jueves, 1 de marzo de 2018

Mis Güebos del Sábado



Queridos güebos fritos.
Hoy que me habéis regalado un idílico paréntesis matutino de sábado, me dirijo a vosotros con el respeto y agradecimiento que os merecéis y os regalo este post alusivo. Empecemos por decir, que vosotros que de habitual venís de dos en dos como los guardia civiles y las señoras cuando van a los escusados, hoy os habeis convertido al abriros en tres para mi sorpresa. Y aunque uno es más de misionero que de prácticas innovadoras promiscuas, he aceptado con gusto el reto aparente del “menage a trois”.
He querido daros mi liturgia preparatoria, esa que lleva al guebo frito poco hecho y cierta babosidad, pero mi señora, más por preservar la integridad de su cocina que  por favorecer mi solaz sabático, me ha quitado la sartén y con esa frase amorosa tantas veces repetida me ha dicho “anda quítate de ahí que vas a poner todo perdido” y ha asumido el protagonismo de la labor culinaria.
Es esta cuestión del como hacer los guebos fritos motivo reiterado de controversia que ha llevado a más matrimonios a los juzgados que los trofeos sobre la testuz del cónyuge contrario. Mi gusto es el del aceite rusiente bordeando la llama y en un rápido movimiento de mete saca consumar el acto con la crudeza y la redondez del trabajo bien hecho. Siendo, por el contrario, la nueradelaconsuelo como buena mujer más proclive al preliminar entretenido y al calentamiento progresivo que da lugar al recocimiento de güebos al que somos tan elusivos en el género masculino.
Queridos guebos fritos, vosotros que soléis salir emparejados como las parejas peñazo debéis saber que una buena fiesta no es lo mismo si no se comparte con los amigos. Y es por eso que abriendo la nevera con esperanza, os he buscado acompañante que os fuera afín como página de contactos. No habiendo jamón serrano por razones que ignoro, aunque muy probablemente por algún ataque de bulimia nocturna del abajo firmante, he abierto otros cajones en busca de pareja. La panceta del mercadona ha quedado descartada por motivos ideológicos (evito comer cosas del mercadona, lo siento soy objetor), han caído mis ojos sobre un trozo de morcilla y cuando ya relamía mi hocico cual felino ante sardina he oido esa misma voz que guia mis pasos diciendo “ni se te ocurra esa morcilla es para cenar tus hijos”  no obstante, airado y demostrando quien manda en mi casa he contestado con mi dureza habitual a mi mujer “si cariño” y dejando la morcilla me he puesto a abrir tuppers con la ansiedad lubrica de un universitario opusiano en su primer paso de ecuador.
He llegado al Jamón de Praga que la verdad tenía una pinta sensacional. Y se me ha planteado esa duda que siempre atenaza la acción. ¿me lo como crudo o lo echo a la sarten? y viendo todavía rusiente he lanzado el kunderiano jamón al aceite que ha gritado ridículo y enloquecido cual fan de alborán.
El guebo frito debe al pan lo que el sexo al amor sincero (o quizás sea viceversa) y por eso ya previendo el exceso sabático que pertrechaba había acudido anteriormente a Cubero, tercera catedral zaragozana sita en el barrio de la Almozara, para adquirir una hermosa barra y de paso dos cruasanes, varias madalenas de chocolate y un par de tartas de manzana de postre.
Las cosas mal humedecidas siempre generan problemas que dijo Jenna Jameson en su famosa ponencia en Harvard y es por eso que descartando la sidra por inapropiada y la cerveza por burbujera, me he ido al armario de restos de navidad en búsqueda de una botella de sangre preconsagrada. Gran alegría, allí me estaba esperando Ramón Bilbao con los brazos abiertos hasta que he oído la misma voz que antes en forma persecutoria “ni se te ocurra esa es para el médico que le tiene que operar a mi madre que se lo quiere llevar mañana” Oye oye que al medico ya le paga el seguro y lo mio es una necesidad vital. Ni caso. Así que me he tendido que arrimar a una botella de propaganda que haciendo el papel de la tercera, como por otra parte ha sido habitual en mi vida, (recordar la guapa, la guarra y la otra de todo grupo de chicas) ha satisfecho de largo mis pretensiones y meritos.
Ya sé malévolos lectores que vuestras miradas se habrán quedado enganchadas en los lamentables manteles que adornan la mesa de mi cocina. Es, sin duda, el resultado de la mala educación de la escuela privada francesa que ha hecho de mis herederos unos blandengues que se decantan sin vergüenza ni decoro por equipos lamentables. Por eso, lejos de tener el escudo del león o en su defecto la figura emblemática de jesús gil o de Simeone hayan optado por tan lamentable salvamanteles para oprobio del que esto suscribe.En cualquier caso siempre es una satisfacción zamparse unos patrióticos guebos fritos sobre la testuz del segregacionista piqué o la vacua de Sergio ramos.
Pues queridos guebos fritos en estas semanas de desasosiego y reordenación ha sido este paréntesis un oasis de satisfacción que no puedo por menos que agradeceros y por tanto os dedico este post que subiré al blog en alguno de esos días en los que el vacío creativo convierte este vergel poético en un erial de tristeza.
Amen.

10 comentarios:

  1. Pues sí, tengo que decirte que me he quedado enganchada al mantel, porque el Bernabéu se ve muchísimo y encontrártelo en esta casa resulta muy chocante. Luego ya, en la ampliación, se ve que sólo puede ser un collage, como dirán en unas escuelas, o un batiburrillo, como dirán en otras.

    Pero no hay que sufrir: los huevos fritos con morcilla, panceta o chorizo y un buen vinito son un manjar, completamente de acuerdo.

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    1. Querida Carmen, te gustará saber que el mantel del Bernabeu es atribuible a mi preadolescente mayor. Este año, ya sabes, que hice de padre ideal y compensé por su cuple que sea el último niño de su clase sin movil a cambio de unas entradas en el Bernabeu.
      Pegué varios gritos de atleti por desahogarme y para hilaridad de mis colindantes madridistas.
      Besicos!!

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  2. Me pondría de rodillas en rendida alabanza al post... de no detestar con toda mi alma a los de la yema y la clara.

    Pero sí, venga, alabanza. El vino para el médico lo salva.

    Ayudado por algún que otro salvamanteles...

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    1. Hooooola Maneling
      los guebos como el amor deben ser blanditos en el centro y blindados con su puntilla en sus fronteras.
      No me digas que ers del farsa o del mandril?????

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  3. El salvamanteles es para poner un mantel encima...vagazo...

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    1. Esos salvamanteles están para que mis cochinillos herederos no pongan cada dia el mantel hecho unos zorros y haya que meterlo cada dia en la labadora.
      Y sí soy un vagazo.

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  4. Sigo siendo muy fan de la Nuera de la Consuelo. Viva la mujer aragonesa, eso son güebos y lo demás chorradas :-)

    Por cierto, los huevos fritos con puntilla. De toda la vida de Dios.

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    1. Lo que hace falta que encima le des animos para que se crezca!!!!
      Soy más de guebos crudicos. Aceite rusiente susto y fuera.

      por cierto tu eras una que tenía un blog que se llamaba más que perras y que se lo ha comido la desidia no??? ;;;)

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  5. Y claro, ahora yo deseo huevos, porque tengo ese defecto, culo veo, culo quiero.
    Por cierto, voy a profundizar el tema de Jenna Jameson, me pareció muy interesante.
    Un abrazo.
    HD

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  6. Pues mi mirada no se podía separar de los huevos jajajaja no me he fijado en el mantel hasta mucho después.

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