miércoles, 18 de julio de 2018

Los dias Iguales de Ana Ribera ¿De verdad esta señora es Molinos la del blog? crítica y opinión



Si os han contado que Molinos, la del blog, ha escrito un libro es mentira. Hay un libro fenomenal que se titula Los días iguales que ha escrito una tal Ana Ribera y en el que no sé por qué han puesto la foto de Molinos en la solapa.

Ribera se ha descubierto como una escritora de verdad, porque además de escribir formalmente impecable, como de habitual hace Molinos, ha recreado de manera genial el mundo extraño de las sensaciones y emociones personales. Vale que en este libro no son precisamente las sensaciones más agradables, pero libros futuros vendrán.

Molinos, es una escritora amena y correcta de blogs que juega de habitual con un esquema y tono reconocible, anecdótico y exitoso, con sus característicos guiños y referencias a ese mundo propio que se ha sabido crear para su autosatisfacción y nuestro divertimento cibernético. Pero Molinos no hubiera escrito nunca que estaba tan rota por dentro que no tenía ganas de follar; puede que hubiera detallado cara a la galería su abandono del norueguismo, los empotradotes o las humedades referidas por los jugadores de balonmano. Sin embargo, no es habitual en Molinos, que pase de la epidermis entretenida para meterse al interior de una perplejidad madura cargada de un dolor personal de no tener ganas  y lo que eso significaba para ella.

Lo de follar es un ejemplo, pero lo mismo con cada cosa de su vida normal que por culpa de la depresión cambia de color siendo lo mismo. Su habitación conocida, ya no es su habitación sino que se convierte en un espacio de reclusión, sus hijas ya no son unas adolescentes con los problemas habituales de los adolescentes, sino un reto que le aflige enfrentar ni siquiera para comprarles unos plátanos para hacerles la macedonia.

Y a mi, es precisamente esto, lo que más me ha gustado del libro, la simplicidad impactante de como explica Ribera que la depresión no es un cambio de escenario o de actores. La depresión no cambia las cosas de lugar, son las mismas cosas y las mismas personas de siempre (esas que sus grupis ya conocemos del blog), pero ahora diluidas en gris, indiferenciadas, sin matices. La vida que se decolora y derrite de repente, como en esas películas que pasan del color a un gris sin perfiles (me acuerdo de Lorax y mi precioso post)  como si un duendecillo hijoputa hubiera borrado los contornos e hiciera desaparecer los detalles que hacen los días, las personas y las cosas distintas. Como si las cosas hubieran perdido los conectores que las enlazan con historias, recuerdos y proyectos pasados o futuros.


Es difícil de explicar que tumbado en la misma playa mirando el cielo azul de siempre, ese mismo cielo azul y ese mismo mar que otras veces te ha generado sueños y poemas ahora, sin embargo, te sean tan indiferentes. Una manta pesada, agria y marrón sobre lo que piensas, (sobre todo lo que piensas). La depresión te quita las gafas, ves todo enturbiado, sin siluetas, convirtiéndo todos los días en iguales y se apropia de los referentes que te evocaban cada cosa para regresar en un constante circulo vicioso a autorreferencias cenizas. ¿Quien me ha robado aquella luna que me transportaba lejos? ¿Porque ahora es tan solo un círculo blanco en el cielo? decía el poeta.

Es ese duendecillo hijoputa que te ha robado los recuerdos vinculados a las cosas: Joder, si yo antes en este bar veía el adolescente que fui porque ahora tan solo veo un habitáculo neutro. Quien me ha robado los recuerdos de las cosas. Ahora cada vez que piense en este bar dejaré de pensar en los morreos de los dieciseis y solo me traerá a la cabeza estos días de depresión. Y eso claro, genera una ansiedad insoportable.

La depresión, tal y como yo se la he entendido a Ribera, no es la ansiedad, sino la causa de la ansiedad. Es por así decirlo una enfermedad de la percepción, un daltonismo emocional que por incomprensible e inevitable genera una ruptura interior. Quizá sea por eso, por lo inexplicable, que la autora prefiere darle a la depresión rol de persona para poder hablar con ella, como si fuera un personaje: la depresión roba, habita, te cuenta, te contradice, te habla.

Es también por lo inexplicable, por lo que Ribera cambia el estilo formal de su heterónima bloguera. Y es que Molinos es escritora de símiles concretos y sin embargo en Ribera parece como si ninguna metáfora la llenara del todo, como si ninguna consiguiera atrapar con plenitud todo lo que siente. Llena cada página de mil comparaciones insuficientes, hasta hacerme pensar que en algún momento se le agotaría el listado de símiles posibles. Intentar explicar algo tan personal que resulta difícil. “…como si…” repetido hasta la saciedad.

