche que me sustituyeran al amor.

Desde que no escribo han pasado varias primaveras frías como febreros, inviernos sin nieblas y otoños que suenan todavía más tristes cuando se les llama tardors. Los olivos nuevos del parque del desasosiego han ido creciendo indiferentes al punto de no saber si son los mismos u otros más grandes que han trasplantado en mi ausencia para simular su crecer.

Se me acumulan los cuadernos con esquemas inútiles de cinco y siete puntos para memorizar ensayos sin editor en ese intento de hacer el boca a boca a los peces muertos sacados del mar. 

Desde que no escribo llueve en París jueves tras jueves mientras mueren los poetas.

 

miércoles, 25 de junio de 2025

Aliteración

Me doy cuenta

de que esta maquina de pensar

no es eterna sino fragil

muy fragil

y de repente se gripa

por sobrecalentamiento

o senectud

y no es que explote

y te lleve a lo oscuro

sino que colapsa en gris y en silencio.

Adios color

adios matiz

adios diferencia

y se difumina en borrón

como en los dias iguales que contaba Molinos

en su libro amarillo. 

Y buscas en la mochila pistolas

para matar fantasmas sin cadenas

y solo encuentras

un bocata de choped

y un lapiz sin afilar.

Escribes sin rima ripios en asonante

y comes sin hambre los restos de ayer.

Dormir, solo dormir.

Apagarse en forma de niebla

Llorar sin lágrimas

Dormir, solo dormir.

y debajo de la cama,

te das cuenta de que el vertigo

no es sino perspectiva

y que el miedo tiene cara de ignorancia.

Y te cantas una canción de cuna 

para no sentir, para no morir.

Y como siempre, llamo

a ese angel de la guarda

que me asiste en las vaguadas y las sombras

ese angel que mira recto

y tiene curvas de instagram.

Y cuando camino por el desasosiego

cual borracho en la deshora

me da su mano para volver al hogar.

"Va, venga, ya pasó

fue un momentito solo de bajada

que no pasa nada".



viernes, 23 de mayo de 2025

Penélope

Te espero,

como esperan los amarillos al otoño

los soles a los veranos 

mi desamor a tu ausencia.

 

Te espero

junto a la lumbre tediosa de los días

con el libro abierto

siempre en la página de tus recuerdos.

 

Te espero

en el anden oscuro de la estación del tiempo

donde ya no llegan trenes

solo tu silencio.




sábado, 29 de marzo de 2025

Adolescence Tenemos que hablar de Jamie

 

Creo que los padres nos damos demasiada importancia en cuanto a nuestra influencia en lo que nuestros hijos son, y quizá alguna importancia tenemos, excepto cuando las cosas nos salen mal y los niños nos salen unos bandarras que entonces, está claro, que la culpa la tiene el sistema y la escuela y sobre todo los malvados maestros que solo piensan en sus reivindicaciones laborales en lugar de desarrollar una educación en valores con nuestros polluelos (modo irónico off).

Y todo esto viene a cuento de la serie “que nadie puede dejar de ver” Adolescencia en el Netflix y que a mi me ha gustado tirando a poco. En estas cosas Kevin siempre está en nuestros recuerdos (Tenemos que hablar de Kevin Shriver, 2009 y la peli del 2011) y ese empeño en la narración materna que se hace allí para culpar (azotar) al padre en el descarrilamiento del churumbel.

Y como decía Serrat en la coplilla de niño deja ya de joder con la pelota, a menudo nuestros hijos se nos parecen (Serrat, 1984)… pero no siempre. Y quienes tenemos dos hijos que entre si se parecen como un güebo a una castaña nos hacemos la pregunta de qué he hecho con el uno que no haya hecho con el otro. Y es que nuestros locos bajitos tienen que cargar con nuestros dioses y nuestro idioma nuestros rencores y nuestro porvenir, les trasmitimos nuestras frustraciones y sobre todo nos empeñamos en dirigir sus vidas sin darnos cuenta de que con ello estamos limitando el desarrollo de su responsabilidad.

