martes, 30 de abril de 2013

Cambiar el blog o darle cerrojazo

Bueno, yo creo que ya tocaba. Después de tres años y pico de blog y trescientos posts he decidido en profunda reflexión conmigo mismo que tenia que darle un cambio de imagen al blog o ya directamente darle el cerrojazo y montar otro: ya no encontraba nada, las etiquetas están puestas casi de manera aleatoria y esto es un batiburrillo de difícil digestión.
Así que bueno, tampoco me he matado mucho la cabeza, pero le cambiamos los colores poniéndole otra plantilla y poco a poco lo vamos ordenando y poniendo etiquetas y pestañas.
Se ruega opinión:
1-.¿Que os parece la plantilla y sus colorcicos?
2-.¿Echáis en falta alguna cosa, creéis que sobra algo?
3-.¿Le damos matarile a loqueleo y su mierda de blog ordenadoyescondido o le dejamos vivir ahora que parece que le habéis pillao cariño?

jueves, 4 de abril de 2013

Los junimuners (cuarta entrega). En la farmacia singapureña.

Tras los capítulos anteriores de esta bonita serie neomatrimonial creo que han quedado claras dos cosas: una que mai guaif no confíaba en mi en el tema del inglés y dos que realmente mai guaif no confiaba en mi en absolutamente nada.
Bien, a veces uno tiene errores como lo del basqui country pero por una vez que mate un perro no es justo que me llamen mataperros. Y creo yo que no me merecía que se pegara el resto del viaje choteandose de mi a dientes llenos y susurrandome con mofa basqui contri basqui contri cada vez que me dirigía a un chinito en la lengua de la pérfida Albión.
Como esos polvos traen estos hijos (perdón, estos lodos) y la nuera de la consuelo es de natural bastante chulica y rencorosa, decidió a partir de ese momento poner en duda cualquier cosa que yo dijera con mi cultivado acento british-ebro. Si pongamos el caso yo decía pardon sir guer is de layon of singapur ella me subrayaba con la hiriente frase de “¿tu estás seguro de que eso se dice así?, anda chico que va!” acompañada de una mezcla de burla incrédula, cuando no escojonándose abiertamente y el ya detallado susurro “basqui contri basqui contri” a en mi oreja. Se lo voy a explicar yo, que con gestos nos entendemos todos, y mi recienestrenada se ponía a hacerle el león al chinito que dudaba si había una cámara indiscreta, estábamos haciendo nuestras conocidas performances callejeras, o directamente nos habíamos fumao alguna orquidea a modo de porro silvestre.
Pues en estas estaban las cosas, cuando las comidas exóticas a base de chinoarroz hicieron una especie de mortero en el estomago de mi querida conyuja impidiéndole que pusiera los tronquitos en el aserradero como regularmente le correspondería. Hay que decir que la dolorosa situación tenía una parte buena: el rictus de estreñida creciente le iba generando un semblante muy oriental que le permitía mimetizarse en el entorno chinorris con más facilidad… jejeje. Os imaginareis que estos chistes, lejos de provocarle la hilaridad, se acompañaban de una mirada asesina y un ¿te creerás muy gracioso? dios mio que he hecho con mi vida casándome contigo” (frase que perdura hasta la actualidad).
Pues para alegría de mi desposada, en una de las mil quinientas veces que en aquella misma tarde nos perdimos por Singapur, aparecimos súbitamente en frente de una farmacia. Y entramos sin demora a solventar su problema intestinal…
A ver, tú que eres tan listo y te haces tanto el graciosillo, como se dice estreñimiento en inglés, que esta vez se lo digo yo.
Constipation, creo
Anda chico, tu te crees que estoy tonta. Y enfriado como se dice estreñipation o qué?? Tu lo que quieres es que se rían de mi.
Joder que se dice constipation
juas juas juas…lo que quieres es que se lo diga por gestos, anda que no te conozco
Hala maña haz lo que quieras
Y allí que se dirigió al mostrador.
Si al singapureño del león ya le dejamos con la copla y a punto de llamar al guardia ante la lección barata de pictionary, no os quiero contar la cara de la china ante la imaginativa simulación escatologica de mi hermosa esposa… Amiga yo no poder nggggg (vease cara expresiva) ¿tu comprender?... y lo repetía ngggggg
La china ojiplática llamo a su compañera para que no se perdiera la obra teatral española que dejaba a Calderon y a Chespir a la altura del barro. Hay que decir que de las dos aborígenes una aguantó con cara de jugador de póquer, pero la otra yo veía que se iba poniendo de color rojo progresivo evitando la carcajada a duras penas, al ver a mi mujer doblar las rodillas para escenificar más claramente tan humana posición.
Majica me entiendes o no? Y tu idiota deja ya de reirte que van a pensar que les estamos tomando el pelo.
La mujer no pudo aguantar mas y rompió a reir. Mi mujer también empezó a partirse de risa y yo, para que negarlo, ya lo llevaba haciendo un buen rato antes.
chino 2
she is constipated… apunte yo socorriendo
Yo no estoy achus contipated ¡!achus no!! yo estoy nggggg estreñited,. a mi marido, no le hagas ni caso, we are junimuners pero lo voy a mandar a la mierda (nunca mejor dicho) antes de volver a Zaragoza.
Ohhh junimuners congratulation
gracias maja gracias, pero me entiendes o no.
yes yes constipated … jou meni days
llevo four days que no nggggggggggg
ohhh is horribol
pero horribol horribol, no te lo puedes imaginar, parezco un globo. (aun creo recordar que le repitió incrédula una vez más que achus no!! eh? que ngggggg!
Os voy a ahorrar detalles sobre la lavativa que le trajeron más propia de cuadrupedos que de bipedos… solo deciros que cuando decida separarme me acordare de la escena truculenta de la lavativa para que se me rompa cualquier bonita imagen con atisbo de reconciliación.

jueves, 21 de marzo de 2013

¿De qué me suena el nombre de Begoglio?


