lunes, 20 de junio de 2016

El secadero de iguanas Pedro Andreu Opinión sin aliento.

¿Queréis saber de qué va este excelente libro de Pedro Andreu? Nada, tranquilos, yo os lo cuento:

El libro va de lo nomada y lo peremne. Del tiempo que no pasa. Una carretera y un motel. Un secadero de lagartos al sol. Un Benares reptil a donde se va a morir.Un erial olvidado donde se va a nacer. Una borrachera sorda y sensual de orgasmos y silencios. El sol seco, la tormenta de arena. Preferir el arte de la musica al dinero caduco;el recuerdo inservible como los muertos hediondos q desecan en el bar abandonado. Alcohol viejo, masturbaciones al sol, sexo humedo, sudoroso, incestuoso. El coño adolescente sediento de ansiedad y tierra. El fuego q todo lo quema, el vacio que yere. Pedro Paramo y su puta madre. Hijo de la luna y de los tres soles, el salto mortal de ir viviendo en el trapecio de cada dia,otro dia, todos los dias. El estrepito de los cuerpos contra el suelo al caer, la quietud de los lagartos bajo el sol de agosto. Y buscar al otro, a cualquiera, aunque solo sea para follar como perros. Los años que van pasando sin quitar el cartel de cerrado por defuncion. Un retronasal al Montero Glez de cuando la noche obliga, al knockemstiff de ray pollock, a la puta madre de Rulfo y sus muertos que vienen y van (esto ya lo he dicho).Y los libros que arden a cuatrocientos cincuenta y un grados, mientras se escuchan las cabezas de los muertos golpeando los peldaños y los jadeos de jovenes al desvirgar. El libro que se escribe a si mismo como en la novela de marta fernandez. La carcel a donde va y de donde viene la gente. La casa de donde se quiere y no se quiere escapar. La soledad, mucha soledad, toda la soledad. La busqueda alocada de seres humanos en el erial de los pueblos deshabitados, osea como nosotros cada día. La busqueda infructuosa de la esencia que soy cuando ya no soy nada. La muerte al otro lado de la carretera. La carretera sin destino. La malaventura, la cruz de navajas, el suicidio por agotamiento. El hedor a muerto, los gallinazos que cohabitan con la casa como en el inicio del otoño del patriarca pero incapaces aqui, de remover con sus alas el tiempo estancado en el interior; porque el tiempo pasa, bueno más bien el tiempo se cae, como van cayendo las frases de una poesía genial que abre en canal, que destroza y esparce los sesos como un tiro a quemarropa, la poesía de Pedro Andreu nada menos. Y ahora si teneis guebos os leeis el libro.

Actualización: Disculpad la inmodestia pero ya sabeis que esto de que me contesten los escritores aludidos por mis posts me hace ilusión. 

miércoles, 15 de junio de 2016

¿En qué se diferencia el chopped de la mortadela?

