jueves, 26 de julio de 2018

El Reino Emmanuel Carrère Opinión y Crítica



El reino es un ladrillo de libro, más de quinientas páginas con más desorden que orden y más de dialogo justificativo interior que de clase de historia. Es un libro farragoso, que en ocasiones cae en el pozo del más terrible aburrimiento, de una presunción de erudición vacua y casi siempre dudosa y que he tardado más de un año en leerme. Y después de decir todo esto ¿cómo os cuento que me ha gustado?

Lo más probable es porque Carrere es un excelente escritor. Porque ha encontrado un estilo de novela propio que me gusta en el que la historia se constituye entre lo que quiere contar y una especie de make of de cómo ha venido escribiendo (y viviendo) para contarlo. El escritor como personaje y la historia de cómo ha escrito el libro como hilo argumental.

De Carrere me había leído El adversario, un libro crudo (y que me encantó) que explica como se puede convivir con la mentira de manera cotidiana, cómo se puede explicar el mal y el delito más infame desde un punto de vista externo que lo trata de entender. En España el estilo de ese tipo de autor que cuenta como escribe la novela a la vez que la cuenta podría ser Cercas. A quien le pillé mucha manía con Soldados de Salamina y sobretodo sus homilías dominicales en El Pais, pero que sin embargo luego me cautivó con Las leyes de la frontera y Anatomía de un instante.
 

El reino, según yo lo veo, se lee a tres niveles y partiendo de tres preguntas
1.- ¿Si todo es tan absurdo como es en la religión, por qué creen los que creen y participan en esoterismos de difícil digestión para cualquier persona con un grado crítico medio?
2-. ¿Es Jesús un personaje histórico contrastado cuya vida sirva de argumento a una religión con dos mil años de antigüedad?
3-. ¿Como se escribieron los textos que sirven de base ética a tantos millones de personas? ¿Quiénes fueron los primeros cristianos que escribieron y difundieron el nuevo testamento?

Y es aquí, cuando se mira a sí mismo con perplejidad del ex devoto, cuando el autor se pregunta más o menos ¿Cómo yo que soy una persona racional pude creer firmemente durante años en gilipolleces como que hay espíritus que conviven en mi casa conmigo y que los que se mueren resucitarán y que si pienso muy fuerte cerca de una estatua de escayola y se lo pido evitaré que se caiga un avión del cielo?

¿Dónde está el origen? ¿Quién fue Jesús? y quienes fueron los relatores y apostóles de su vida que consiguieron que se difundiera por el mundo hasta el punto de ser hoy una de las grandes religiones.

Carrere empieza con 100 páginas muy buenas, excelentes, contando sus dudas, cómo la religión le ayudó en medio de una crisis personal, la religión vivida en su primera persona con toda su crudeza y parte de ridiculez. Pero también con coherencia ética y moral. Le busca el sentido en Jesús de Nazaret y sobre todo en como comenzaron contando y difundieron los primeros seguidores la vida de Jesús como base de un dogma moral estructurado

Es en este punto cuando el Carrere historiador investiga a Mateo, Marcos, Juan y especialmente Lucas cuando se encasquilla y es en este punto donde hace que Pablo se convierta en personaje central como tornavoz necesario para difundir la visión del cristianismo que él tiene. Pero es esa sobrecarga de datos y libros leídos es lo que hace que el libro se le vaya de las manos. Por decirlo de alguna manera: Carrere no sabe dónde meter tantas historias como tiene para contarnos.

Es un libro de dudas, planteadas casi nunca resueltas. Es un libro abierto. Tiene la virtud de meternos en los años 50 después de cristo. En el imperio romano y la estrafalario de que en un rincon perdido del basto imperio romano nació un niño dizque en una cueva que aun muriendo antes de los cuarenta logró cambiar el mundo o que otros lo hicieran en su nombre.

PS.-Abro una carpeta y me encuentro este post escrito hace meses y sin colgar. Se me había olvidado. Empiezo a vivir en un caos bloguero absoluto. 


4 comentarios:

  1. Es un ladrillo pero sí ...tiene algo que a mi me impidió abandonarlo.
    Jamás lo recomendaría, a nadie.

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    Respuestas
    1. Las cien primeras páginas me encantaron, sobre todo por todas las referencias al adversario que me entusiasmó.
      Después es un rollete que solo revive de vez en cuando y al final se te queda una cara como de sí pero no.
      Abrazos.

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