viernes, 21 de octubre de 2022

Poema country para una noche de otoño. Nunca besarás a una cherokee

 

Qué más da llamarlo cuento que poema; fotografía que palabra; mentira que sueño.

Qué más da que todo tenga un tono a motel de carretera donde nunca pasa nada.

Qué importa que nos inventemos estados del medio oeste americano

que no salgan en los mapas

qué más da que describan calles oscuras que solo recordemos por novelas de matar.

Todas las pianistas rubias tienen el morbo de Vonda Shepard

Todas las cantantes country las tetas de Dolly Parton y la cara de Shania Twain

Ojala todas las mujeres mayores de cincuenta como Emmy Lou

quisieran gastar sus canas en mi almohada

porque a nuestra edad todos los sueños están borrachos de recuerdos por olvidar.

Todas las noches tristes tararean canciones de Extremoduro

todas las noches de estudio rasgan un mechero zipo con un pingüino en mi ascensor.

Todos los programas de radio concluyen en fundido en negro

todas las tertulias de cine con moon river y luna de miel.

Todos los años que me faltan pertenecen a los ochenta

todos los polvos que añoro a los que me quedaron por echar.

Hace tiempo que me canto al oído canciones de Sabina y en el coche baladas tristes

de folk en inglés.

Y esto, no creas que es por el otoño que me pinta de amarillo

es solo que hoy he empezado, 

y eso que solo llevo diez páginas

el último poemario de Pedro Andreu.

Reseñas que he escrito sobre libros de Pedro Andreu:

El secadero de iguanas

Datrebil

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