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domingo, 5 de octubre de 2025

Saber ganar y saber perder. Homilía dominical.

 

Me estoy terminando un par de libros sobre guerras y me da por pensar, así en general, sobre el dificil arte de saber ganar y saber perder no solo en la guerra sino en general.
Hay gente muy estruendosa ganando, de esos que cuando ganan sienten la irrefrenable vocación de humillar al derrotado, la necesidad imperiosa de gritarlo a los cuatro vientos e ir al burdel y decir eso de que "está to pagao". Otros por contra pierden muy mal, me refiero a esos que son expertos en echar las culpas a los demás y que coinciden con quienes son tan solo una fachada de corchopan. Son ese tipo de gente que ha confiado su ser a la impostura, su persona al personaje y su prestigio a la tarjeta; que no saben encajar el desaire y que siempre que pierden creen que el mundo les debe algo. Claro, estas gentes cuando se derrumba la tramoya se ven desnudos ante el escenario, tan desnudos como eran de veras, y no pueden dejar de alegar conjuras e injusticias que presten causa a sus imprevistas desdichas.
 

Pero los unos y los otros son lo mismo, esclavos de la hipérbole; falsos poetas que confunden el tropo con la mentira y las vidas que les han contado a sus mascotas con el reporte de un ladrido aquiescente con la realidad de sus harapos remendados. Personas que creen tener la razón porque nadie les lleva la contraria. "Que no te lleve la contraria no significa que te dé la razón" que decía mi tío el libanés. Y estas gentes han tenido tan poca contradicción y tan poca contrariedad que han terminado creyéndose su propia representación. La gente de humo pierde y gana muy mal.

Decía al principio que hay gente estruendosa en la victoria y en mi opinión coinciden, mira que cosas, con los otros, con los que no saben perder y creen que nunca se merecen la derrota. Suelen coincidir con el sobrino del dueño del bar que invita a sus amigos como si fuera suyo, que encandila a las niñas monas, digo memas,  aparentando que le pertenece lo que ni siquiera les es prestado y que las lleva al reservado alardeando que les van a poner la canción que quieran porque conoce al disc jockey. Si triunfan es por su atractivo, si fracasan es porque son tontas.

Mi consabida convivencia desde mis tiempos infantiles con pudientes de los de verdad me ha otorgado la valiosa habilidad de ser sexador de impostores. Los veo llegar. Veo de lejos el neón excesivo y la gramática de oropel, detecto la patada al diccionario en su discurso releído, (ahora retocado por la IA) y la tontuna lingüística del "no, lo siguiente" que llena de choped su precocinado plato de foie. Y es que los impostores no saben ni ganar ni perder.

Los que somos perdedores natos, y mayordomos por vocación, estamos acostumbrados a la desilusión, por eso las escasas veces que la fortuna nos alumbra lo consideremos un brillar efímero que hay que aprovechar. No confundimos nuestra ropa limpia de saldo con la sastrería fina de nuestros señoritos, ni nuestra colonia de gilca con caras esencias parisinas difíciles de encontrar. (esto del gilca es un guiño a los de mi pueblo).  Lo más importante como dice mi amigo Nacho es "no darse demasiada importancia", saber separar (y disfrutar) el polvo de la paja (aunque estas últimas hagan su papel); saber que en esta montaña rusa del sobrevivir tan pronto subes como bajas y lo imprevisto suele convertirse en normalidad con demasiada frecuencia. 
 
Tener la amabilidad como religión y huir de la hijoputez como de la quema sin tener siquiera la tentación lejana de hacerle frente. No os afiliéis, no os alistéis a guerrillas comunistas lideradas por caudillos derechones que utilizan tu idealismo y tu audacia en su provecho. No profeséis religiones en las que os engatusen con cielos y utopías para esconderos de presentes sumisos. Sed buenos y escribid mucho porque escribir es el estropajo que limpia la herrumbre de la desidia.

Queridos feligreses, hermanos en la verdad de éste mi blog lleno de egocentrismo petulante, os dejo con esta reflexión profunda sin causa concreta y me quito el alzacuellos para encajarme mi camiseta zaragocista y acudir a nuestro cadalso futbolero de quitaipon. 
 