Ya sé que os parecerá una tontería. Pero imaginaros a su madre, o a la doméstica del hogar, que para el caso es lo mismo (a las dos se tiraba su padre). Imaginaros, decía, a la buena señora preparando con amor el bocadillo de mortadela para su hijo. En esto de los bocadillos matutinos la vida ha cambiado una barbaridad. En mi infancia solo había dos posibilidades o eres de los que en tu casa bajaban a por el pan o te comes en el recreo de las once una piedra con mortadela en medio. Y hablando de disyuntivas ¿Cuál es la diferencia entre la mortadela y el chopped? No hablo de la mortadela boloñesa, sino de la nuestra la de aceitunas de toda la vida. Nadie lo sabe, ni la Wikipedia, porque son cosas importantes y esas cosas no salen en Internet. Volvamos a lo que estamos: la señora prepara a su hijo el bocadillo y lo mete en la mochila junto al libro de sociales y la caja de grafos del 2 y del 4 ¿existen todavía los grafos? Tampoco lo sé y lo busco en Wikipedia y me salen dibujicos de pelotas y rayas enlazados como los de Duncan Watts en sus seis grados de separación ¿Porqué me compraría ese libro? todos estamos separados por seis grados de relación. El mundo es un pañuelo. Yo rompía la punta de los grafos, como rompo las plumas, por eso no las utilizo y las dejo en un bote sin usar. Cambiar la tinta es un engorro y te manchas la mano, y te manchas la camisa y manchas las páginas de los libros, porque los grafos si se llevan sueltos en la mochila manchan los libros y los bocadillos de mortadela que a veces están envueltos en albal y a veces en una bolsa con una servilleta dentro. Cuando nuestro amigo llegaba a la parada los del otro octavo le miraban de reojo Tenía el típico cuello para dar collejas, no es que yo sea un violento pero hay cuellos que hay que collejearlos si o si. No lo hacían, claro, porque estaba su madre en la parada y le acompañó hasta muy mayor. Las paradas de autobuses de entonces servían para que los padres miraran a las madres con deseo como en las películas de destape del cine del barrio; sí, como en esas que tapaban los pezones con estrellas en los carteles, no sé ahora si se seguirá haciendo (lo de los padres,digo, no lo de las estrellas en los pezones). Cuando subía al autobús, al mínimo descuido, colleja que se llevaba. Y él los miraba como miran los polis: con profundidad, quedándose con sus rasgos, sin moverse, luego veréis porque os lo digo. Su amigo Marcos Martinez no podía defenderle porque él iba en el 4 y nuestro amigo en el 3; pero lo cierto es que aunque hubiera ido en el 3 tampoco le hubiera podido defender. En clase se sentaba en el final a la derecha. No en el de los gamberros sino en el de los invisibles y lentos, allí donde nunca llega la pelota en el beisbol, el right field que cantaba Peter, Paul and Mary. A mi me gusta peter, paul and mary. A nuestro amigo le dio por seguir el béisbol, porque en su casa no le compraban el Gigantes y entonces no se enteraba si tenía que ir con los Bulls o con los Lakers. La verdad es que nunca se enteró mucho del beisbol, mirad en interenet y ya veréis lo difícil que es enterarse, si uno tiene que ser de los Mets o de los Yankees. En el recreo los de octavo B del autobús se aproximaban a él. No un día por casualidad, sino todos y cada uno de los días de octavo, le daban un par de collejas y de un manotazo le arrancaban el mendrugo duro de pan con mortadela manchado de tinta y se lo tiraban al charco. Luego se iban a jugar al futbol riéndose de él. Nunca se chivó, pero les dejaba su mirada clavada como una fotografía indeleble.

Ayer me encontraba yo sentado en mi oficina, y pensaba en esto. Mi mesa está al fondo a la derecha de un gran despacho con cristaleras. Siempre tengo folios manchados de tinta en la mesa y un bote con plumas que no uso, delante de mi cartel de director general. También tengo la foto de mi madre, la de mi padre no. Entró Martinez y detrás el candidato para el puesto de la recepción. Creo que era amigo de Marcos y según me había dicho lo estaba pasando muy mal porque le acababan de desahuciar y su hija estaba pillada por la droga. Le miré fija y serenamente como se miran los albumes de fotografías antiguas, tendría mi edad, le saludé amablemente como si le conociera de hace años y le comenté si le molestaba que pusiera una música de Peter paul and mary. La escuchamos y justo cuando dice eso de “They point at the sky and I look up above and a baseball falls into my glove”, justo en ese momento, saqué mi bocadillo de chopped y me lo puse a comer. ¿No sabrá Vd por casualidad la diferencia entre el chopped y la mortadela? le pregunté al individuo mientras lo repasaba serenamente y con una sonrisa en los labios como cuando se ve una foto antigua de algiuen conocido. El miró mi bocadillo reseco como con ganas de darle un manotazo, no lo hizo, claro. Y en qué se diferencia la ¿Liga mundial de la liga americana de béisbol? llevo tiempo mirándolo en la Wikipedia y no lo entiendo, es que las cosas importantes no salen en Internet. Estuvimos hablando un rato, luego nos levantamos y nos despedimos con amabilidad. Incluso, recuerdo, le di un golpecito cariñoso en su cuello pelado Mañana te contesto de lo del trabajo, le dije.

