sábado, 29 de julio de 2017

Ser libre no es poder elegir

Los hombres tenemos una expectativa racional
de poder ratificarnos
para no tener que elegir constantemente.

Por eso esperamos un mañana como hoy,
(no sé si es esperar mucho)
a que la lavadora siga enchufada
a que el interruptor encienda la luz como ayer.

Vivir constantemente optando
es insoportable, cansado y destructivo.

Por eso me duele que haya gente
cada vez más gente
en estos días de funambulismo y circo
que cada mañana tenga que elegir
de dónde sacar hoy la leche para sus hijos,
qué eventualidad meterá (o no) en su bolsillo los dos euros para comer
elegir, vivir eligiendo
sin que puedan ratificar
                   la soldada de ayer,


sábado, 22 de julio de 2017

Canciones contadas: Peor que el olvido Quique Gonzalez


No sé quien me dijo que lo mejor para olvidar era cerrar las historias, que de las puertas entreabiertas quedaba por siempre la esperanza baldía o la culpa acechante; de haberlo sabido nunca lo habría intentado, aunque quizá de haberlo sabido tampoco lo hubiera empezado.
Cada madrugada en la soledad del estío, me sobraban motivos para llamarte; me sobraban sombras con las que lidiar, poemas por escribir, mentiras que contarte. ¿Por qué no? ¿Qué pierdes con intentarlo? No hubiera dudado quedarme contigo otra vez. Peor que el olvido fue frenar las ganas de verte otra vez, peor que el olvido fue volverte a ver.
¿Por qué ahora? Me dijiste al reencontrarnos. Quise decirte que me arañaban los primeros rayos de sol de cada domingo en tu ausencia, te dije que recordaba tus besos de sal, recordaba cuando escribía versos invisibles con mi dedo por tu espalda. Perdóname, comprende que llamarte no fue sino matar los bandidos que me partían en dos el alma de un navajazo al amanecer. ¿Por qué ahora? repetiste ¿Por qué te marchaste sin decirme nada?
Y no supe que decirte ¿Como explicarte que a veces la duda te empuja desde el alfeizar a la nada? ¿Cómo explicarte que tenía el corazón en la garganta y que tenía la niebla en mis ojos como un otoño al desaparecer? Te vi tan hermosa sin mí, que renuncié de nuevo a intentarlo, Tomamos tres cervezas y un sorbo de añoranza, nos cogimos todo el rato de la mano, lloramos dulce y nos dijimos adiós. Peor que el olvido fue frenar las ganas de verte otra vez, peor que el olvido fue volverte a ver.



miércoles, 12 de julio de 2017

Dátrebil de Pedro Andreu. Opinión y Crítica

Vivir es huir, los protagonistas de Datrebil huyen, a veces de sus perseguidores, pero muchas más de su pasado, siempre hacia sus sueños. El libro debiera llamarse La huida que es el envés de Libertad. Huimos de la rutina domesticada como hormigas a cambio de migajas, huimos buscando utopías para olvidar realidades, huimos de las partidas con cartas marcadas, huimos hacia y contra el sexo abierto en canal que sustituya al cómodo misionero. Vivir es libertad, pero una libertad condicional, vigilada férreamente por un juez corrupto que constantemente nos pisa los talones. Vivir es escaparse.

Datrebil es un libro de literatura y muerte, de violencia, de traficantes de almas porqué cuando morimos qué otra cosa queda dentro de nosotros sino los libros leídos, las palabras no escritas, los versos por publicar. Los personajes de Datrebil, tienen literatura en su interior, andan por el alfeizar de la vida, con vértigo, a veces con miedo, andan con el miedo a poner un pie en el vacío, pero también con la atracción irrefrenable de poderlo hacer.

Siempre huyen, Son personajes secuestrados que se escapan para follar y por follar. Sexo y muerte; libros y música, infancia y frustración; adulterio y amor; esperanza y renuncia. Natham Barr y Bartleby renunciando a escribir. Jan Vravusa tocando al saxo en Cannery Row, Socrates bebiendo un Don simón y recitando libros de memoria para no recordar, Puerto Jericó, Knockemstiff, Chinaski y su puta madre. Tokio Blues; Kafka en la orilla.


Creo sin embargo que a Pedro Andreu se le escapan las mujeres. Los personajes masculinos están tan profundamente bien contados que al leerlos piensas con ellos, como ellos; sin embargo las mujeres siempre están al otro lado del espejo. Como cuando te quedas en silencio tras follar y te preguntas ¿Qué estará ahora pensando? Personajes apasionantes como Agus, Jota, Daniela, Tara, hasta Nicoletta esconden más de lo que muestran. De ellos sabemos todo, de ellas a penas nada. Daniela quiere huir; Agus quiere huir, Jota y Tara piden a sus captores un rato de libertad para follar, digo para vivir. Alicia huye por la ventana. Pero me faltan muchos trozos de sus vidas entre medio, me pregunto demasiadas cosas sobre ellas que hace que me despiste buscando demasiados porqués.

Andreu escribe siempre poesía (más aun cuando escribe novela) y a veces lo lírico se apodera de lo narrativo, pero que más da si está tan cojonudamente bien escrito. Qué difícil me parece (d)escribir tan bien (también) una secuencia de sexo salvaje sin caer en lo vulgar y al mismo tiempo tan arrebatadoramente sugerente y excitante. Es cierto que en muchos casos el libro se dispersa o más bien se desboca; hay páginas en las que se descompensa porque se nota que el autor se gusta y se encandila en imágenes sugerentes de las que no puede salir, pero merece la pena.

Hay mucha música y mucha literatura; mucha metaliteratura. Mucho detective salvaje en busca de autor, mucha referencia. Los personajes leen y escuchan, los capítulos tienen banda sonora. Salem y Bolaño; Amy y Nirvana; pero también Auster, Garcia Marquez y Carver, entreverados con páginas de sucesos y normalidad. Poetas nuevos, cine negro, series americanas de televisión. Tarantino y Chadler de la mano. Y todo ello engarzado sin estridencias en la trama vertiginosa de la historia que se cuenta.

En fin, no sé si Datrebil es un libro dentro de otro libro, un espejo roto, recortes de prensa, quizás un road movie, quizás esa pesadilla mezclada con sexo que te hace despertar sudoroso en una noche de verano, no sé si es una historia de amor o de desamor o un cuento de miedo; porno gore o poesía de tweet. Solo sé que con sus espirales y su belleza; su violencia y sus agujeros negros me ha tenido atrapado de principio a fin y a mi al menos eso me compensa los catorce euros invertidos.

******

Me sigue pareciendo increible que ponga una reseña de un libro y el autor se moleste en contestarme. Ya, ya sé que es parte del nuevo juego, pero que quereis que os diga a mi me gusta y me asombra a partes iguales. Todavía soy un carca cibernético.

https://twitter.com/pedroandreupoet/status/885090186174050305





PS_:
Puedes leer mi opinión al Secadero de Iguanas del mismo autor en este blog.
También mi opinión a su poesía en el blog de mi primo 
Y de paso os leeis los poemas de mi primo que está el hombre envidiosucho!!
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