Los de mi pueblo disfrutad de las fiestas, bebercios y charangas (que por cierto cada vez son mejores) pero no olvidéis que tras el Pilar vendrá un breve otoño y un invierno frio y brumoso como un febrero sin pareja.

sábado, 6 de septiembre de 2025

En defensa de Maria Pombo

 

En esta moda de opinión precocinada en la que nos movemos, leo con tanta estupefacción como desidia, un debate sobre unas declaraciones de una señorita de rasgos agraciados y vestir estiloso, menospreciando la ocupación de leer. 
La susodicha treintañera, de la que no tenía mas noticia y cuya manera de ganarse la vida desconozco, vino a decir nada menos y que los dioses babelianos la perdonen: "No sois mejores porque os guste leer, hay que superar que hay gente a la que no le gusta."
 
 
Y como en este país a cada paso te encuentras doctorandos de barra de bar y potenciales sustitutos de mi adorado Simeone, se ha liado la de dios es cristo y le han repartido hostias como panes ante tal osadía.
Sabido es que el churumbel de la Consuelo que rellena este blog, últimamente con mas vacíos que prolificencias, se suele tragar anualmente entre cuarenta y cincuenta libros, lo que a priori me haría formar parte de la tribu de ofendiditos aludidos por la insigne pensadora, pero va a ser que no.
Haciendo calculo generoso el 30% de lo que leo lo alisto entre lo regular, lo malo, sin olvidar lo rematado con recomendación comercial; es decir que en mi opinión podría haber prescindido de ellos sin mas problema. 
Dado que estoy encantado de conocerme y que soy tan guay que como el rey del glam me creo que leo ajeno a las modas que vienen y van, me imagino cuantas excrecencias tienen que leer los pobres mortales coprofagos que planeta tras planeta sucumben a recomendaciones de los hacedores oficiales de opinión.
Os reconozco que si la opción es ver, a una mano, bellas señoritas contorsionistas de instagram (cambiese el genero a voluntad del lector/a/e que proceda) o leer según que basurilla encuadernada, no tengáis duda de que la primera posibilidad será objeto de mi elección y por ello disculpo a la mentada influyente por el exabrupto proferido.
A lo mejor en lugar de rasgarnos las vestiduras, decapitar instagramers, fomentar granjas de escritores de ganaderías editoriales y encarcelar a usuarios de ebiblioteca y epublibros, deberíamos centrarnos mas en la formación de lectores, construir criterio lector y habito crítico (en jóvenes y adultos) para que no nos vendan como alta literatura las memorias del yerno de Sabiniano escritas por su negro de cabecera (diosito, diosito separa de mi lúbricos pensamientos).
 
 
Lamento joderles el negocio y el mantra compralibros de que lo bueno es leer mucho (lease comprarse mucho libro) mientras nos dan gato por liebre o Belen Esteban con portada de Heidi Klum. 
Cada uno se entretiene como quiere... y le dejan. Por ello entiendo a la cuqui pensadora y su arrebato contra tanto subidito cultureta que menosprecia su oficio de vendecremas mientras ellos se desempeñan, sin ápice de vergüenza, como vendedores de papel.
Reconozco que a mi me gusta mas ver a mi Real Zaragoza luchando contra el Melillense desde mi ventoso palomar en la nueva microromareda que un análisis sobre bóvedas tabicadas de Guastavino en Nueva York. Llámenme inculto, pero igual, si alguien se hubiera molestado en formar mi ojo arquitectónico ahora preferiría al valenciano que refunfuñar por ver segunda división hasta que Abalos se haga seminarista.
Dejen pues, a la chavaleta en paz con sus mimos y posturitas y como en otros placeres recuerden que mas vale poco y bueno que mucho y misionero.
Amen.

domingo, 23 de junio de 2024

¿Besos babosos o crítica constructiva? Memes de memos carentes de mimos.

