miércoles, 26 de septiembre de 2012

Una especie de agorafobia moral.

paro

Desde hace un tiempo salgo con miedo a la calle.

me da miedo no encontrar el sol avergonzado

de las mañanas frías de otoño,

y cuando veo el hueco vacio

del mendigo de la esquina

pienso que se lo han llevado

dentro de una cabina como a José Luis López Vázquez

a una nave de esqueletos humanos.

Me da miedo encontrar más banderas

que arboles amarillos

me da miedo mirar las manos de la fila del inaem

con la tarjeta del paro como una hoja de racionamiento

tan arrugada, gastada y escueta

como la tristeza...en las pelis de blanco y negro,

a veces miro y cuento

y veo más sombras que personas

como si alguien proyectara dos sombras

o hubiera ya una persona de menos.

Me avergüenzo de llevar corbata

por si les ofende,

(ya sé que es una tontada

pero así lo siento)

y me cobijo en el gabán

para no existir durante un tiempo

demasiado tiempo

para ser el hasta luego que nos prometieron.

me descubro andando deprisa por la calle

hasta llegar al curro

donde alguien cuenta, con amargura

que a su hija se le ha perdido una horquilla.

lunes, 24 de septiembre de 2012

Comparaciones odiosas: Mala sombra y el descubrimiento de Kappa Danielson.

No sé cuál ha sido la carambola, el extraño nexo que me ha empujado hasta Jim Croce,la cuestión es que me he entretenido y he seleccionado esta canción en el spotify. Y de repente acodado en la barra del bar cuando ya llevamos un rato hablando, en esas conversaciones que se comienzan sin querer y duran toda la vida, te he dicho eso de…creo que te conozco de otro lugar. Me sonaba en español y he echado cien pesetas más en la Juke Box del bar para volverla a escuchar e intentar que regresara a mi memoria traducida y familiar.
Quizá haya sido la cuarta cerveza, tu mirada cansada, el otoño que empieza, pero en lugar de a Croce me ha sonado un Sinatra lejano, ¿Si no te tienes que ir te invito a otra?, te he dicho, Quizá me tenga que ir, lo que no sé es si voy a hacerlo. Los coches pasaban por la carretera secundaria con aire de domingo noche y la gasolinera reflejaba como en aquel cuadro de Cerdá. 
En el billar dos clientes antiguos escondían sus silencios tras los golpes de las bolas y en un rincón una universitaria de erasmus agotaba su cafe bajo el reflejo del correo electrónico. La dueña lavaba los últimos vasos, el pelo atado en una cola de caballo con mechas canas al modo de EmyLou Harris. ¿María tu sabes quien cantaba esto en español? Mocedades, lo cantaba mocedades. al escucharlo, te has reído a carcajadas, con una risa limpia que llevaba demasiado tiempo queriendo salir sin poder hacerlo.
Le has pedido a la dueña la guitarra que estaba colgada, esa que suelen usar clientes nostálgicos para tocar boleros antiguos y música de cantautor. Has afinado mientras bebías la cerveza directamente de la botella y me guiñabas un ojo como si nos conociéramos de toda la vida y no solo de hace quince minutos. Quizás fuera cierto que nos conociéramos de toda la vida.
Con un atrevimiento simpático le has comentado ¿Nadie te ha dicho que te pareces a Emmylou harrris? ella te ha contestado: tu sin embargo, así con la guitarra, eres igual que Kappa Danielson. Has tocado el Bad Leroy Brown con la voz rasgada más impresionante del mundo. La chica del erasmus ha dejado de teclear, Maria ha dejado tres chupitos de Jacky vaso corto y sin hielo a punto para brindar a su cuenta y los del billar han metido la blanca.
Te hemos regalado aplausos.¿Vendrás el domingo que viene? me has preguntado al dejar el chupito vacio en la mesa, la cerveza a medio terminar en la barra y la guitarra apoyada en la silla. ¿Puede ser? te he dicho y me has dado un beso en la mejilla, solo uno, a modo de despedida.Los domingos por la noche son malos para tomar la última en un bar de carretera, me ha dicho Maria al quedarnos solos… Me he despertado de golpe al descolgarse mi cabeza resacosa sobre el teclado, joder me he quedado sopa…
Con la prisa del que teme olvidar un nombre cuando le viene colgado de un sueño, he tecleado en el youtube Kappa Danielson y me ha salido esto.
http://www.youtube.com/user/Kappadanielson
http://www.kappadanielson.com/fr_family.cfm
Kappa Danielson – If I Let Go
http://www.youtube.com/watch?v=aB_TM5AvJP0