En el debe, le pongo que el libro se queda sin final, sin desenlace (espoileo: la prota sale de la depresión). No sé, pero yo me estaba leyendo el libro como si fuera una novela y esperaba ese capitulo en el que la terapeuta volviera a poner los conectores en su sitio, volviera a pintar contornos a las figuras y colores a los fondos y eso no pasa. La conclusión parece ser que a la depresión se llega porque se tiene que llegar y se sale porque se tiene que salir y a mi eso aunque sea verdad (que no lo sé) no me ha gustado. Hace muy poca referencia a la terapeuta y cuando lo hace lo pinta de un tono anecdótico y bloguerista. El proceso de curación se cuenta poco.

El libro por lo demás, esta sensacionalmente editado, es un libro precioso con blancos, subrayados y amarillos. Está editado por Next Door Publishers de los que no tenía ni la mas remota idea pero que, cuando me haga mayor, quiero que me trabajen el libro de memorias que escriba. Es de ese tipo de libros que cuando pasas las páginas el papel te huele al autor. En cuatro días te lo podrás bajar como todos, pero os aseguro que no será lo mismo.

Los días iguales es un libro intimo, pero en absoluto intimista. Pone mamparas de cristal a un año de depresión, nos muestra capitulo a capitulo con cámara oculta a esos seres que ya conocemos del blog, pero vistos de otra forma, pixelazos por la depresión o puede que al contrario, desvelados por ésta. Sin embargo no es un libro impúdico. En una de sus visitas a mañilandia, Ana me contó que se había divorciado, cosa que todavía no había puesto en el blog. Es que allí- arguyó- escribo cosas que me pasan pero no todas las cosas que me pasan. Aquí que quede claro, tampoco lo hace. En fin, pienso que quizá Molinos, lleva demasiado tiempo escribiendo hacia afuera y para sus descerebrados grupis entre los que me encuentro. Ribera ha escrito arrebatadoramente y preciosamente hacia adentro.

Tenía en mi cuaderno de anillas un listado largo de apuntes de los que escribir pero he empezado a divagar y se me ha ido la olla: la depresión no tiene nada de bueno, nada de catártico, no tiene causa, se ha frivolizado la depresión, no es una tristeza melancólica, el momento del reconocimiento de la enfermedad mental es esencial,¿Qué post escribió mientras le pasaba esto?, hablar con la depresión, daltonismo emocional, los demás en la depresión, el egoismo salvaje, el triste problema de mirar el cielo, lugares propios sin conectores que se convierten en lugares prohibidos, la depresión difumina… En fin creo que esperaré otro post para detallar todo esto o mejor os leéis el libro y lo descubrís con vuestros propios ojos y mejor escrito que por mi.

6 comentarios:

  1. El siguiente, el tuyo.
    Abrazos

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  2. jajajajaja Phasky Esos son palabras mayores. Una cosa es escribir chorradicas en el blog como hago yo y algun cuento más o menos gracioso y otra meterse en libro.
    Pero se te agradece.

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  3. Ya tenía muchas ganas de leer el libro de Molinos, que está a punto de caer en mis manos. Leer esta reseña me ha dado más ganas. Bien contado.

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    Respuestas
    1. Muchas gracias.
      Lo que pongo en esta reseña (bueno y en casi todas) no es tanto lo que dice la autora sino lo que a mi me inspira lo que dice la autora.
      Lo más importante es que sepas que no debes esperar encontrarte a la molinos del blog aunque muchos personajes son los que salen en cosas que me pasan, aquí se escribe en otro tono.
      Alegre del verbo qué libro más alegre, ya te digo que no lo es.

      Besicos y espero que te guste y que luego vengas por aqui a dar tu opinión.

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  4. Por fin tengo tiempo de venir a darte las gracias por esta reseña y por leerme. Muchísimas gracias. Me encanta que mis días iguales te hayan dicho tantas cosas.

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    1. Ohhhhhhhhhhhhhh que inesperado honor otra autora famosa que viene a comentar a mi blog la reseña de su libro.
      Ya estás en la lista con Silva, del molino, sepulveda y Mario Rodriguez (alias rorschach) y otros varios. (vease emoticono de las palmas y el del guiño sacando la lengua).

      No tienes que darme las gracias si no me hubiera gustado también lo hubiera puesto. (bueno creo que no, si no me hubiera gustado me habría callado), pero me ha gustado.

      Besicos y ahora a escribir otro una miaja más alegre.

      PS-. que sepas que se lo está leyendo la nuera de la consuelo, lo que dado su animadversión a todo lo que me gusta puedes considerarlo un honor.

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