Decía el gran filosofo Hommer en un capítulo en el que comió un pescado mortal que su hijo debía aprender tres frases: “no he sido yo”; “ya estaba así cuando llegué” y sobre todo “qué gran idea, jefe.” Y aunque decía Butanito “que el alago debilita”, seamos sinceros, siempre se prefiere un beso baboso antes que una crítica constructiva. Y si no que se lo digan a Pedrito que ahora quiere cerrar el grifo a tanto meme de tanto memo carente de mimo con él.

Parece ser que la preclara mente que nos gobierna ha descubierto, tras cinco días de profunda reflexión, que la internet no le es favorable y a pesar de que, como buen tiranillo de vodevil, se rodea de acólitos que le pelotillean, últimamente cuando entona cual Maléfica el “espejito, espejito ¿quién es el más guapo?” La maquinita le dice que la historia le va a recordar como un personaje mediocre y grotesco y no como el héroe que pretende ser... y eso, claro, para un personaje con vocación de transcendencia, debe joder un poco. Siempre me acuerdo de la anécdota que cuenta el bueno de Maxim Huerta de que cuando le enseñó la puerta de salida por una presunta “optimización tributaria”y  nuestro “pequeño superman” lo único que le preguntó fue que cómo creía que le recordaría la historia.

Tanto en la política como en la vida cotidiana, hay personajes que cuesta mucho comprender como el devenir de las cosas les ha llevado tan alto. Personajes caracterizados por la incapacidad para darle al magín, nulo sentido de la empatía y arrogancia característica lindante con la mala educación. En su entorno hay un silencio becerril que los retroalimenta. De vez en cuando estaría bueno recordarles aquello de "que no te lleve la contraria no significa que te dé la razón". Y es que, en muchas organizaciones  se prefiere a un jefe malo que satisfaga mis intereses individuales durante unos años que luego ya vendrá uno bueno que me amargue la existencia. Así que mejor calladicos.

Marx (el menos gracioso de los dos) en su libro 18 de Brumario creía que lejos de denostar, las críticas a un dictadorcillo le favorecían y le daban importancia. Decía respecto a las aceradas invectivas personales de Víctor Hugo a Napoleon (le petit) que lo que hacía con ellas era engrandecer a este individuo en vez de empequeñecerlo, al atribuirle un poder personal de iniciativa que no tenía. Es decir atribuir a la maldad inteligente lo que justifica mejor la psicopatía palurda.

Dados a pensar, uno se pregunta como siendo tan nefasto el tipo en cuestión, como serán los de enfrente que no le saben ganar y entonces se cae en un pesimismo que aboca a la apatía política y la desesperación.

Y todo esto viene por el afán de varios políticos de acallar las voces críticas tuiteras/blogueras y achacarlas a una confabulación judeo-masónica (léase fascista, fachosfera, léase bolivariana) para arrebatarles el liderazgo. Que no diré yo que no las haya, pero eso de poner bozal a la gente se está convirtiendo en insana costumbre antes atribuida tan solo a chinos y generales y ahora ejercida por estos tipejos iletrados con ínfulas de capataz chusquero.

Otros post sobre mi amigo Pedrito: El centro derecha y el rey del bukake

jueves, 3 de agosto de 2023

Decálogo de pequeños vicios insignificantes en el primer día de verano

Empiezo mis días de vacaciones, los lechones en el monte con las yayas y yo por aquí intentando no parar de golpe para no morir de inercia. A mi mujer todavía le quedan unos días de curro y en el entretanto de subirnos a pirinear, disfruto de la casa vacía y silenciosa. Lo pienso, y no sé si ponerme a limpiar las paredes manchadas de mis sesos tras la explosión de estas semanas pasadas de junio y julio o dejarlas como gotelé creativo de mi historia reciente.

Esta mañana me he leído el cuarto libro seguido en 15 días de Elifio Feliz de Vargas  “Cuando juntos caminábamos”, sensacional. Qué os voy a contar de mis fijaciones: me gusta un autor me leo todo de él; así somos. Ya os puse una reseña de El diario del anarquista (fenomenal); después vino “Días de cierzo” buenísimo y luego el de cuentos “Programa doble” a mano con Eva Fortea (como suele pasar en los de cuentos hay unos mejor que otros, pero muy bien también por parte de ambos).

