Tu me llamas amor yo cojo un taxi
Si tu me dices ven lo dejo todo
Te doy una cancion de madrugada
endecasilabos de cinco besos
y un tuit.
"En esta tierra (en este blog) mentimos para ser felices.Pero ninguno de nosotros confunde la mentira con el engaño"
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sábado, 15 de abril de 2017
viernes, 31 de marzo de 2017
Cuando llega la bajamar
Vivo en tiempos de extrañeza, de horas atrasadas y sed de blog. Miro lo que me rodea con ojos de niño chico, con la estupefacción primera que pinta nuestra adolescencia ante lo que no entendemos y que seguiremos sin entender cuando crezcamos y descubramos que simplemente no tenía sentido.
Quisiera escribir de mil temas y de ninguno. Miro a la izquierda de lo que leo y a la derecha de lo que trabajo buscando inspiración. Miro el espacio casposo que me rodea y sus partidas de trileros con cartas marcadas, escucho millones de palabras huecas retroiluminadas, efectistas que solo contribuyen a hacer aparente lo evidente. O sea nada.
Me gustaría tener un algoritmo que me intuyera con acierto como las daily mix del spotify, y que me dictara lo que corresponda cuando las musas sean solo una parada del metro naranja. Y es que este noviembre ha sido demasiado largo.
En muchas de estas tardes en las que la tibieza se hace princesa durante el interregno entre el invierno y el soponcio, me recreo pensando que esto de escribir solo hace lindero con la pedantería y el solipsismo, tan solo eso; y dejo de atribuirle poderes esotéricos ni vocaciones libertadoras que no tiene.
Y es que escribir en voz alta es tan solo la forma contemporánea de demandar besos como cuando entrabas en el bar a enrollarte con quien fuera tan solo para saberte o cuando ahora de mayor, vendes tus horas a cuarto y mitad para pagar el coche que te lleva al trabajo.
Miro la bajamar de estos días sentado en el malecón, imaginando igual que Ismael la parte acuática del mundo. Tanto la he repudiado que temo el tiempo en que la añore: ese tiempo en el que me pare ante tiendas de ataúdes soñando con cruzadas en países lejanos, ese tiempo en el que ande tan cabreado con el mundo que pisotee el bombin de adlateres que gastan su decencia en Fuerteventura en los yates de especuladores, proxenetas y vendedores de armas.
No veáis en estas líneas banderas blancas, tan solo cansancio. No veáis barcos hundidos tan solo sobrevivientes ilusionados con quemar los pecios de la nave vieja para hacer sardinas en islas desiertas.
Voy a coger aire, gritar fuerte, callar mas rato para que me deje el tiempo bastante para seguir escribiendo.
jueves, 16 de marzo de 2017
Luis Sepulveda. Opinión, admiración y banderas rotas
Luis Sepulveda
ha conseguido escribir un libro solo. Sus cuentos, todos sus cuentos, se unen y
se refieren, dictan el mismo argumento siempre, están hechos con los mismos
mimbres. Luis Sepúlveda escribe del sur, el sur de los que siempre pierden las
guerras y ganan las razones, el sur de las banderas rotas.
Consigue sin
quererlo que sus paisajes se parezcan a sus novelas, a sus cuentos, a su poesía
disfrazada de prosa. Porque esa sombra de lo que fuimos, de lo que quisimos,
por lo que luchamos y perdimos, esa sombra digo, va uniendo las aventuras y los
desencuentros, las noticias del sur y los diarios sentimentales, los viejos y
los perros que siempre salen en sus novelas, el amor de trinchera.
Y la memoria,
siempre la memoria, la de Verónica que se diluye en el dolor y en la tortura
para no tener que llorar más fuerte. La memoria del abuelo en tierra de fuego.
La memoria histórica que no es sino la desmemoria como tributo a pagar por la
paz. Porque en última instancia todos cambiamos nuestros nombres a lo largo de
nuestra vida aunque en el dni siga poniendo el mismo. Quizás todos terminemos
exiliándonos en la patria de nuestros recuerdos.
