jueves, 7 de agosto de 2014

Fotos tristes al atardecer.

 

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Se entibia el aire, se adormece el día y las campanas amuelan el silencio con su impertinencia de letanía. Va oscureciendo, y la tarde se esconde tras el muro mientras las sombras naranjas juegan con los gatos y las chamineras.

Al fondo Peña Forca que como regla mellada perfila un horizonte de estío. Murmulla el rio que baja suave como el mes de julio esquivando piedras y estiajes hacia la tierra llana. Me apoyo en la baranda y pongo el separador en el libro que ya desemboca en un final predicho y esperado.

Huele a cena y busco el mar en una querencia de tarde adolescente de verano, cuando como hoy, las dudas y el futuro me visitaban como un mendigo disfrazado de invierno que recitaba el poeta a su burro.

Llegan mis hijos saltando, preguntando que donde estaba y me resulta difícil explicárselo, no vaya a ser que un día no lejano, en un intento de emularme, quieran bajar ellos también a lo profundo y a lo oscuro. “Dice la yaya que si quieres dos guebos fritos o lo que ha sobrado del mediodía” “Casi mejor los guebos con un poco de jamón ¿y vosotros?” Nosotros lo mismo que tú.

Abro la cancela que gruñe como un despertar de siesta y veo una nube de mosquitos que rodean la luz de la entrada que se me antoja el fanal de los pesqueros en las noches sin luna. Aun me da tiempo a respirar fuerte con los críos cada uno bajo un brazo que se me acurrucan buscando el calor o el cariño. “Anda llama a tu mujer, me dice mi suegra, que te han llamado del trabajo para no sé qué y dile que mejor que venga el viernes no le vaya a dar por venir mañana por la noche”.

Cierro la puerta y dejo fuera al día que queda ladrando en el porche como los perros hambrientos.

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6 comentarios:

  1. Es inútil, nunca será igual. Subí y bajé anteayer a buscar a mi hija a un pueblo en fiestas de por allí y recordé que en 1982, en estas fechas, cuando yo tenía más o menos su edad, "sabíamos" que el PSOE ganaría las elecciones generales de octubre, mientras la orquesta de las fiestas tocaba "Bienvenidos". A partir de cierta edad mirar atrás, a veces, creo que es paralizante, así que vamos a mirar hacia adelante. claro.

    Un abrazo

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  2. Muy bueno, me ha gustado mucho el relato. Esos guevos tuvieron que estar riquísimos.

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  3. Claro Jose Luis vamos creciendo poco a poco. Yo no soy de los valles tan solo un apegado.
    Pero cuando las dudas y las incertidumbres te van atando, estos paisajes sirven de medicina que te permite escaparte por la gatera y seguir plantando cara cuando llega el otoño.
    Un poco lo mismo que era sentarse en el espigón del puerto viendo caer el día cuando saltar a los veinte era un mar sin referencias.

    PS-. Este año no he subido en fiestas por tu pueblo (o es bajado) por aquí yo no me aclaro si subo bajo.

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  4. Muchas gracias Aquello,
    la vida se va haciendo de cosas sencillas como unos guebos fritos con jamón en condiciones.

    Por cierto la M4 es sin duda mejor para disolver reuniones de idiotas, pero a la AK47 le tengo un cariño añoroso de los tiempos en los que fui cura guerrillero.
    Ay es verdad, cuando lo conté tu todavía no venías por aqui.

    http://elchicodelaconsuelo.blogspot.com.es/2011/11/un-reportaje-de-nicaragua-y-mis-fotos.html


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    Respuestas
    1. Me dejo el humor al lado porque esa frase encierra una verdad lapidatoria.
      Un saludo.

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  5. También yo soy un apegado. Realmente he vivido de manera igualitaria en cuatro sitios, así que no me siento especialmente de ninguno, pero me gusta subir (desde Binéfar o Zaragoza sí es subir, como sabes) y a mi mujer muchísimo más, y, de rebote, a mi hija también. En fin, aquellos veranos.

    Un abrazo

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