miércoles, 20 de diciembre de 2017

De cómo escribía poemas a los dieciseis.



Empecé a escribir poemas para no escribir diarios. Un diario tiene el extraño atractivo de ser descubierto como quien se desnuda con las ventanas abiertas en las noches de luna, pero también el peso de la vergüenza de que te sepan en lo más íntimo. Los poemas, sin embargo, insinúan tras los visillos, juegan con la doblez de las palabras hermosas y como en la quiromancia solo unos pocos pueden interpretar tu vida mientras la mayoría solo ve una mano.
La primera vez que tuve algo parecido a un diario fue por el 83, tenía trece años, y como no quería que me lo pillaran hasta me inventé un código de signos raros que sustituían a determinadas letras. Poco más tarde, no sé cómo, pero me dí cuenta de que era más fácil cambiar el significado que cambiar los signos; y así identificaba a las chicas que me gustaban con cosas y los lugares por su representación. Al final, cada frase era un mar de metonimias ilegibles para profanos que sin embargo entretenían mi solaz de entonces . Empecé a escribir en columna, que no es lo mismo que escribir en verso y más pendiente del asonante que de la métrica, pero bueno, yo creía con osadía que aun se podían leer.
Como conservo esos diarios (yo guardo todo menos la dignidad) de vez en cuando me da por releerlos en noches como la de hoy y reírme a dientes llenos de la blandez pastosa de la pubertad. Pero la verdad, poco difieren aquellos ripios de los post insomnes de ahora, quizá en que aportan los coetáneos un lenguaje más feo y relamido que los versos inocentes de  antaño. Mucho sol, mucho mar, mucha lluvia; besos a tropel, versos becquerianos plagiados malamente, adjetivos precedentes, rimas de nino bravo, inseguridad adolescente y la sinceridad de los dieciséis.
Al principio solo sabía conjugar el verbo “yo mi me conmigo” en todas sus declinaciones, pero eso no es un mal quinceañero; ¿en qué otra cosa piensa todo escritor si no? Carecía del más mínimo recato y pegaba mis letreos como cubrecarpeta empezando ya a estar borracho de egocentrismo.  Luego vinieron los cuadernos y algún cuento que ya os he puesto por aquí; presté versos a mis amigos para encandilar a novias iletradas y de vez en cuando los dejaba abandonados en una servilleta de bar para ver las caras del siguiente en llegar.
Al saltar los dieciocho descubrí dos cosas: que un poema queda mejor si está un poco húmedo y que si te das maña se podían cambiar versos por besos sin demasiada dificultad. (Claro que eso a los dieciocho no tiene mucho merito lo difícil sería intentarlo ahora). Y las rimas con finalidad suplieron de manera indecente a las estrofas gratuitas iniciales, pero en fin, eso será otro capitulo, por ahora me quedo en los dieciséis.
Ya sé escasos sobrevivientes (digo seguidores) que a estas alturas estaréis deseando con vehemencia que cuelgue alguno de aquellos ripios de acné para reíros de mi. Quizá haya empezado a escribir esto con la irreverente tentación de hacerlo, en fin que ahora ya no puedo negarme. Sed indulgentes.




Devuelveme mi alma

sangrante ocaso

que vuela con tus aves

de vuelo raso.



Devuelveme mis sueños

sombras doradas

que bailan con tus olas

de luces malvas



Solamente tu puedes

con tu mirada

calafatear vidas

tensar jarcias

mostrar curvas divinas

y senos de hadas

unir a tu belleza

belleza humana.



¿Pueden tus ardientes playas

con olas borrar inviernos

con tu luz unir miradas?

Castillos de arena

entre dos nadies

que con el frio invierno

se lleva el aire.



Y cuando la tarde duerme

y el sol se ahoga en tus aguas

estalla el amor al tiempo

que nace la luna blanca

pintando el azul celeste

con sombras de añil y plata



Saca ya pueblo tus luces

saca pescador tus cañas

canta ya noche serena

fiesta y vicio; fuego y playa.

Desde unas velas prendidas

una musica lejana

desde unos besos sonoros

dos amantes que se aman

amor que brota en tus noches

ni el frio ni el tiempo apaga



Acógeme mis recuerdos

como guardaste mis sueños

y como guardas mi alma

Desnuda tu cuerpo y deja solo en mi

tu olor Mediterraneo.

3 comentarios:

  1. Que sorpresa tenías letra de chica!.
    No te voy a decir nada del poema, pero da cosa releer lo que se escribe con esa edad... aunque no sea tuyo!.
    Muy valiente me parece que te atrevas a colgarlo y releerlo.

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  2. jajaja no es la primera vez que me lo dicen eso de que tenía letra de chica.
    Pues esta poesía es de lo más normal de entonces las hay muchísimo peores. Es lo bueno y lo malo de tener el sindrome de diogenes que casi no tiro nada y puedo recordar viejos tiempos cuando me conviene.
    ¿has intentado volver a comentar en el otro blog? ¿te sigue sin funcionar aunque te identifiques así?

    Bueno besos mil, feliz navidad.Y marcate algun post para saber que las cosas te van bien.

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    1. Con el perfil ya me deja comentar (la mayoría de las veces).
      Las cosas me van bien, pero no tengo ganas de escribir. Todo llegará, porque últimamente tengo cada historia que ...
      besos

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