Sepúlveda
escribe de trenes en su último viaje, de la ilusión de poner en marcha viejas
locomotoras. Los trenes como rebelión contra los invasores, como argumento para
revivir en medio del desierto, como escapatoria cuando los generales rompen sus
espejos; el tren del niño que prefiere siempre ponerse del lado del ladrón que
del policía, es decir, del guerrillero antes que del imperio en la simbología
mítica de nuestro chileno alemán, de nuestro asturiano patagón..
Sepulveda
escribe de amor en la batalla, ding dong ding y escribe de Ahab aunque parezca
que hable de Moby Dick y sus ballenas. Porque también la izquierda anda sobrada
de generales, de locos que embarcan a sus pueblos en viajes temerarios hacia
utopías vestidas de uniforme aunque sea de rojo.
He puesto
sobre mi mesa todas las banderas rotas que cantaba mi paisano Labordeta para
reivindicar la honradez de los perdedores. Quiere contar historias de héroes
cotidianos, los niños que ya no salen en la foto de las favelas, delincuentes
que pierden su nombre en el mundo del fin del mundo, donde es más importante
una historia bien contada que una historia verdadera, donde no se pregunta
porque se han olvidado casi todas las respuestas.
Me he leído de
trago otros cinco libros del chileno y ando resacoso; con esa dulce resaca
adúltera de las noches eventuales e imposibles. Realismo mágico contemporáneo,
beber Jack Daniels, leer a León Felipe, perder guerras. Todos los exilios duran
demasiado y todas sus novelas se me hacen demasiado cortas, porque querría
nunca dejar de leerlas.
Desencuentros,
La lampara de Aladino, Ultimas noticias del sur, Historias de aquí y de alla,
Nombre de torero. Algunas me han gustado más que otras, algunas mucho, algunas
sobran, pero en mi recuerdo todas han perdido sus fronteras porque se me
aparecen como un libro solo, único, maravilloso y genial.
Otros posts sobre Luis Sepúlveda en este blog
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miércoles, 8 de marzo de 2017
Un libro de Sepúlveda y 7 fotos de marzo
sábado, 25 de febrero de 2017
El cardiologo, mi mujer y otras cosas de ... Un episodio de lanueradelaconsuelo
Hay cosas que
son de primero de matrimonio y si no las tienes claras suspendes y te devuelven
a corrales echando leches. No hablo de temas como “ayer vi a mi ex y me saludo
muy efusivamente, creo que se ha divorciado”. Tampoco hablo de “ayer tuve que
ir con unos clientes al puti pero tranquila que yo me quede en la barra echando
unas cervezas hasta que bajaron” estoy hablando de cosas serías de verdad, muy
serias como “nunca vayas al cardiologo acompañado de tu mujer” ¿he dicho nunca?
Lo correcto sería decir jamás de los jamases.
Ya sabéis
adorados lectores que de tanto en tanto caigo en ataques asfixiantes de
hipocondría: recordareis aquel momento en el que me notaba desigual y no paré
hasta lograr que mi amigo, el doctor F ahuyentara mis fantasmas con un tacto
corporal callejero y una comprobación radiologica para la (des)verificación de
mi desigualdad.
Pues eso fue una
broma comparado con mi dolencia actual y es que de un tipo a esta parte tengo
“opresión”, como lo oís opresión total. No, no son taquicardias, ni ventosidades
mal canalizadas; no son pinchazos ni arcadas sino la sensación de que ni los
pulmones ni el corazón me caben en la caja torácica, como lo leéis, a ver si me
consigo explicar, es como si lo que está dentro de las costillas pujara por salirse
fuera. Ya sé que es raro, pero desde hace un par de meses siento opresión y yo
la siento y ya está. Tengo opresión.