viernes, 21 de septiembre de 2012

El 30 : El autobús que nunca cogí

Hoy nos comunica nuestro amado alcalde que a partir del año que viene, el treinta ya no circulará más. Parece ser que no quiere que nadie ensombrezca las vías de su estrenado ibertren. Y bueno, yo creo que se merece, (el treinta no el de las barbas), cuatro líneas de este blog en consideración a lo que significó esa línea de bus en nuestra infancia y adolescencia de niños segregados.
Para empezar hay que decir que el treinta era el único medio de transporte que llegaba hasta las puertas de mi cole, cole como es sabido, de novena y casa retiro. Iba de Las Fuentes a Casablanca (no diréis que no tenemos barrios con nombres bonitos en mañilandia: Delicias, Ciudad jardín, Valdefierro, La paz, Almozara, Montemolín… una preciosidad) y entre tanto recorría el centro rescatando a mocetes y mocetas de carpetas forradas con la revista gigantes y recortes del superpop.image
El treinta me trae, retrae y contrae, no puedo evitarlo, recuerdos segregantes de esos tiempos felices, como cuando nos mandaban a una fila a los que cogíamos el bus del cole y a otra fila los que iban por su cuenta en “el treinta”. La gente que iba en el treinta era como distinta, más independiente, llegaban a clase tras el recreo del mediodía con los bolsillos llenos de flashes de naranja (mis favoritos), cromos sin abrir y tebeos recién comprados en la tienda de arriba a la que, ni en broma nos dejaban escapar a los que nos quedábamos a comer. Éramos los del comedor y ellos eran los del treinta.
Después fuimos creciendo, y la parada del treinta se convertiría en ese lugar mítico en el que las chicas del otro colegio segregado se subían perniciosamente su falda tres cuartos a medio muslo a base de dobladillos mal disimulados a la altura de la cintura. Da igual que fuera como un camión de tocinos apretujaos lleno de adolescentes onanistas de granitos blanquecinos y niñas extrañadas de su primera menstruación; da igual que casi no pasara nada más allá de tres miradas y cuatro palabras, lo importante era que, cuando empezamos a ir a bares con música alta, los que iban en el bus urbano saludaban “a anita o manolita que las conocían del treinta” y los que íbamos en el tres a sanjosé nos moríamos de la vergüenza solo de decirles hola. Esa eral la diferencia entre ser del treinta o del bus del cole.
Ya sé que los que estáis en contra de los coles segregados os estáis llenando de razones con todo lo que digo, y pensáis en nuestra infancia cruel y pajillera con más sotanas que faldas, pero yo no lo recuerdo así (lo de las sotanas digo). La verdad es que no participé de una adolescencia de ligues cogiditos de la mano, de rollitos en lo oscuro, ni notitas en el estuche, pero sinceramente tampoco lo echaba en falta. Antes de los quince estaba en otro mundo y después, cuando se pudo, tampoco subía a tomarme bocadillos al bar de moda para charrar con las chicas, sino al de al lado donde los bocatas eran más grandes ( al que por cierto luego fueron migrando el grupo de jovencitas de mejor ver ¿seria por nosotros?).
Recuerdo los dieciséis, como esos años en los que para mi las bicicletas empezaron a ser para el verano y en invierno me entretenía rayando en el pupitre las letras de las damnificadas estivales a modo de recuerdo (manía de hacer esquemas de todo), de repente, casi sin quererlo, me hice empollón, sonambulo nocturno y soñador de atardecer. Recreaba historias mirando por la ventana de la clase alta desde donde se ven los ponientes más bonitos de la ciudad y recuerdo aquellas tardadas con una especie de dulzura sepia. Por entonces que empecé a escribir poemas y cuentos.
Y que curioso aquellos ripios, babosos a mas no poder, me los empezaron a pedir con fines aviesos y contra todo pronostico, aquellos amigos del treinta que ya crecidos por aquellos tiempos, empezaban a festejar en serio mientras yo ni me lo planteaba.
Nunca participe en ritos colectivos de apareamiento, mientras pude nunca dejé de ir en el tres, mientras pude opté por ir hablando con mi amigo miguel durante tres cuartos de hora interminables hasta llegar, mientras pude nunca fui en el treinta.