“Cuando juntos caminamos” es una novela que hay que leer, muy dura en su dulzura, de cuando fuimos niños en la transición en aquel país contradictorio todavía por hacer con la uhf con rombos, silencios, sombras y esperanzas; un país de alzacuellos, sotanas y banderas prosoviéticas, con complejos sexuales sin curar ni emerger, de políticas prometedoras que quedaron en capullo, todo mezclado en un coctail sin hielo, en vaso de tubo y escuchado a lo lejos desde la provincias como la música madrileña progreta de gramola y corchopan. (que sea dicho de paso tanto me gusta).

Me da rabia el intento del actual populismo eclesial de querer borrar aquellos años de transición con el etiquetaje simplón de “tardofranquismo”. Es un libro de historias contradictorias y lacerantes para leer en estos tiempos en los que prima la desmemoria y el pensamiento único.

Me prometí no escribir sobre la actual política de secundarios porque me enciendo: la intransigencia de nostálgicos frikis diciendo gilipolleces, el etiquetaje simplón de llamar a todo el mundo “facha” del populismo, la indecencia desde la presidencia, el capitalismo de amiguetes de los salvadores-naufragos y las entrevistas juliaoteristas sin repregunta mezcladas con programas de hormigas vendediscos convertidos en lideres de opinión. Parece que reparto a todos, puede ser que sí. Me preguntaba el otro día una amiga ¿tu cerrarías y apagarías tu querido blog como los políticos cobardes si te ofrecieran un puesto político? Creo que no, le dije, pero bueno yo escribo con pseudónimo, tampoco voy a ir ahora de valiente. ¿Lo haríais vosotros (as)? ya me diréis.

Me gusta el queso, en la soledad me doy al queso de manera compulsiva mojado con alguna buena garnacha; por ejemplo, como ahora, un Aragonía de campo de Borja, no es muy caro 15 o 20 la botella.(señores de bodegas aragonesas pueden dejar un par de botellicas por la publicidad en el lugar que prefieran de Zaragoza jejeje). También soy un forofo de la charcutería de la tienda del triangulico verde y de su quesería. Todo tan ordenado, tan atractivo, tan clásico, tan sugerente como cincuentona en despedida de soltera. Mezclar lo caro con lo barato; lo admitido con lo prohibido; el lomo ibérico con la cabeza de jabalí. El fiambre con el huevo hilado. Comer, comer…como ni me drogo ni voy de putas en algo tengo que gastar el dinero que no sea el recibo de la luz.

Mi chico mayor, contra todo pronóstico, ha aprobado todas en su primer año de derecho y se está pegando un verano-bizum como un rey (entiéndase no uve palito sino su papá). Mi pequeño, por otra parte, en su devenir funambulista vive retando al aburrimiento con las aficiones más estrafalarias que encuentra: léase vaquillas, boxeos, tirarse desde lugares altos y entretenimientos similares. Papa el año que viene que empiezo bachiller me centro. “desde luego chico, tus hijos te toman el pelo como quieren” la nuera de la consuelo dixit.

Hablando de churumbeles, estoy inmerso en la idea de que lean algo distinto a los emojis de guasap. “tu en el blog vas de muy de intelectual recomendando libros pero a tus hijos bien poco les has recomendado” cuchillada conyugal al costado desguarecido del bloguero. Así que les he recomendado la lectura de policiacas estivales y qué mejor que los “Flanagan” de Andreu Martín para esta tarea. Primero me he releído yo “Todos los detectives se llaman Flanagan” que es sencillamente magistral. Le he puesto en mi lista 4 estrellas sin descartar añadir la quinta). 