Mis
hipocondrias siempre tienen su recorrido. Fase de detección y verificación caracterizada por hacer preguntas
indirectas a lo Gila a mi equipo médico habitual. Oye F, si yo te preguntara qué
sucede si tienes opresión ¿tu que me dirías? que eres gilipollas y que no te
pongas como un cerdo comiendo y se te pasará. Vaya mierda de médico eres tu. La
segunda fase es la de masticación y regurgitación
de la enfermedad caracterizada por
un estado mohino y alicaido. ¿Qué te pasa ahooooora? Nada, nada ya te enteraras
en unos meses cuando me lo diagnostiquen. Pero chico estás tonto ¿Qué te
pasa? ¿Has hablado con F? Sí y me ha
dicho que no coma, yo creo que me oculta algo. Te habrá dicho que no te pongas
como un cerdo de comer, no que no comas. Exacto ¿Cómo lo sabes? ¿Habéis
hablado? Seguro que habeis hablado ¿qué te ha dicho que tengo?¿Es grave? Anda
quita la ropa del tendedor antes de que llueva y se te quitarán todos los
males. Mejor me siento que tengo opresión ¿Qué tienes qué?...Opresión.
Tercero acudir a la consuelo. Mama nadie me
hace caso, pero tengo opresión. ¿Qué tienes qué? (la consuelo es tremenda por definición).
Madre mia, la hermana de la tia X se sentía rara el mes pasado y anteayer la
enterraron. Mamaaaaa que yo no me siento raro, solo tengo opresión. Es que
comes una barbaridad, te tendrías que moderar. Hoy comete las judias con oreja
y chorizo que te he hecho, pero a partir de mañana dieta. Y llama a tu amigo P,
el cardiólogo, y que te haga unas pruebas. Pero el Dr F me ha dicho que no es
nada. Qué se sabrá F si no es especialista, tu vete al cardiologo que la vecina
del segundo no quería ir y ahora le han tenido que poner un marcapasos. Te echo
un para de cazos más de judías ¿verdad?, no se van a quedar en la perola para
tirarlas.
Y aquí entra
en juego mi variado elenco de amigos médicos. Sostiene Viveiro con maldad que
esa es una de las causas de mis hipocondrías que tendrían que quitarme la
tarjeta del seguro privado y mandarme a la mierda mis amigos médicos cada vez
que les llamo. Pero ellos me quieren y además me valgo de triquiñuelas como
invitarlos a cenar para sonsacarles información de mis males. Esta noche he
quedado con F y con P para cenar que hace mucho que no los veo. ¿Pero tu te
crees que soy tonta? has quedado con ellos por la chorrada de la opresión. Y te
vas a poner como un cerdo de comer jabalí y corzo y albóndigas de ciervo y
claro luego les dirás que tienes opresión.
Día siguiente:
me ha dicho P que si me voy a quedar más tranquilo que me pase por la consulta un
día y me hace pruebas de la opresión. Que paciencia tengo que tener contigo
ponte a escribir en el blog y deja de mirarte, desde que no escribes creo que estás
mas lelo todavía. ¿Pero si antes me decías que el blog era lo que me volvía
lelo? Anda sube la compra del coche y no me contestes. Otra vez me noto la
opresión me voy a sentar; si sigo así el mes que viene llamo a P, Que te voy a
aguantar un mes más no te lo crees ni tu. Ahora mismo le pongo un guasap. Que
ya te vale que tenga que llamar yo a tu amigo como si fuera tu madre. Mira, me
dice que vayas mañana a las diez cuando termine, lo malo es que no te puedo
acompañar porque tengo patinaje. Tranquila que ya voy yo solo y caerá sobre tu
conciencia si me da la opresión conduciendo. Pero si llevas dos meses con la
opresión que tontada te va a pasar mañana.
Y allí que me marché solico a un hospital de estos de nuevo cuño con arquitectura new age y jóvenes recepcionistas que hacen revivir a los muertos. Me preguntó mi edad, mi domicilio (ya, ya sé que se lo pregunta a todos, pero a mi me hizo ilusión) y todo iba bien hasta que preguntó la causa de mi visita. La opresión señorita, la opresión. Vd es el amigo del Dr verdad? Y dejó escapar una sonrisilla cómplice que yo atribuí a mi seducción y sospecho que ella a la chanza que generan los locos de atar. Espere en la sala que el doctor lleva un poco de retraso.
Esperé un
cuarto de ahora. Yo inmiscuido en si me pincharía o no; tacto rectal no creo
que me hiciera eso solo se lo hacen a Viveiro para su mancillada próstata.
Cuando sutilmente sentí una visita femenina que se sentaba a mi lado. Ya está,
la recepcionista que viene a darme conversación, pensé. Cariñó hacia mucho frio
y paso del patinaje no me voy a perder el espectáculo. La nuera de la consuelo
con su inigualable sonrisa malebola argggg !!