Y como en el nuevo credo social nadie es responsable de nada sino solo la sociedad que nos dirige y el papa estado que nos mima pues nuestros niños, que se aprenden la lección, se hacen especialistas en coleccionar excusas lejos de asumir alguna autoría sobre sus hechos y omisiones.

No seré yo quien diga que nada he tenido que ver, además de mi presunta aportación seminal, a la personalidad de mis herederos, pero desde luego me parece un poco excesivo el afectado interrogatorio de la psicóloga remontándose a la cuarta generación para buscar la causa de las cosas. ¿Tu sabes lo que es la muerte? Ahí si que da en la diana, ¿sabes las consecuencias que esto tiene para ti y tu familia y sobre todo para la niña fiambre tocapelotas que ya no tendrá la oportunidad de convertir su hijoputez en prometedora carrera política (si es que fuera preciso renunciar a lo uno para lo otro)?.

La serie de cuatro capítulos despelleja a profes y padres; despelleja a la poli que no se entera de la misa la media y pasa de puntillas “sobre las (des)ventajas de ser un marginado” (por cierto excelente peli Chbosky, 2012 y libro Lerman, 1999) para centrarse en el drama del zagal y sus papis. Se pasa de puntillas por las “adorables victimas” en las que según la poli pelirroja “nadie repara” y no confundo la explicación con la justificación (excusatio non petita...) pero algo habría que decir de ellas y siguiendo la teoría de la psicóloga de sus familias, digo yo.

Los "sabios del babelia" y las "tertulias del mireusted" están subrayando la genialidad formal de hacer un plano secuencia de cada capítulo. Pero a mi entender de comepipas, esto poco aporta a la narración más que hacerte espóiler porque si ya sabes que va a ser plano secuencia intuyes mucho de lo que puede pasar o al menos mostrarte. Que no digo que no te meta más en las sensaciones eso de verte con la cámara al hombro como los reporteros de tarde en antena3, pero tampoco es para tanto. Por cierto si os gusta lo de las secuencias únicas ved el capitulo de la cena de navidad en familia de “los años nuevos” excelente serie de Sorogoyen.

Es una cosica mia, pero cuando veo estas pelis sociales británicas siempre me viene Ken Loach a la cabeza y su inapelable militancia en imágenes. Al bueno de Loach, ya lo conocemos y sabemos de sus posicionamientos y le queremos (a mi me gusta mucho) en lo que vale, sabemos que ser de barrio es así (San José askatuta), pero tampoco conviene cebarse en la cosa como si esto solo pasara en los coles suburbanos y no pasara en los coles pijipogres de zona residencial.

Desgraciadamente, o inevitablemente, los adolescentes están sin hornear, esto es y será así, va en el concepto, pero a diferencia de nuestra adolescencia ochentera en donde las influencias y relaciones estaban más identificadas (no digo controladas) ahora, creo, que vivimos en una complejidad social inabarcable. Incluso (o más) “en nuestro cuarto propio conectado” del que hablaba Remedios Zafra (2010).

La autoestima tiene que bregar en microbatallas de poder y relación con los demás en lindes difíciles de discernir; grupos (guasaperos y unopuntoceros) en los que participamos y en los que muchas veces jugamos doble rol de agresores y agredidos a un tiempo, micromachistas y ofendiditos según toca, la vida escolar, la vida laboral en sí.

Y es en donde los padres tenemos que luchar para ayudar a que nuestros hijos se vean responsables de sus actos (y omisiones), se construyan su identidad, tomen compromiso con aquello en lo que creen (si es personal y socialmente ético, mucho mejor, claro) y que, como en el boxeo aprendan que saber encajar es muchas veces mejor que el croché a la mandíbula del adversario y la violencia.

No sé qué pensareis, pero ser adolescente hoy día me parece dificilísimo, estoy en contra del “vosotros que lo tenéis todo” y en esta serie, en mi opinión, igual se simplifica demasiado. Pero vedla y opináis.

PD-. El doblaje y la traducción terroríficos de malos, hasta intenté verla en original pero se me antojo imposible. No entendía un pijo.