Andreu Martín consigue reunir en una “novela juvenil” (odio ese calificativo) el decálogo de lo que más me gusta en una policiaca. Enumero, a saber:

1-. Tensión de suspense. El lector sabe más que la poli.
2-. Tensión social (genial el juego entre barrios altos y barrios bajos y las reflexiones al respecto)
3.-Tensión sexual (la rubia y la morena del sueño eterno Dorothy Malone puffffffffffffffffffff y Lauren Bacall ) Cinéfilos espero me acompañéis en vuestra preferencia por Malone.
4.-Definición de personajes con rasgos inconfundibles (amigo silva dejémonos de comandantes y subtenientes que yo soy de letras y me lio) rasgos físicos claros.
5-.La primera persona siempre mejor.
6.-Contar la vida privada normal del detective ( siempre el Plinio de garcia pavon como referente)
7-.La descripción de la ciudad como protagonista (sin lonely planet publicitario porfavor).
8-. Antiheroe: Autoflagelación irónica del detective (reírse de uno mismo siempre es sano)
9.- Referencias culturetas de músicas y libros.
10-. Metapoliciaco La novela policíaca española que esperpenta a novelas policíacas americanas (La trilogía de Ramiro Pinilla siempre en el recuerdo)
11-. Diálogos fluidos (el mejor sin duda Lorenzo Silva que es quien mejor interroga del mundo mundial).
12-. Lo de utilizar a sancho panzas, Watson, lotarios y chamorros para hacer recopilaciones ya está muy visto. Andreu martín recopila sin que le haga falta la Pili.

Bueno aquí acabo mi decálogo de doce puntos porque es mi blog y hago los decálogos del número que me place, hala!!

Mi santa esposa que me aguanta con cariño a pesar de creer que el blog me vuelve más lelo de lo que soy de por sí,  me va comprando todo lo que encuentra de Jose Luis Garci, del que me sabe fanático, (sea libro, película o lo que sea) Hace un tiempo me compró un libro de listas de Garci que se llama Las siete maravillas del cine. En él, hay un capítulo que son las 30 películas favoritas de 80 cinéfilos amigos de Garci. Pues como va en orden cronológico me he hecho una lista de las que son de los 80 pa aquí y las voy consiguiendo y viendo. 

Esta semana me he visto “La vida de los otros” que es una de espías de la RDA que me ha encantado y Sin perdón de Clint Eastwood que si que me ha gustado, pero con el mismo esquema de todas las del amigo Clint que me cansa una miaja, la verdad. Claro si tenemos a Morgan Freeman y Gene Hackman pues la cosa sin duda mejora. ¿Quién es el dueño de esta pocilga?

Tengo ya señaladas varias de las plataformas que pago y algunas fuera de las plataformas me las he pillado en dvd en la blibio. ¿Problema? El dvd que tenía olvidado con euroconector no va en la tele grande con hdmi ohhhhh así que tras el intento de un adaptador (una mierda) me digo “a ver si me compro un dvd de estos baratillos en el media mark” (“anda no te lo vayas a comprar que ya te lo he pedido en el amazon cuando te vi el otro día gruñir como un tocino porque no te iba el adaptador, no sé cómo te aguanto” #ailofmaiguaif  Tierras de penumbra y saraband me esperan. En otro post ya os iré poniendo las que vaya viendo.

A mi no me gustan mucho las series porque no tengo paciencia y quiero ver todos los capítulos de golpe. Pero el otro día para mi sorpresa en Casa X (antes tuiter), enumeraban sabios sabiondos las mejores diez series de hbo de todos los tiempos.
Y no solo había visto cinco (chernobil, olive kitteridge, mare of eattown, patria y true detective 1) sino que aun aporte dos mas (Euphoria y Big littles lies ) No viene a cuento pero le voy a dedicar un pufffffffffffffffffffffffffff a Nicole Kidman (desde que se ha hecho moza como en las littles lie y en El jilguero me encanta como señora y actriz).

Hablando de señoras de pufffffffffff vi en la peli de “Lope” a Leonor (la hija de uve palito no, la otra, la watling) y me quedé enganchado no a la sra que también sino a la preciosidad de canción hecha soneto del marido de la sra waitting, osease Jorge Drexler, que escribió está preciosidad que os adjunto. Es odio lo que le tengo a Drexler, ¿Cómo se puede cantar tan sensacional, escribir estos versos tan preciosos, emparejarse con Leonor y haber vivido el momento Libertad 8 en Madrid recién venido de Montevideo y además haber sido telonero de Caetano y Sabina!!? Envidia de muerte le tengo y encima será buen tipo!! Siempre que puedo voy a verlo

Entrar en este verso como el viento
Que mueve sin propósito la arena
Como quien baila que se mueve apenas
Por el mero placer del movimiento

Sin pretensiones sin predicamento
Como un eco que sin querer resuena
Dejar que cada silaba en la oncena
Encuentre su lugar y su momento

Que el soneto nos tome por sorpresa
Como si fuera un hecho consumado
Como nos toman los rompecabezas

Que sin saberlo nacen ensamblado
Así el amor, igual que un verso, empieza
Sin entender desde dónde ha llegado.