jueves, 2 de junio de 2016

Fomentar el espíritu emprendedor en la infancia

Vagaba y vagueaba hace unos dias por el paseo maritimo de ese pueblo del que decía Marsé que era un vertedero de zaragozanos adiposos jugando a petanca, cuando me tope con unos pobres niños ricos vendiendo pulseras a un euro. No eran manteros de color, gitanas echando la buenaventura o perroflautas cambiando artesanias por un duro de revolución. Eran niños ricos, digamos acomodados por no faltar, que invertían su tarde preadolescente en lograr unos chavos como incubadora emprendedora vendiendo sus manufacturas a los aborigenes del lugar.
Puse el grito en el cielo y mis manos en la cabeza pensando que iba lograr el asentimiento de mis compañeros de holganza; cuando, lejos de la felicitación ante tan evidente desmán, obtuve la más energica reprobación ante mi talante contrario al fomento del espiritu emprendedor en la infancia. 
Y uno, que ya anda un tanto saturado de esoterismos emprendedores y bombillas iluminadas, puse mis entendederas a funcionar debatiendo conmigo mismo sobre si fomentar que los niños desarrollen "inciativas micromercantiles informales" era una buena manera de generar una sociedad emprendedora de mañana.
Y ya saben ustedes, fieles lectores de esta borrachera de frases que constituye este blog, que a veces la poesía es la más bella de las artes y otra el refugio y escusa de escritores vagos. Y siendo esta segunda alternativa la más plausible descripción que me define, opte por exteriorizar mis esguinces de magin en los versos que siguen:

Los niños no deben aprender 
a montarse empresas, sino a romper cristales
a chutar balones, a molestar a viejas
a creerse piratas y vestirse de princesas
a disfrutar mucho, a soñar mucho
a imaginar e imaginarse mucho.

Los adolescentes no deben aprender
a montarse empresas, sino a meterse mano
sin decoro, a buscar la mirada
del chico que desean,
a soportar los complejos que les hunden
a no ser protagonistas, a tener referentes;
a frustrarse, a aburrirse, a triunfar a veces (pocas veces)
a leer, a leer mucho, a segir leyendo
a escribir versos de (des) amor
para (des) ordenar las ideas y el caos de sentimientos 
que es ir viviendo.

Porque si imaginas, si sueñas
si te frustras y disfrutas 
si te ordenas, 
si tienes referentes
si lees y te escribes
si empatizas
con el otro
al final creo que sabrás montar empresas.

jueves, 26 de mayo de 2016

Alicia Gimenez Bartlett Hombres desnudos opinión y crítica. Buen Libro

Quizás se han empeñado en vendernos En la orilla de Chirbes como el gran libro de la crisis, pero para mi era tan evidente que me resultó cansino, tan incisivo que derivaba en lo reiterativo y tan parcial que se hacia monotemático. Porque al final, la crisis no es que todo sea una mierda sino que la mierda solo les cae a unos cuantos en la cabeza, mientras que a otros nunca les llega y se siguen comprando condones fucsia de Chanel y visten a su perrita de Dior. Y la crisis se define por la diferencia y porque al final a unos siempre les sale cara y a otros siempre les sale cruz... hasta que nos damos cuenta, joder, de que su moneda siempre tiene dos caras y la nuestra siempre dos cruces. Y de eso va el excelente Planeta (disculpen el oximoron) escrito por Gimenez Bartlett. De eso va Hombres desnudos.