viernes, 14 de septiembre de 2012

El estrapalucio de Cataluña

Mi familia política es propietaria de una parte de Cataluña (vale de una parte pequeña, si muuuuy pequeña, vale biennnnnn solo tienen un apartamento en la playa), por otra parte, tras pasar un par de meses largos cada año desde los siete, calculo a ojo que un 10% de mi vida lo he pasado allí. Me precio de entender catalán e incluso charlotearlo a partir de la octava voll damm cuando ya no solo se hablaba catalán sino que en mi veinteañismo lo intentaba con la lengua catalana (cierto es que en ocasiones excepcionales dado mi poco éxito entre el personal aborigen femenino en pasando Fraga). 
Mis amigos me consideran filocatalán, y lo soy, nunca me he sentido maltratado por ellos ni discriminado, jamás me he enfadado porque el camarero me cante la carta estelada-9en catalán, ni por supuesto le he dicho eso de que “ejtamos en ejpaña y se habla ejpañó” frase que me repatea, salvo que el camareta del motseny lo haya hecho a mala leche claro, que tampoco me enfado, simplemente me levanto y me voy… tras escribir en el libro de reclamaciones alguna mentirijilla en perfecto castellano como que lo baños están sucios o que de una banderilla de la barra me ha salido un gusano. (Si tiene suerte no pasa nada pero si tiene mala suerte y tiene una intoxicación General TaT (que dice mendoza) mirará hoja escrita por paleto español y cortará pelotas (lease cullons) a propietari maleducado).
Defiendo que los aragoneses deberíamos aprender muchas cosas de ellos… De vez en cuando me leo algún libro en catalán y dice mi mujer que soy el único espectador en verano del canal 33, todo ello como comprenderéis me cuesta el repudio irremisible entre todos mis amigos…en fin, que es por todo esto, que algunos de mis lectores que me conocen en 3D están esperando que me pronuncie “ahora” sobre la “algarabía” (tradúzcase por estrapalucio) de la diada de “tus amiguicos catalanes”.
He oído esta mañana tertulias, interpretaciones y conteos ridículos sobre si era o no la mayoría del pueblo catalán. Yo por mi parte no tengo ninguna duda. Creo que el 60% de los catalanes (o mas) creen en la independencia. Ahora bien, igualmente creo, sin riesgo a equivocarme que el 90% de la burguesía catalana pediría la anexión a Burrkina Faso si con ello supieran que mantienen su ridiculo estatus de clase, separados de esos charnegos a los que sabiamente han adoctrinado en el nacionalismo para que defiendan antes la patria que la clase social.
“Jordi Campuzano fill meu, si no tens feina es per culpa del de MadriT” no porque yo te pague 300, lo mismo que la escobilla del váter  de mi chocita en Pedralbes  (corríjanme cual es ahora la zona chic de barna).
¿pero bueno entonces tú qué opinas?
Primero que es mentira que en la España constitucional no quepa la independencia. No en el Titulo VIII por supuesto, pero si en el X en sede de reforma constitucional. Si 2/3 de la cámaras lo quieren se disuelven , las reelegidas lo vuelven a pedir y luego a referéndum. Lo que ha cambiado tras esta nueva “algarabia” no es que más gente catalana lo pida sino que más gente del resto del país está dispuesta a dárselo. A mi este estrapalucio me huele a cuando mi crio me pide 2 euros para cromos y me dice que si no se lo doy se irá de casa, yo le digo vete no te preocupes, y cuando ya está en la puerta me dice: “bueno dame uno y me quedo”.
Segundo que  yo soy laico y no discuto de religión ni de nacionalismo. Veo con el mismo respeto que alguien me diga que da su vida por la bandera, como que alguien me diga que se come a dios cada domingo en un trozo de pan o que si se suicida en Manhattan tiene derecho a un cielo con montones de vírgenes (¿No sería mejor un cielo con expertas que con vírgenes digo yo?). Lo único que le pido es que no me intente explicar eso que siente desde el punto de vista de la razón, en alguna de las antedichas cosas yo mismo creo, pero desde la fe no desde el raciocinio. Y otra cosa…si no es posible legalmente eso que quiere que no me llame fascista por decírselo que simplemente intente cambiar las leyes. Parece que somos fascistas los que creemos en las leyes y no somos nacionalistas ¿¿!!??
Tercero que si se termina reconociendo el derecho de autodeterminación, voy a consultar con mi suegro para establecer nosotros también el reino independiente de nuestra casa en la playa. Y si no, que alguien me diga porque Cataluña sí y nuestra secesión de Cataluña no. Luego, esto ya es otra cosa que estudiaremos con detalle, si nos conviene más reanexionarnos a España (porque con los zotes de nuestros mandatarios ejpañoles habrá que pensarselo), o preferimos la anexión a Jamaica que por lo menos beberemos combinados y fumaremos cigarritos de la risa. Yo sé que las hordas femeninas de nuestra familia encabezadas por mi suegra y sus fieles adlateres, mi mujer y mi cuñada, intentaran derrocar el poder, pero allí estaremos defendiendo nuestro régimen libertario masculino representado por la posesión del mando a distancia y la tumbona de la playa.
Pues eso, disculpen los creyentes  (rojigualdas o cuatribarrados me dan igual) el tono desconsiderado hacia su religión, pero con la que está cayendo o te tomas esto un poco a risa o sales con la AK 47 vestido de Bob Esponja pegando tiros a tanto político bobo integral.
PS-.No sé si poner de banda sonora el pais petit que “ el sol mai no esta prou segúr de haver lo vist” de Lluis Llach (mirar la versión que enlazo no la conocía !que majica!) o el cara al culo de un patriota un idiota de la polla record.