Pues dicen, que un soneto me manda a ser violante, así que me despido con el primer cuarteto.

Os dejo tras este rato posteando,
que delicia el escribir, tranquilo
sin prisas, ni sobresalto al hilo
escribir, tan solo es vivir contando

Me voy a hacer un Manhattan con mi nueva coctelera. En mi opinión mejor dos de martini viejo y una de whisky canadiense con mucha angostura (pero esto a gustos).

Disculpen el ladrillo estival. Me voy a echar unos cervecios con el amigo Viveiro el de los consultores que llamaban los viernes, aquel joven y apuesto gallego que me introdujo en el tema de los blogs hace ya casi trece años y ahora se ha convertido en un seguidor oculto y un bloguero silente.

viernes, 16 de septiembre de 2022

Causalidad e Imputación. El coste de elegir. La sed de buscar culpables.

 


Cada vez hacemos más cosas, cada vez más complejas, cada vez hay más riesgos, pero cada vez hay menos resistencia a la incertidumbre. Los algoritmos y la gestión de datos que definen nuestros perfiles sustituyen la decisión arriesgada a cambio de la seguridad contrastada adecuada a nuestros gustos. Queremos elegir menos, tenemos miedo a la libertad. Que nos diga Spotify la música que escuchamos adecuada a nuestros gustos en lugar de tener que investigar y optar por lo que puede gustarnos o no. Elegir es costoso en tiempo, cansancio y dinero. Que nos diga Mercadona cual es el mejor producto y que le ponga la marca Hacendado, no necesito alternativas necesito certeza media. De qué me sirve la estantería del Corte Inglés lleno de marcas que ni conozco, ni probablemente ni quiera ni pueda probar.

Queremos que una sola causa defina un resultado, que todo daño tenga un causante concreto. Por ello no permitimos un delito sin culpable. Es la obligación de la policía atrapar al único culpable, establecer un proceso de causalidad que lo concrete, pero lo que es peor, si no puede encontrarlo, si hay muchos concurrentes, exigimos que el derecho nos diga mediante la imputación normativa quien definimos como responsables por su acción u omisión en su ámbito de responsabilidad. El empresario en su empresa, el arquitecto o el promotor en la obra, el que saca beneficio, el que arranca que no sabe parar y sobre todo el versari en re illicita. Quien infringe una norma es responsable de todos los resultados en su ámbito. Si voy borracho se me imputa el suicida que atropello. qui in re illicita versatur, tenetur etiam pro casu.


Sin embargo, el signo de los tiempos es la complejidad, la eventualidad, lo efímero. Lo globalizado, lo virtual, lo digital, lo integrado en una sociedad o en una organización donde la atribución causal al sujeto individual se hace difusa.

Lo monetario como causa y fin de todas las cosas, como parámetro contemporáneo de medición de cualquier actuación o propuesta. Lo turístico en su eventualidad y en su fotografía; captar el momento frente a vivir el momento, no tener cuidado ni ser responsable de lo que no volveré a ver. El cliente antes que el ciudadano.

El conocimiento precario de lo inaprensible desde la concepción analítica de lo emergente, la comprensión difusa y social. Una búsqueda del dato para dar razón al significado intuido en las relaciones sociales y educativas. Arrojar sobre la arena muertos los peces del mar. El concepto que desmatiza el hecho, que lo extrae de su realidad. La metáfora que refleja la vivencia difícilmente explicable desde lo cuantitativo. El coste de elegir es la renuncia al matiz. Donde hay sabiduría hay matiz, donde hay matiz hay diferencia y donde no hay diferencia hay confusión.

Queremos saber, anticiparnos a lo que pasará con una certeza cercana a la seguridad. No admitimos el error ni el riesgo. Todo debe ser previsible y previsto.

