miércoles, 15 de junio de 2016

¿En qué se diferencia el chopped de la mortadela?

Ya sé que os parecerá una tontería. Pero imaginaros a su madre, o a la doméstica del hogar, que para el caso es lo mismo (a las dos se tiraba su padre). Imaginaros, decía, a la buena señora preparando con amor el bocadillo de mortadela para su hijo. En esto de los bocadillos matutinos la vida ha cambiado una barbaridad. En mi infancia solo había dos posibilidades o eres de los que en tu casa bajaban a por el pan o te comes en el recreo de las once una piedra con mortadela en medio. Y hablando de disyuntivas ¿Cuál es la diferencia entre la mortadela y el chopped? No hablo de la mortadela boloñesa, sino de la nuestra la de aceitunas de toda la vida. Nadie lo sabe, ni la Wikipedia, porque son cosas importantes y esas cosas no salen en Internet. Volvamos a lo que estamos: la señora prepara a su hijo el bocadillo y lo mete en la mochila junto al libro de sociales y la caja de grafos del 2 y del 4 ¿existen todavía los grafos? Tampoco lo sé y lo busco en Wikipedia y me salen dibujicos de pelotas y rayas enlazados como los de Duncan Watts en sus seis grados de separación ¿Porqué me compraría ese libro? todos estamos separados por seis grados de relación. El mundo es un pañuelo. Yo rompía la punta de los grafos, como rompo las plumas, por eso no las utilizo y las dejo en un bote sin usar. Cambiar la tinta es un engorro y te manchas la mano, y te manchas la camisa y manchas las páginas de los libros, porque los grafos si se llevan sueltos en la mochila manchan los libros y los bocadillos de mortadela que a veces están envueltos en albal y a veces en una bolsa con una servilleta dentro. Cuando nuestro amigo llegaba a la parada los del otro octavo le miraban de reojo Tenía el típico cuello para dar collejas, no es que yo sea un violento pero hay cuellos que hay que collejearlos si o si. No lo hacían, claro, porque estaba su madre en la parada y le acompañó hasta muy mayor. Las paradas de autobuses de entonces servían para que los padres miraran a las madres con deseo como en las películas de destape del cine del barrio; sí, como en esas que tapaban los pezones con estrellas en los carteles, no sé ahora si se seguirá haciendo (lo de los padres,digo, no lo de las estrellas en los pezones). Cuando subía al autobús, al mínimo descuido, colleja que se llevaba. Y él los miraba como miran los polis: con profundidad, quedándose con sus rasgos, sin moverse, luego veréis porque os lo digo. Su amigo Marcos Martinez no podía defenderle porque él iba en el 4 y nuestro amigo en el 3; pero lo cierto es que aunque hubiera ido en el 3 tampoco le hubiera podido defender. En clase se sentaba en el final a la derecha. No en el de los gamberros sino en el de los invisibles y lentos, allí donde nunca llega la pelota en el beisbol, el right field que cantaba Peter, Paul and Mary. A mi me gusta peter, paul and mary. A nuestro amigo le dio por seguir el béisbol, porque en su casa no le compraban el Gigantes y entonces no se enteraba si tenía que ir con los Bulls o con los Lakers. La verdad es que nunca se enteró mucho del beisbol, mirad en interenet y ya veréis lo difícil que es enterarse, si uno tiene que ser de los Mets o de los Yankees. En el recreo los de octavo B del autobús se aproximaban a él. No un día por casualidad, sino todos y cada uno de los días de octavo, le daban un par de collejas y de un manotazo le arrancaban el mendrugo duro de pan con mortadela manchado de tinta y se lo tiraban al charco. Luego se iban a jugar al futbol riéndose de él. Nunca se chivó, pero les dejaba su mirada clavada como una fotografía indeleble. Ayer me encontraba yo sentado en mi oficina, y pensaba en esto. Mi mesa está al fondo a la derecha de un gran despacho con cristaleras. Siempre tengo folios manchados de tinta en la mesa y un bote con plumas que no uso, delante de mi cartel de director general. También tengo la foto de mi madre, la de mi padre no. Entró Martinez y detrás el candidato para el puesto de la recepción. Creo que era amigo de Marcos y según me había dicho lo estaba pasando muy mal porque le acababan de desahuciar y su hija estaba pillada por la droga. Le miré fija y serenamente como se miran los albumes de fotografías antiguas, tendría mi edad, le saludé amablemente como si le conociera de hace años y le comenté si le molestaba que pusiera una música de Peter paul and mary. La escuchamos y justo cuando dice eso de “They point at the sky and I look up above and a baseball falls into my glove”, justo en ese momento, saqué mi bocadillo de chopped y me lo puse a comer. ¿No sabrá Vd por casualidad la diferencia entre el chopped y la mortadela? le pregunté al individuo mientras lo repasaba serenamente y con una sonrisa en los labios como cuando se ve una foto antigua de algiuen conocido. El miró mi bocadillo reseco como con ganas de darle un manotazo, no lo hizo, claro. Y en qué se diferencia la ¿Liga mundial de la liga americana de béisbol? llevo tiempo mirándolo en la Wikipedia y no lo entiendo, es que las cosas importantes no salen en Internet. Estuvimos hablando un rato, luego nos levantamos y nos despedimos con amabilidad. Incluso, recuerdo, le di un golpecito cariñoso en su cuello pelado Mañana te contesto de lo del trabajo, le dije.

9 comentarios:

  1. Dáselo, pobre hombre, si da el perfil, claro, lo primero es lo primero. Mira que sacarte el bocata en plena entrevista, anda que...
    Pobre niño el de las collejas. Respecto a la mortadela, a mí me gustaba más sin aceitunas, digo me gustaba porque eso engorda como un demonio y ya no la como.
    Besos

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    1. Amiga vienesa, yo también creo que se lo dará. Y sacar el bocadillo en medio de la entrevista y darle una leve colleja al entrevistado será la unica manera de echarle en cara lo joputa que habia sido con él de pequeño.

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  2. Tiene un punto rancio que me pone el vello de punta.
    Jamás me hicieron bocadillo ni de chopped ni de mortadela y a por pan iba yo desde que tenía edad de comer bocadillo a media mañana.

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    1. Puede ser cierto, pseudo
      hemos caido
      en una sobrevaloración
      de lo ochentero,
      casi equivalente
      al menosprecio a lo ochentero
      que dispensan
      los nuevos gurus
      de lo político.
      Ambas cosas son un exceso

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    2. Yo nunca llevé bocadillo
      al cole
      Antes de salir de casa me
      zampaba
      un tazón de leche
      con miles de galletas
      con mantequilla.

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  3. Es todo rancio,
    que es la parte mala
    de lo sepia.
    Las falsas deudas que generan
    las frustraciones
    mal llevadas.

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    1. Hay quienes su vida
      no es sino
      el intento de superar
      las frustraciones
      de su infancia.

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  4. Que no se lo dé, el trabajo. Creo que es un asunto de la justicia poética del Universo, que se produce una vez de cada millón de veces.

    O bien, quizá sea lo más justo, que se ciña a los currículos, olvidándose de las caras.

    Pero dárselo para mostrarse a sí mismo que no es injusto por lo que le hicieron en el pasado sería ser injusto con los otros candidatos.

    El béisbol es una puta locura. Con esos deportas tan raros de los americanos de la parte central de América del Norte, no me extraña que prefieran hacer guerras.

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    1. jajaja el beisbol como causa de la tercera guerra mundial,no lo habia pensado.
      Pues me quedo con su teoría y su razonamiento, yo tampoco le daría el curro.

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