jueves, 13 de septiembre de 2012

Cómo escribir un aburrido cuento de mierda en 2000 caracteres.

Este cuento tiene que empezar por el fin. Cuando ella cerró el diario y la tarde cerró el día; cuando tras hacer la maleta, puso aquella carta anónima de amor sobre la mesa para que él, su marido, la encontrara al llegar.
¿Quizá te interese saber quien es ella? ¿De quién es esa carta de amor? A mi, os lo he de confesar las cartas anónimas de amor siempre me recuerdan al pesao de Manzanita y su puto ramito de violetas, así que olvidaros de ese final y seguid leyendo tras esta digresión idiota.
Es el momento de contarte que ella llevaba llorando toda la tarde mirando el cristal mojado por la lluvia, este es el típico truco para ablandar el corazón del lector evocando secretas canciones, como si la protagonista no pudiera llorar en un día soleado con la misma intensidad.
Venga una pregunta!!!, releed el primer párrafo y decid con sinceridad ¿quienes habéis pensado que la carta anónima de amor se la había mandado un amante a ella y quienes, por el contrario, que la carta de amor se la había pillado ella al marido y la dejaba sobre la mesa a modo de “adiós que te den”? Conozco un buen psicólogo de Gestalt que os podría sacar más de mil conclusiones “aquí y ahora” según vuestra elección (…a 100 euros la introspección claro)
Ya sé que los que me conocéis estáis esperando en este punto que llegue el muerto de cada cuento (…o en su defecto una descripción tórrida de escenas de amor adúltero). Pues si… efectivamente …porque lo que la había hecho llorar había sido una llamada que con voz seca le comunicaba una muerte.
-ya está ,ha muerto, ya no volverá a hacer daño a nadie.
Podría estar bien y acabar con un lánguido
FIN.
Si ahora lo dejo así, en plan que supergüay soy, la mayoría de vosotros pensará que vaya puto cuento de mierda nos ha endiñado este tio. Pero claro, hacer un final divertido requiere darle muchas vueltas al coco y ahora me ha entrado una soñera de muerte. Así que, daremos un bajonazo para acabar la faena:
…la llamada era de su madre que le comunicaba la muerte del cabrón de su padre. Ella se sentó junto el cristal llorando y recordando una infancia desgraciada, (aquí podéis inventaros historias de Dickens que quedan muy bien) ella abrió el diario y escribió lo que sentía y tras hacer la maleta, le dejó a su marido una carta de amor sin firmar diciéndole todo lo que le quería, pero que se largaba a Porriño al entierro de su padre y tendrían que dejar para otra noche lo de ir al  concierto de “Un pingüino en mi ascensor”.
PS-. Este cuento con otro título fue galardonado con el IV Premio villa de Porriño. El tema era “libre con desarrollo total o parcial en la villa que nomina el reconocimiento.”

jueves, 6 de septiembre de 2012

VERANO J.M. Coetzee Comentarios de una insularidad.