Y queremos un derecho penal que nos garantice la seguridad mediante su ampliación. Nuevos bienes jurídicos, nuevas formas de agresión exigen definir nuevos delitos. Renunciamos a la intervención mínima y a la última ratio. Cuanta más pena mejor. Redefinimos los fines de la pena, anticipamos la protección del bien jurídico a los actos de preparación cuando no a la mera ideación. Renunciamos a la causalidad a favor de la imputación normativa. Me da igual quien lo causó dime a quien se lo atribuyo.

Queremos el aislamiento como fin principal de la pena y el reforzamiento de la norma mediante implementación de las penas más graves contra las actuaciones que los ponen en peligro, ni siquiera que los dañan. La confianza en el escarmiento como prevención de la reincidencia. La sobreprotección de la propiedad y la seguridad, aunque sea mediante formas insignificantes de agresión aunque reiteradas.

El concepto sistemático decae ante la aplicación concreta funcionalista. La política criminal secuestra a la dogmática; la praxis a la teoría y el derecho positivo lleno de deberes que garanticen un infractor al que achacar todos los resultados. La prueba decae ante un catalogo de presunciones. La demostración del consentimiento ante lo querido presuntamente estrafalario. Ninguna mujer en su sano juicio puede elegir el sexo contra natura o grupal.

La ideología de la presunción de delincuencia de clase. Los empresarios presuntos delincuentes para los obreros, el inmigrante (pobre) presunto delincuente para los propietarios. La recuperación del delito de clase como modernización del delito de autor. La reiteración en lo pequeño debe ser penado como si fuera grande, el que gana dinero debe ser imputado normativamente de los daños en su ámbito de ejecución. No hay persona jurídica infractora sin empresario titular culpable.

La verdad os hará libres. Cuando sabéis todo elegís como yo. ¿O quizás os hago saber lo que yo quiero para que elijáis como yo? No es posible que alguien que sepa elija el mal. La razón no solo es agredida por la opresión de los poderosos como decía Marx. La razón es secuestrada por la pasión y el pecado como decía Ratzinger, secuestrada por el subconsciente de Freud, preterida ante la comodidad del atajo intelectual que definía Kahneman, desubicada en la zona del punto ciego de Goleman. Hay que releer de vez en cuando a Silva Sanchez y su libro La expansión del derecho penal.

Todo cada vez más complejo y nosotros cada vez más acreedores de causalidades predefinidas. Anticipe mi seguridad deteniendo al que me mira mal. No puedo soportar el riesgo de que me pueda agredir a mi o a mi propiedad. Si tengo un daño deme un culpable para que lo pague su seguro.

La sabiduría es crear perplejidades ¿Por qué habrá puesto elchicodelaconsuelo un Güebo frito con hamburguesa en un artículo de filosofía?

martes, 5 de octubre de 2021

Regreso a la escuela a mis cincuenta

Si aquel día de mayo del 99 a media tarde y con sol cansino, me hubieran preguntado ¿Para qué me estaba apuntando a un máster de salud laboral? así como sin pensarlo, de improviso, como el que se compra un capitán cola en una tarde de calor, lo más probable es que les hubiera contestado que no tenía ni puta idea.

Era un máster en un 80% lleno de ingenieros, químicos, y demás estudiosos de cosas con numéricos. Ya sabéis que mi ignorancia numérica raya la impudicia, de hecho, soy de letras puras con griego (disculpen el oxímoron). Y de repente se me cruzó el aire y decidí mandar a tomar pol culo cinco años largos de oposiciones (mejor deposiciones) en un arrebato de iluminación paulista sin equino. “Hasta aquí hemos llegao bacalao” me dije de repente y sin más reflexión.

El origen del acontecer trae causa en que mi santa esposa, por entonces todavía esperanzada novieta, me había mandado a entregar la instancia de una amiga para entrar en un master que costaba una pasta pero que, si tenías la suerte de ser seleccionado, estaba subvencionado por una entidad etérea europea que hacía de mecenas del alumno. Cienes y cienes de seres humanos rellenaban papelicos de colores como actores para audición, en la sana esperanza de entrar en una de las tres maestrías a concurso.