Sale el
doctor, besa a mi mujer, pasa, pasa ahora estoy contigo que tengo que salir un
segundo. Dentro me esperaba una amable enfermera con rasgos mexicanos y
hechuras de la asistenta de la Srta scarlata, es Vd amiguito del doctor,
desnudese de la cintura para arriba no mas, mijo. Oiga oiga que soy un hombre
felizmente casado, que solo vengo por una leve opresión. Sra puede pasar, no se
quede fuera, al doctor no le molesta que entren los familiares y menos ustedes.
Enseguida vi que entre las dos nació una inmediata complicidad propia del sexo
femenino. Y mientras expresaba mis protestas me di cuenta que la descendiente
de Pancho Villa blandía en su mano derecha un juego de electrodos de todos los
colores y en la derecha una cuchilla de afeitar con la aquiescencia sonriente
de mi esposa. No os voy a mentir que en ese momento sentí una inconfesable
simpatía por el indeseable de Donald Trump pero dada la imposibilidad de
construir muros entre la chamaquita y un servidor tuve que sucumbir.
Uy cuanto
pelito, tendré que rasurarle. ¿Qué tiene que qué? que yo solo vengo por una
opresión oigame mija. Dije adoptando su jerigonza buscando en balde su
complicidad. Pero adonde va oiga. Que luego me salen los pelos como escarpias y
me pego un mes rascandome como los monos del zoo. Si no se agarran loscables no
sirve de nada la pruebecita del esfuerso. Siga, siga con lo que me gustaban a mi
los hombres sin pelo y acabar con este
gorila, dijo mi mujer. Todavía estas a tiempo guapa. No me tientes.
Que divertidas
son sus conversaciones merese la pena haberme quedado para ayudar al doctor.
Vaya, ahora la abuelita de Paulina Rubio se cree que esta en una telenovela,
será posible. Pongase esta redecilla ñor. ¿redecilla en la cabeza? jajaja noooo
en el cuerpo como si fuera una camiseta. Oigame que vengo por una opresión
o-pre-sion y para eso no hace falta vestirse de drac queen. Jajaja que grasioso
es el sr esto es para que no se muevan los cablesitos cuando corra- ¿correr? ¿A
dónde?
En esto entra
P, y se une a las risas de la mexicana y de mi mujer que no les cabía un pan en
la boca y ya obraba movil en riste dispuesta a inmortalizar el momento Oye tu
en qué equipo estás matasanos. Dele la barriguita a la Sra para que le haga una
fotito frontal bien echa. Estaba claro se habían conchabado los tres contra mi.
Súbete a la cinta que le doy marcha. Aquello empezaba a correr, yo con los
cables y vestido como jorge javier en una despedida de soltero, aquello corria
más. Los tres partidos de risa. Corría mucho más. Estas bien??? de puta madre
no te jode, venga un minuto más.
Bueno ha
salido bien. Y la opresión de qué es?? pues ni idea pero del corazón no. Y en
esto que mi mujer saca a traición del bolso mis últimos informes médicos del
trabajo, anda échales un ojo que tu amigo no te los quería enseñar. Pero tio,
tienes el colesterol fatal, claro te pones como un cerdo de comer. Te voy a
recetar una pastilla y te la tomas todos los dias.¿pero eso que tiene que ver
con la opresión? Nada, la opresión son chorradas tuyas, pero esto del
colesterol si que es importante. No se si veiais a Rodríguez de la Fuente y las
hienas, pues la sonrisa de victoria de mi mujer se parecía mucho a ellas.
Inmediatamente
llamó a mi madre que le detalló todas las personas que se habían muerto el
último mes por el colesterol, llamó a mi
suegra, a mi cuñada y le mandó mi foto y creo que contrato una cuña en la radio
para anunciarlo porque llevo tres dias dando explicaciones a todo el mundo de
mi visita al cardiologo. Si vale, soy un pardillo es de primero de matrimonio
no vayas nuca con tu mujer al medico NUNCA ¿pero qué hubierais hecho vosotros
si hubierais tenido una opresión?
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