martes, 10 de septiembre de 2013

Fue una puta mierda

Fue una puta mierda de noche, una noche quizá como cualquier otra, quizá lo peor es que no fuera distinta a las ultimas noches desde hace varios años, una tras otra, todas ellas. Cuando la descubrió deberían haber cortado, largarse, no intentar lo que parecía imposible, porque realmente lo era. Cuando le dijo que no le quería, que nunca le había querido, lo más fácil hubiera sido decir yo tampoco, e irse, pero no lo hizo ni ese día, ni al siguiente, ni cada vez que ella le insultaba y le rechazaba como excusa para no encarar lo evidente: que él lo sabía y ella sabía que lo sabía. Porque lo más fácil cuando no se afronta, se convierte en lo más difícil, y las decisiones que no se toman se encallecen, se perpetúan y vagan por las estancias como fantasmas de tristeza que todo lo envuelven.
Se cansó de bajar la cabeza, de andar en disimulo con amigos, visitas y conocidos y quiso rehacer su vida sin destruir la anterior, fue en vano; prefirió inventarse vidas paralelas en historias sin editar, masturbar sus sueños con imágenes cercanas antes que follar la realidad con desconocidas a sesenta euros. Escribió, solo escribió cuentos construidos con hachazos de palabras, con cuchilladas de frases, con degüellos de metáforas sobre fondo blanco. Dejó de leer porque los personajes huían de los libros como huyen las sombras en las calles heridas de las novelas de asesinos; luego dejó de soñar porque sus sueños se pintaban de rojo atardecer que matan más por la desolación que por dar fin a un día gastado. Y una mala mañana, dejó también de trabajar porque ocho horas eran demasiado absurdo para ser vivido sin querer. Y llegó a la nada.
Fue una puta mierda de noche, una noche quizá como cualquiera otra y dejo tras de si un hilo de añoranza de otros tiempos, cuando reía y el verano olía a pino joven y a mar en calma. Y escribió relatos breves y despedazados pegándolos como comentarios en blogs elegidos al azar. Se inventó una cuenta solo para ello y fue impregnando de angustia bitácoras que antes eran felices, que hablaban de novelas hispanoamericanas, recetas de cocina y vidas cotidianas; de hijos que correspondían a sus verdaderos padres y otras medias verdades tras personajes anónimos dos punto cero. Y la tristeza y la duda empezó a supurar pasando de un blog a otro, y como una desesperanza viral dio el salto invisible de la vida on line a las personas de carne y hueso y todos los que tenían blogs se fueron conociendo por la calle por una cara de noche mal dormida y pareja ausente. Hasta que un buen día, la gente dejo de escribir en voz alta y solo abría páginas en blanco rellenas de frases huecas que nunca subían a la red. Y los ordenadores fueron gripando sus letras y sus palabras hasta quedar en silencio y solo unos pocos se atrevieron a emborronar paginas con ripios que luego lanzaban por las ventanas y caían a peso como los suicidas de las torres gemelas y todo se fue irremediablemente a la mierda. Todo se fue yendo, llevado por un viento frío de septiembre que mezclaba la hojarasca y las gallinazas con versos destripados en la calle. Temblaron las jácenas, crujieron las vigas, quebraron los travesaños y se agrietaron todos los cuairones de las puertas viejas. Al final todo se fue llenando del polvo característico que antecede al colapso. Y la ciudad durmió o quizá murió anocheciendo para siempre.

10 comentarios:

  1. Me ha gustado mucho y que hayas sido capaz de incrustar jácenas me parece espectacular.

    Me ha gustado, en serio.

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  2. Lo leí anoche, desde el móvil, y me impactó.
    No digo más. Bueno sí.
    Plas plas plas (son aplausos.. ) :-P

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  3. y despues de "una puta mierda de noche" llego la mañana...¿y ahora qué?

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  4. ¡Hostia!

    Ritmo creciente de mal rollo hasta la sorda explosión... a todos nos hace falta un puta mierda de noche para tocar fondo y tomar impulso.

    Me quito el sombrero de papel ante tu relato.

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  5. Gracias a los cuatro por vuestros comentarios!!!
    De vez en cuando me salen estos cuentos, así crudos, poco corregidos y sin guisar.

    Mo, el último parrafo es una mezcla de palabras procedentes de los inicios de dos obras maestras "gallinazos" de garcia marquez en el otoño del patriarca y las "jacenas" del inicio de Camino de Sirga de Moncada, si no te has leido ninguno de los dos ya estás tardando.Queda mal decir de donde se aprenden las palabras, pero también es bonito recordar de que libro las has aprendido.

    112 que alegría volver a verte!!! ¿ya te han soltado de la carcel?

    Sr Revenido es verdad que de vez en cuando es imprescindible escribir cosas de estas para desaguar malaostia.

    Saramaga espero que el impacto no fuera hiriente... es solo un cuento.

    Abrazuchos

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  6. bravo bravísimo!! Aplausos!
    Me ha encantado este "cuento" y no he podido evitar recordar una mierda-puta-noche (quizás dos) en las que un "estoy loca por ti" tuvo como respuesta "el sentimiento es mutuo"... jajajaaj
    Ahora me rio, pero manda huevos, querido.

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  7. Reconozco que he tenido que buscar el significado de “jácenas”, por lo demás... me ha encantado

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  8. En momentos como éste los de Ciencias nos tenemos que rendir ante los de Letras.

    Ave, Maestro. Los epatados te saludamos con respeto.

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  9. Jajaja!!! Estoy en libertad condicional. Digamos que la vida vida real no me ha dejado tiempo para más.
    Por otra parte ayuda mucho no tener cobertura de tf, ni wi-fi, ni tv, ni otros tipo de enganche al mundo virtual.
    Ha sido lo que se dice "estar en Babia".
    Pero todo acaba:las temporadas buenas y las de mierda.
    Volveremos a vernos.

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  10. Muy ocurrente.
    ¿gripar letras?..ócurrente también.

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