Rellené la instancia de la amiga y al ir a entregarla (recordando mi reciente batacazo opositor) me dije ¿calidad, salud laboral, comercio internacional? ¿Y si lo echo yo también? Oiga señora yo puedo hacer este curso. La señora hoy amiga me preguntó ¿tú qué has estudiado? Derecho pero poco. ¿Sabes hablar algún idioma? Chapurreo alemán e inglés (y mi escaso francés me ha servido alguna vez para practicar la lengua francesa), esto último no se lo dije claro. Pues echa los papeles para el de comercio internacional aunque ya te advierto que es el más solicitado porque los otros son para ingenieros y cosas así. ¿Y eso de salud laboral ¿qué es? para médicos. Eso es prevención de riesgos laborales, el año pasado lo hizo uno de derecho, pero no es lo normal. Si lo quieres echar, échalo pero rápido que me atascas la fila.

Veintidós años más tarde, y a resultas de lo antedicho, sigo trabajando en aquella entidad benéfica a la que eché los papelicos de colores con la autopromesa de: como me cojan en esta loteria dejo las oposiciones. La entrevista fue un poco la antientrevista, hablamos de todo lo que te dicen que no debes hablar, política, futbol, pusimos a parir a un cenutrio que conocíamos en común el entrevistador y un servidor y ya de rebote quien me examinó de alemán sabía menos alemán que yo si cabe. (luego me enteré que solo dos dijimos saber alemán y que para eso no iban a contratar un examinador) la ruinidad que ya entonces caracterizaba a mis queridos pagadores.

Hombre, para haber opositado cinco años no estás demasiado mal de la cabeza, me soltó al final, igual podríamos intentarlo con el de prevención. Así que de súbito abandoné mis sueños togados y me ví sentado sumando logaritmos, ruidos y vibraciones. ¿Y eso que estudias para qué sirve? ¿Con derecho no tiene mucho que ver no? Me preguntaba todo el mundo. Poco, decía yo. Pues más te valdría estudiar algo que te dé trabajo que vas a cumplir treinta añicos.


 

Y esta bonita historia tiene que ver porque hoy, tras más de veinticinco años sin que mis mullidas posaderas hayan tomado asiento en sede universitaria, he vuelto a las clases cual veinteañero desnortado. Me he matriculado en un master de investigación que no tiene prácticamente nada que ver con lo que trabajo, es solo y únicamente por el placer de estudiar algo que me apetece. Sin más. Mis abnegados herederos me dicen: ¿si por hacer eso no te van a subir el sueldo para qué lo haces? Por aprender. Puajjjjjj que friki. Se te van a reír todos los compañeros como el yayo de la clase. Jajajaja.

Mi esposa me ha animado y aunque alguna maligna amiga le ha sugerido que igual me liaba con alguna jovencita, lejos de representársele como una desgracia yo creo que lo ve como una oportunidad pintiparada para librarse de mi, y puede ser que por eso haya sido mi principal valedora en esta aventurilla.

No quiero cambiar de trabajo, todavía me soportan y me pagan a fin de mes con cierta dignidad y desgana; y como Tarzán, al final uno sabe que vive en la selva pero termina haciéndose amigo de los cocodrilos.

Entonces, digo, dándole al magín sobre aquella ocurrencia de una tarde de mayo del 99 por la que pasé gracias a mi irreflexion de estudiar la apriorística incriminación genérica de los delitos culposos a la ficha de seguridad de los epis en trabajos en altura; y como desde allí la vida o la suerte me llevó sin esperarlo a mi actual dedicacion de confesor espiritual de casulla y alzacuellos, que ejerzo, no sé si con mucho éxito pero si garantizando mi alimentación desde hace más de veinte años. 

Entonces, digo, no dejo de preguntarme, si mi ángel de la guarda antes de abandonarme y darse al alcohol y al sexo de pago, no habrá hecho otra de las  suyas y dejandome fluir al albur de mis arrebatos formativos, no habrá provocado que como entonces, estudios inútiles pongan brújula inesperada a mi desorientado deambular por la cincuentena. ¿Quién sabe?