Imaginaos que varias de las personas que han pasado por vuestra vida son entrevistadas por alguien que quiere escribir vuestra biografia. La vecina que os echasteis de amante, la prima que alimentaba vuestros inicios onanistas, la madre de la alumna que siempre pensasteis que se os quería tirar, la compañera de despacho con la que tuvisteis una relación cuando se separó... Ese conjunto de entrevistas es formalmente Verano del Nóbel surafricano Coetzee.
Coetzee deja a varios que cuenten su vida, pero no engañarse, Verano no es una biografía. ya que la descripción de su vida ni siquiera es lo más importante. Tras un lenguaje sobrio y frío, como el personaje, nos habla de muchas cosas más: nos habla de la Sudáfrica del apartheid,habla de que bajo los adoquines del 68 no había arena de playa, de la parte del yo que se debe aportar en una relación para que sea algo más que una transacción afectiva en un momento de necesidad, habla de la soledad…coetzee
Que nadie busque, ni piense encontrar un lenguaje colorista, descripciones detalladas y brillantes, ni siquiera una crónica política posicionada de los tiempos del apartheid. Todo eso está, pero por debajo del hieratismo.
El libro a mi modo de ver es sobre todo, un ejercicio brillante de metaliteratura que llega a su punto culminante en el personaje de Sophie. Los tiempos del gran escritor como oráculo han terminado para siempre. Y es por ello,que se quiere describir a la persona que está detrás del escritor. ¿Se puede conseguir ese objetivo ambicioso? De eso también va el libro.

Sophie
¿Y sus diarios y cuadernos de notas? ¿Porque no mira allí en lugar de entrevistarnos?
No es posible confiar en lo que Coetzee escribe en ellos, no como un registro exacto de los hechos, y no porque fuese un embustero, sino porque era un creador de ficciones.
Pero y si todos fuéramos creadores de ficciones, como llama Vd a Coetzee Y si todos nos inventáramos constantemente la historia de nuestra vida? ¿Porque lo que yo le cuente de Coetzee ha de ser más digno de crédito que lo que el mismo le cuente?
No conocía nada de Sudáfrica, soy sincero, (más allá de que es el país de Charlize Theron, cuestión por otra parte de máxima importancia). Aquí se nos muestra la Sudáfrica de los 70 como un país “insular” dentro de un continente en conflicto.
También la insularidad de África en el mundo, la de Sudáfrica en el continente, la de Ciudad del cabo en el país, pero nada distinto a esa insularidad vital también llamada soledad que es el rasgo principal del personaje,  en definitiva la insularidad de si mismo en un entorno arisco y amenazante. 
Le amenazan sus amantes que perturban su anodina paz asexuada, la relación claustrofóbica con su padre, la relación voluntariamente fría con sus alumnos, la relación distante con su familia. Le amenazan sus utopías maltratadas por una realidad trágica y fatalista de un continente condenado de antemano. Para el fatalista la historia es el destino. Nada merece que se luche por ello, porque la lucha solo prolonga el ciclo agresión represalia. No, no era apolítico más bien era antipolítico.
Y es precisamente eso lo que quiere el biógrafo Vicent, encontrar nexos con el mundo, la búsqueda de personas que hayan unido al personaje de un modo peninsular con la sociedad a la que pertenece sin querer pertenecer. Cuatro mujeres y un hombre que sean un puente de enlace entre la isla personal y el continente.
Sin embargo él les contesta, desde su frialdad desencantada, y parece decirles ya he visto demasiado, dejadme en paz, de vínculos políticos, de compromisos amorosos, de afiliación a corrientes literarias, de formar parte de grupos cerrados, encasillados, anglofilos, negros, blancos, afrikaners… a los que no quiero pertenecer, no soy apolítico soy antipolítico Quizá por eso prefiere ser el otro, el de fuera, el eventual en los matrimonios rotos de sus amantes temporales, esas que cuentan su vida, la de él y las de ellas a través suyo. Yo quería que nuestra relación creciera y el quería que siguiera igual sin cambios.

