martes, 16 de febrero de 2016

Los momentos ridículos

Hay momentos ridículos y sobredimensionados que solo alcanzan la plenitud de su idiotez años más tarde, cuando, sentado frente al pasado, los recuerdas tan minúsculos e injustos como realmente fueron. Injustos por haberte robado tiempo, injustos por regalar a enterradores segundos de tu vida, injustos por haberse enredado sin permiso en tu trasiego de ir viviendo.

Quien no escribe olvida, pero quien recuerda revive aun sin quererlo. A lo mejor los días aciagos no merecen estos tres ripios que escribo hoy y que me permitirán rememorarlos mañana. A lo mejor no merece la pena escribir sobre ello por muy atractivo que sea gritar en anónimo y desaguar la inundación que me ahoga.

Si escribo es por poner las tontadas en su justa medida, porque cuando escribo río y al acabar la frase me hago más fuerte, si no lo era ya antes. Que gran poder representa poder reir a dientes llenos frente a la petulancia efímera, cuanta envidia genera ver jugar al niño con su pelota de trapo, mientras tu te aburres con tu balón de reglamento. Solo la salud nos puede robar las pausas.

Quien no se sabe comparar ignora, quien no mira el entorno solo tiene espejos, quien siempre ha vivido con guardaespaldas nunca sabe de un beso de improviso y vive temeroso de quien se le acerca por si le mata. Hay quien se emborracha tanto de desconfianza que le abruma el abrazo y el contacto cercano y eso es una putada, joder y hasta me dan pena.

Siempre he pensado que hay ricos a los que les jode que no les envidies, mira lo que son las cosas y por eso te envidian a su vez silenciosamente.
Ya estoy más tranquilo, veis. Cuanta libertad poder vestir lo que sientes con palabras.


7 comentarios:

  1. Hoy te aplaudo con las manos, los pies, las orejas y con todo mi ser. Pero sobretodo con el corazón.

    A veces estás tan sembrado que asustas, niño.

    Gracias

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  2. "Al acabar la frase me hago más fuerte". Estás muy fino. Estás como esos ciclistas el día antes de la primera estapa de montaña del tour.

    (Lo del doping es otra historia: mea en este bote, por favor)

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  3. Gracias mil compañera ¿Cómo va ese nuevo arranque del perrunismo?

    Revenido, más bien estoy como el ciclista que llega a meta tras pegarse una galleta bajando el puerto de montaña

    abrazuchos

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  4. Cuanta sabiduría hoy en tu casa, me quedo repasando por si se me había borrado algo con el roce de la rabia que no envidia que me provocan quienes teniendo para diez vidas precisan estrujar las otras.
    Un beso

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  5. Qué bonito todo,en especial la última frase.

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  6. Que comes últimamente? madre mía que productividad...y de la buena. No puedo seleccionar una frase, lo he intentado, me quedo con todo el post. No sé de qué demonios hablas, pero lo hablas muy bien.

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