Cuando Marcos Cifuentes escribió el libro de cuentos “El vagabundo y la princesa” a mi ni se me pasaba por la cabeza ser la persona afamada que soy ahora. Me presentó a su hija, una morena alta de cara fea y tipo imponente que se dedicaba a cantar baladas por los cafés de  calle Miranda.
La tarde que os quiero contar, subió al escenario lentamente y no pude por menos que mirarle el culo. Era sin duda uno de los mejores culos que haya visto jamás. El tipo de al lado me descubrió babeando y quiso hacerse el gracioso: “Aprende lo que te voy a decir chaval, las feas son las que mejor follan, porque…” y antes de que acabara la frase, se encontró un botellazo en plena cara. Lo siento no es nada contigo, le dije, pero estoy cansado de puretas con ricitos engominados que van dando lecciones por los bares a gente que no conocen de nada. Me agaché a comprobar si me había pasado y si por desgracia se le había clavado algún cristal en la cara, vi que no, y aproveché el momento para darle un puntapié en los guebos que le hizo encogerse como un gusano al que le clavan una aguja.
Años después, a Cifuentes le dieron matarile los milicos y lo tiraron al Océano con una piedra al cuello y la boca llena de sus propias páginas y metáforas, fue en uno de esos paseos de la muerte que salían del comité central en las madrugadas heladas de la dictadura. El señor Begoglio, vivía al lado, y todavía recuerda los gritos y sollozos de los torturados, quizá fue una de las razones por las que luego se hizo cura. La hija de Cifuentes me lo contó en su apartamento de via cañete, el día que se cumplían diez años de la muerte de su padre, tras cantarme una canción de Zulema Ribera y echarme un polvo hermoso, triste y profundo. Yo ya era famoso.
Al final leí “El vagabundo y la princesa” que algunos críticos catalogan como la obra más representativa de la llamada “subvanguardia hispanoamericana pop”. Realmente no valía nada. Una vez más se demuestra que las corrientes literarias se forman sobre mitos inexistentes de escritores muertos prematuramente. El tipo del suelo resultó ser el Kimocho, al que quizá conozcáis ahora como actor de la tele, un buen tío. Aunque no os lo creáis llegamos a ser buenos amigos y hasta hace poco que cayó en el Alzheimer, aun me recordaba aquella noche de la calle Miranda cuando quiso explicarme que las feas eran las que mejor follaban. Nunca le pregunté el porqué.
Cuando la semana pasada nombraron al papa argentino, estuve un buen rato preguntándome de que me sonaba el nombre de Begoglio. Ayer de repente, me vino a la cabeza. Me fui al archivador de papeles de los viajes y lo encontré. Es el cuento que arranqué de la revista de Aerolineas mientras esperaba en el aeropuerto de Ezeiza a que un avión me llevara a Colombia.


miércoles, 20 de marzo de 2013

Sueños en bossa nova desde un comentario

Vine  del post anterior
Oir a Carminho es siempre una delicia. Yo la descubrí de la mano de Alborán cantando Perdóname que es una canción de una dulzura tan envolvente que te amansa. Canta Fado, esa música que hay que escuchar el segundo después de que te rompan el corazón o te abofetee la vida. A mi no me gusta mucho porque me duele demasiado.
Chico Buarque es otra cosa, es bossa nova y eso ya son palabras mayores, acordes imposibles que se quedan colgando de la melancolía y que de manera irremediable me traen recuerdos de los bares de Rio y de las noches en Niteroi.
Chico Buarque es del grupo de los que tocaron en el bareto bonaerense de la Fusa, el gran Vinicius, Maria Betanha y Toquinho. Tengo una grabación, que he desgastado a fuerza de oírla, de aquellos conciertos en los que la nueva canción brasileña salió del armario y entre whiskys, mujeres y madrugadas se dio a conocer al mundo.
Escuché a Toquinho en un concierto de julio del 2008 con la luna llena durmiéndose a las orillas del Ebro, y es el recuerdo que creo que me quedará para siempre de aquella loa al pladur que fue la expo.
Es un ejercicio de memoria más añoroso que recontar amores adolescentes, el de saber el porqué te empezó a gustar un determinado estilo de música, a mi la bossa me enganchó definitivamente en las noches de estudio oyendo en radio3 “Cuando los elefantes sueñan con la música” de Carlos Galilea, de hecho está canción de Carolina, la descubrí el otro día escondida en un postcast del programa.
Durante muchos años escuchaba la música brasileira y soñaba con el Pan de Azucar, Ipanema, y los Arcos de Lapa bajo la voz de Caetano como el que sueña de pequeño con ser aventurero, médico o futbolista, sin reparar en lo imposible del sueño. Luego la vida te lleva por pasadizos inesperados al otro lado del espejo y de repente me vi allí varios viajes por trabajo; reconozco que hubo momentos que estaba tan emocionado que me saltaron lágrimas al ser consciente de donde estaba.
No me entretengo, ya he hablado varias veces de los viajes y las impresiones de allí. A ver si reengancho con la sana costumbre de cuentear en utópico y pinto historietas imposibles de amor saliendo del Rio Scenarium en Lapa o besos prometidos tras un concierto de choro en una playa de Niteroi.
Pues nada a esto hemos llegado partiendo de querer contestar comentarios al post anterior y que visto que me ha quedado largo lo cuelgo como una nueva muestra de cortapega retro de lo que fui.