No sé si recordareis al Pijoaparte y ese devenir entre la sirvienta Maruja y la señorita Teresa; No sé si recordais a mi amigo el Charolito hijo putativo de Montero Glez, si hombre si, ese que solo se fiaba de su polla porque era lo único en el mundo que jamás le daría por el culo. Pues el Ivan tiene mucho de ellos, pero tiene mucho más. Sabe quien es, cuales son las reglas del juego y nunca se cree algo distinto de lo que el destino le ha dado. Ahora bien, eso que le ha dado lo explota al máximo y a lo bestia. En su mismo nivel está Genoveva alguien de la otra orilla, de la de los ricos, de los pijos, que también saben quienes son y lo que quieren, parece distinta, pero para mi es tan honrada, tan hijoputamente honrada como el Ivan. Justo lo contrario que Javier e Irene tan educados, tan suaves que repelen... ricos que quieren jugar a pobres; pobres que quieren jugar a ricos que para el caso es lo mismo.

Y os preguntareis y ¿por qué sabes todo esto?. Porque Hombres desnudos podría titularse hombres (y mujeres) transparentes. Me explico: Gimenez Bartlett apuesta por un juego magistral de las voces de la novela. El narrador es cada uno de los personajes en primera persona; como si todos ellos fueran traslucidos y todos contaran la película desde su punto de vista dejando ver lo que sienten en cada frase. Hacer esto con la genialidad estilística que lo hace Gimenez Bartlett ya merecería mi admiración y sería más que suficiente para leer el libro.

No vamos a descubrir ahora a Alicia Gimenez Bartlett. La creadora de Petra Delicado. Y lo buenísima escritora que es. Tiene ese estilo de frases cortas que imprime velocidad y ritmo a lo que cuenta. Juega con un circo a cuatro pistas que hace que cuando estás entusiasmado con un personaje, te cambie de canal y te pase al otro y estés deseando terminar éste para retomar al anterior y así sucesivamente (truquitos de las policacas). Yo me lo lei de un trago, en sesiones de hasta cien páginas. No digo más.

Y como dirían en los avisos mojigatos de la tele “Este libro contiene sexo explícito” que parece que no pero también le da su punto a la cosa. Hay sexo, mucho sexo. No es un sexo pornografico guarro, sino más bien una película de Erika Lust. Ya sé que aquí mis adorados lectores/as discrepáis sobre si es acertado la denominación de “porno femenino” a lo que hace Erika Lust, pero al menos lo pretende que es lo mismo que pretende (yo creo que con más éxito que Lust) las personajes de Hombres desnudos.

Como crítica decir que es bastante previsible y que en algunos momentos entra en bucle reiterando cosas que ya están claras, contando una y otra vez lo mismo y lo que piensan de lo mismo. A mi entender le sobran páginas y sobre todo en mi opinión les sobran las cincuenta últimas. Yo hubiera dejado a  Irene bañándose en la fuente y fin (tranquis no es spoiler). Pero esto de los finales es un poco para gustos y como buena escritora de policíacas a Alicia Gimenez les gusta más jugar con los finales que a un tonto un lápiz.

Leérosla sin duda. Lo de menos es el argumento, lo de más como se ve la crisis desde cada lado, desde cada orilla, no En la Orilla.

PS-. La foto del David la he hecho yo, a mi me encata, modestia aparte. Pero esa será otra historia y otro viaje.

lunes, 16 de mayo de 2016

Lista de mis escritores favoritos o los escritores que más leo.