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A veces creo que como a todo el mundo, te asalta la duda de saber cómo te definen los demás. “Yo no soy como la gente cree que soy”. Al final lo que crees ser, es algo insignificante, que solo sirve para alimentar tus frustraciones y con mayor o menor rigor para castigar o premiar lo que ves en el espejo. Sin embargo, seamos sinceros, lo que somos o creemos ser, no tiene nada que hacer en la lucha con lo que los demás piensan de nosotros.
El hablar de uno mismo y definir en público lo que uno cree ser, es bastante de jefe. Sin embargo luego vemos lo que los demás piensan de él, no solo sus subalternos, sino sus iguales y sus presuntos amigos y si lo supiera se le caería su mundo al suelo. ¿Pero sabrá está mujer lo que los demás van diciendo de ella? Cada vez me cae peor la gente que va anunciando como es y subrayando sus principios, es un poco un afán de ejemplificar con la propia biografía la vida de los demás y no lo soporto.
Todo esto va, ya lo sé, en contra de la “neorreligión de la autoayuda” que propugna eso de: “que más da lo que los demás piensen de ti, tu debes ser tú mismo y lo único importante es lo que tu pienses tu de ti”.
Cuestión distinta es la importancia que haya que darles a cada uno de los que opinan, si son sinceros o lo hacen por maldad o envidia, si el que habla es un ignorante o alguien que verdaderamente conoce de lo que habla…la máxima de que “los más mediocres son los más mezquinos” que dice un amigo mio, toma aquí especial importancia. Pero aun así, a mi modo de ver, todas las opiniones incluso la de los imbeciles construyen de una u otra manera nuestra imagen social y nos dan ese reporte que premia o castiga el yo que ensayamos cada día en sociedad.
Yo tenia un amigo en nazareth que hablaba mucho de si mismo como ejemplo y aun así un día les preguntó a sus amigos ¿Y vosotros quien decís que soy yo?
¿Qué contarían los demás de nosotros al biógrafo de lo que lo fuimos?

miércoles, 5 de septiembre de 2012

Justo Navarro: el alma del controlador aéreo o El sueño de Pamela Ewing.

Hay libros que uno lee y al acabar se te queda la cara de gilipollas. Te preguntas ¿lo habré entendido bien? ¿Hay algo que se me ha pasado?, ¿Levanté en la playa la mirada en demasiadas ocasiones del ebook para ver mamas jamonas y me salté algún detalle imprescindible de la historia? O simplemente soy lelo, como me dice mi mujer que me he vuelto desde que escribo y leo blogs.
A este autor, para mi desconocido, llegué de la sabia mano del Sr NaN, y como uno habita en una ciudad de provincias donde muchas bibliotecas (no todas) son más amigas de las sombras polvescas de grey o de autopromociones onanistas de babelia que de búsqueda de autores desconocidos, acudí a mi fondo pirata en busca de algo que echarme al magín de este autor.NAVARR~1
Sería mentir si dijera que Justo Navarro no me ha gustado. Escribe bien, limpio, sin estridencias. El argumento y el mar de fondo se desarrollan con interés. La historia es la vuelta a Granada de un controlador aéreo para el entierro de su primo hermano. A raíz de esto, se nos cuenta la historia de los Alibrandi, el autor rescata de su memoria retazos de su juventud que pintan en esbozo la vida paralela de las dos sagas de los Alibrandi. Una: la del padre del narrador, periodista deportivo (Ford en la memoria recurrente) y la otra la saga triunfadora y empresarial que queda en la Granada de sus tíos y sus primos.
Son vidas paralelas, reflejadas, deformadas la una en la otra (o la una a través de la otra), yo diría que son como esos espejos de los parques de atracciones que de en un lado estamos nosotros y en el otro se ve la misma realidad pero deformada. Pero que a su vez ves el espejo trasero que deforma lo deformado en una caja rusa de reflejos que te impide discernir la realidad de la sombra, quizá porque sean lo mismo.
Ese juego de paralelismos y entrecruzados; cuernos y muertes entre ellos mentiras y verdades sazonadas con complejos mal llevados, es el núcleo de la trama. El Alibrandi narrador/controlador prefiere seguir puntos en la pantalla que aviones reales desde lo alto de la torre de control. Así pasa también en la novela.
Y como canción de fondo una muerte lejana y familiar que se va descubriendo sin saber qué parte es realidad y cual nace de la inventiva recreada del narrador/controlador.
Hasta aquí todo va bien, ciertamente pretencioso en el juego de reflejos, mentiras y verdades, pero bien, libro muy bien escrito y todo lo dicho … pero de repente asalta al lector el efecto “me han arrancado hojas” porque todo se precipita de una forma alocada y para seguir con el símil aéreo el libro cae en barrena y se estrella irremediablemente con la palabra fin. Te queda un sabor de boca como el de aquella temporada de Dallas cuando bobby ewing muere y dicen en la siguiente que toda la temporada anterior había sido un sueño de Pamela Ewing (¿me han tomado el pelo un año entero?). En fin con complejo de que algo me he dejado de leer, algo no he entendido o todo esto es una paja mental.

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