sábado, 15 de octubre de 2016

La chica que silbaba canciones de Dylan y Sabina

A mi a Dylan me lo presentó Cass,
la chica más guapa de la ciudad,
aquella noche, borrachos
que volvíamos a casa
como ángeles flotando
sobre la nieve.
Ella lo tarareaba en un inglés
pendenciero
antes de existir el bilinguismo
entre los dos.

Al pasar, muchos me miraban
con una envidia mal disimulada;
¿Cómo explicarles que solo nos acompañábamos
a casa ,
cómo contarles que solo me premiaba con su sonrisa de sábado?
No la amaba porque ni siquiera
imaginaba soñarla.

Cass con sus silencios en el camino
me dictaba futuros poemas
que rimaban en asonante
con sus guiños
y sus piernas morenas.
Yo de regreso, le contaba
historias de novias vascas
que a ella le importaban una mierda.
y para hacerme cabrear canturreaba irónica
salteando los versos de Dylan con Sabina.

Cass me escuchaba como si hablara;
como si me reprochara con su mirada callada
nuestros aires de perritos derrotados,
y mi look de cantautor
¿Te sigues tirando a esa pija venida
a menos? Me preguntó
No te pega.
Onceupon a time you dressed so fine
y seguimos andando sin subtitulos
dando patadas a un guijarro
que hacíamos rodar del uno al otro
como dos niños chicos.

¿Alguna vez has pensado en simular
un suicidio para desaparecer,
leer tu esquela en el periódico del sábado,
ya lejos
mientras follas en la cama con una mujer madura?

Cass hacía preguntas como esas,
de sopetón, colgando la respuesta
en la percha del último soplo de viento
mientras tú sopesabas
si abrazarla o huir despavorido.

Aquella noche tenía una mirada especial
de niña mala
empezó a torear con un bolso al autobús
como en la canción de Sabina
y de repente me empujo dentro de un fotomatón.
Se pintó los labios en el espejo
echó varias monedas
me beso como si no me conociera
y pusimos caras divertidas de alegría y tristeza.
Se me tiró a horcajadas
mientras la maquina escupía fotos
como cuando ganas en las tragaperras
pero estas harta de la vida.

Me sonrió al terminar,
¿nos vamos?
no dijo nada más,
yo menos
silbó hasta casa la última estrofa de Dylan,
y al llegar me dijo adiós.

Me desperté abrazado a su ausencia
y recordé en el duermevela canciones tristes
que me dictaba algún poeta muerto desde el lado oscuro del camino.-
Heardthe song of a poet who died in the gutter
I'm on the dark side of the road.

A los días abrí el periódico
buscando si habían hallado muerto
al niño que fui
Solo encontré una nota
justo en la parte baja de la página par
“muere una joven atropellada por un Chevrolet
conducido por un repartidor de cocacolas
le llamaban Cass”

Ellos le siguen mandando
violetas a direcciones inventadas
el dia de su aniversario,
yo sin embargo
la veo simulando su suicidio una noche más.
la veo follando como una diosa
lejos,
en la cama de un hombre casado
mientras tararea de nuevo, la última estrofa de Dylan
You’re the reason I’m trav’lin’ on
dontthink twice its all right

**********

Cass es una poesía pintada por Jose Luis Rodriguez
y cantada por Mas Birras (Aqui teneis el texto del poema original)
también escribí hace tiempo un texticulo
recreando una historia de juventud
del día que fui a escucharla hace muchas fiestas del Pilar.
Todo empieza en un cuento de Bukowski
del que no guardo grato recuerdo
Cass la chica más guapa de la ciudad.
Hoy escribo este cuento
para los que tararean canciones de Dylan.

2 comentarios:

  1. ¡¡Ahora ya casi no hay fotomatones!! Eso explica todos los males de amores de este mundo jajajaja. Este cuento te ha quedado chulo. Me ha gustado.

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  2. Muchas gracias.
    Fotomatones haylos, pero hay que buscarlos ;)

    Me tengo que mirar algunas fijaciones mentales que tengo. Y esta del fotomatón escupiendo fotos es una de ellas.

    ResponderEliminar

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