A veces pienso que al final solo leemos un libro, el libro que habla nuestro idioma, el que pone las comas al ritmo de nuestro aliento, el que encuentra los adjetivos del color de nuestros sueños. Quizá por eso queremos repetir lectura de ese autor que nos atrapa, por eso lloramos amargamente cuando sabemos que un escritor no va a escribir más (o no lo vamos a podeer leer más, que para el caso es lo mismo). A mi me pasó cuando terminé Hospital de los dormidos de Garcia Pavón.
No sé vosotros, pero yo tengo la sensación de que algunos acentos, algunos autores digo, marcan el idioma de lo que pienso y van construyendo con sus frases poco a poco mi discurso. Desde que llevo conteo exacto de lo que leo en este blog, me he dado cuenta de que me repito mucho, muchísimo, en mis lecturas, con lo bueno y malo que eso tiene. Y como era una impresión que tenía por intuición me he dedicado hoy a comprobarlo en mis listas excelianas de libros leidos. Y así es 12 autores ocupan 55 libros.
Hay autores como Vargas Llosa y Garcia Marquez de los que ya venía leido antes del blog, otros como Castilla del Pino que lo que sucede es que nunca dejo de releerlos por lo que nunca sé cuando empiezo o acabo un libro suyo.
Si quereis ver los libros que me  he leido organizados por años solo teneis que ir al enlace del post que hace de indice de mis libros y de los post que los reseñan.

Abrazos mil

TOTAL 166

Autores de los que me he leido más de tres libros desde 2010

Carlos Castán 6
Eduardo Mendoza 4
García Montero 5
Lorenzo Silva 4
Luis Sepúlveda 9
Montero Glez 9
37
Autores de los que me he leido 3 libros desde 2010

García Pavón 3
González Ledesma 3
Gutiérrez Maluenda 3
Gimenez Bartlett 3
Jesús Moncada 3
Miguel Mena 3
Ramiro Pinilla 3
21

                                             
Autores de los que me he leido 2 libros desde 2010

Antonio Orejudo 2
Dashell Hammett 2
Domingo Villar 2
Donna Leon 2
Esteban Navarro 2
Fernando Vallejo 2
Gracia Mosteo 2
H. Abad Faciolince 2
John Steinbeck 2
José A. Labordeta 2
Juan José Millas 2
Justo Navarro 2
N. Mailer 2
P. Apuleyo Mendoza 2
Richard Ford 2
Sergi Pamies 2
Sergio del Molino 2
Vargas Llosa 2
García Márquez 2
38


Autores de los que me he leido sólo 1 libro desde 2010

A. Fernández Mallo 1
A. Gonzalez-Sinde 1
Agnés Martín-Lugand 1
Amos Oz 1
Andrea Camilleri 1
Andrés Barba 1
Antonio Muñoz Molina 1
Bukowski 1
Castilla del Pino 1
Coetzee 1
Cortázar 1
Daniel Kahneman 1
David Jimenez 1
David Serafin 1
David Trueba 1
Diego Ojeda 1
Don Carpenter 1
El Langui 1
Emmanuelle Carrere 1
Enric González 1
Espido Freire 1
Fabio Volo 1
G. MacDonald Fraser 1
Gabriel Ferrater 1
García Andrade 1
Harris 1
Haruki Murakami 1
Helene Hanff 1
Herman Melville 1
Ian Mcewan 1
Javier Cercas 1
Javier Marías 1
Jesús Carrasco 1
Jesús Munárriz 1
John Gray 1
Jorge M. Reverte 1
Jorge Moruno 1
Juan Diego Botto 1
Juan M. de Prada 1
Juan Marsé 1
Juan Rulfo 1
L. Alberto de Cuenca 1
Leonardo Padura 1
Luis Garicano 1
Luis Landero 1
Malcolm Gladwell 1
Manuel de Pedrolo 1
Mara Torres 1
Marchamalo 1
Marta Fernández 1
Miguel Labordeta 1
Natalia Sanmartín 1
Niño Becerra 1
P. Markaris 1
Pedro Andreu 1
Pedro Zarraluki 1
Philip Roth 1
Rafael Chirbes 1
Ray Loriga 1
Ray Pollock 1
Sandor Maray 1
Sergio Algora 1
Sergio Vila-sanjuan 1
Stephen Chbosky 1
Thomas De Quincey 1
Toni Hill 1
Varios autores (aragon negro) 1
Varios autores (Costa) 1
Vila Matas 1
Yates 1
70