domingo, 18 de octubre de 2026

El ser querido. Opinión y crítica. Sorogoyen multiplicando por mil a un genial Bardem.

Para empezar dejándolo claro: me ha gustado mucho El ser querido de Sorogoyen y Bardem está sencillamente grandioso. Sorogoyen es un genio (soy forofo) y Bardem dirigido por un buen director se multiplica tanto como se diluye cuando sale de los focos.

El ser querido es una película de cine, sobre el cine. (me vino a la cabeza Bardo de Iñarritu de quien ya sabéis que también soy forofo)  donde el director, habla del director, juega con formas, formatos, sueños y obsesiones sin renunciar a su estilo, poniendo la cámara encima del actor, dejando hablar, dejando hacer, creyendo en quienes contrata.  Justo lo contrario que el director de la pelí que interpreta Bardem en la ficción de El ser querido.

Como tenemos la desgracia de saber todos, la genialidad no tiene que ver con la hijoputez. Hay gente admirable en su vida profesional y detestable, sin embargo, en su vida personal. Como decía Brassens: el que es mamón es mamón no importa el éxito ni la edad.  La película nos muestra eso: la linea difusa y entremezclada entre ser un genio y al mismo tiempo ser un hijo de puta. 

El director, interpretado por Bardem (no hablo de Bardem por si hubiera duda) , lucha contra sí mismo, se sabe un hijo puta genial, pero un hijo de puta de toda la vida. Sin embargo, hay un momento en ese momento cincuentón, en el que se hace examen de conciencia, en el que aunque solo sea por un rato no le gusta serlo y pretende conciliarse con su pasado. Intenta no serlo pero claro no resulta fácil. Y realmente de eso va la película, de una lucha interior de un personaje triunfador que quiere dar una oportunidad a su ser humano, privado, afectuoso, esa forma de ser que nunca ha tenido. Lo intenta y no le sale o no puede o no le dejan o simplemente ya es tarde.

Quiere reinventarse ante su hija, hacerle ver que en el fondo tiene corazón. Pero ella no le deja. El papi oscarizado le da un papel a la niña actriz española. Pelillos a la mar, como si bastara cambiar de guion para cambiar los años de abandono cuando no de maltrato hacia ella y su madre.(Que brillante inicio, con esa conversación que lo dice todo). Esa lucha interior la refleja genialmente Bardem en la mirada a tres centímetros de la cámara, el solo, no necesita a nadie. Luengo le da pie, lo hace honradamente bien, como lo hacía en la serie Antidisturbios, pero es que estar al lado de Bardem en esta peli es estar condenada a ser secundaria aunque seas protagonista.

Sorogoyen siempre es pretencioso en la forma, arriesgado en el juego, lo fue en As bestas; lo fue en Los años nuevos con unas secuencias extensas llenas de planos cortos y conversaciones largas. Porque los personajes de Sorogoyen sobre todo hablan y miran, como los de Garci a su manera, no tienen prisa, aun a fuerza de parecer lento. Y luego juega siempre, juega con la cámara y el montaje, la peli dentro de la peli, el blanco y negro; el formato antiguo casi setentero y el rodaje desde dentro insertado en la historia actual.  A mi modo de ver mucho mejor resuelto que La bola negra que jugando a lo mismo (la obra dentro de la obra) y siendo en la de los javis tremendamente más visual, sin embargo queda un poco sobrepuesta, como de plastón. Aqui, sin embargo, el cambio de formato deja intuir un cambio de tiempo y de mirada que en la de los javis me queda confusa.

Es cierto que hay momentos, durante el rodaje en el desierto que la peli se encasquilla, se hace bola (...negra, sorry, la gracia me venía al pelo) pero se le perdona porque lo compensa en ese mismo rodaje ficticio con secuencias magistrales como la de la comida que es sencillamente estupenda, triste y divertida.

Sé que no soy objetivo. Me gusta mucho Sorogoyen, me gusta Bardem cuando le dirigen bien. Id a verla. Para mi, sin duda, la mejor de la terna que luchó por ir a los Oscar este año.

No hay comentarios:

Publicar un comentario